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40 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Cuatro décadas de bipartidismo estatal y dos de nacionalismo canario

Socialistas y populares se han alternado en el Gobierno cada ocho años. Coalición Canaria gobierna desde 1993, el año que nació

El fin del bipartidismo es el mantra que repiten hoy las nuevas formaciones que han irrumpido en los últimos años en la escena política. Podemos y Ciudadanos se disputan ese espacio de poder que el PSOE y el PP se han repartido durante casi cuatro décadas. Salvo los primeros años de mayoría de UCD (1977-1981) y el largo reinado de Felipe González, que se prolongó durante cuatro legislaturas (1982 a 1995), el Gobierno español ha estado presidido alternativamente por socialistas y populares cada ocho años, o casi: a José María Aznar (1996-2004) le sucedió José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), que como Pedro Sánchez llegó al poder de manera imprevista, aunque por razones muy distintas: el atentado del 11-M que acabó en 2004 con la vida de 193 personas. Le sucedió Mariano Rajoy (2011-2018), hasta que la tendencia de alternancia se ha roto cuando, tras la sentencia de la Gürtel, triunfó la moción de censura.

Este juego de conservadores y socialistas no se corresponde sin embargo exactamente con los dos grandes bloques que protagonizaron los acuerdos que hicieron posible la Constitución: UCD y PSOE eran los partidos mayoritarios en esa época, mientras la Alianza Popular del reformista del régimen Manuel Fraga Iribarne puso inicialmente muchos peros al borrador que se fue consensuando. Se incorporó finalmente a regañadientes al acuerdo constitucional y su partido derivó en el actual PP, que se ha convertido con el paso del tiempo en el principal defensor de mantener la Constitución tal y como está.

Es a partir de 2014 cuando estos dos frentes conservador y socialista pierden la mayoría del electorado, representaban juntos más de 70% y ahora no llegan al 50%, mientras se van consolidando los dos partidos emergentes, uno por la derecha (Ciudadanos) y otro por la izquierda.

El deterioro de estos partidos tradicionales coincide con el de otras instituciones del Estado, como la Monarquía o la Justicia, y con una pérdida de independencia que pone en evidencia que la llamada división de poderes, que es la base de todo sistema democrático, se ha convertido en España en un tótum revolútum. Un panorama, en definitiva, nada alentador para recuperar la confianza de unos ciudadanos muy críticos con su clase política tras la crisis y la sucesión de casos de corrupción.

25 años: ¿fin de ciclo?

En Canarias, por su parte, no se consolidó ese bipartismo. Las cosas fueron tomando otro camino hasta evolucionar de un modo totalmente inesperado. Por ello, las Islas nunca ha contado con un presidente conservador, aunque el PP ha sido socio de gobierno en dos legislaturas.

Sí se produjo inicialmente una alternancia entre centristas y socialistas, que barrieron en las primeras convocatorias electorales. Pero esta tendencia quedó interrumpida en 1993. Ese año, la conjunción de fuerzas de distinta procedencia (insularistas de AIC, centristas y la izquierda integrada en ICAN) sacaron números, superaron sus diferencias y presentaron una moción de censura contra el entonces presidente del Gobierno de Canarias, el socialista Jerónimo Saavedra.

Nació así Coalición Canaria, que ha gobernado las Islas desde entonces hasta la actualidad. Los 25 años que los nacionalistas llevan al frente del Gobierno de esta comunidad autónoma (con cuatro presidentes de Tenerife y uno de Gran Canaria), ha convertido a CC en el rival común a batir en la próxima convocatoria electoral que tendrá en mayo de 2019. Pese a sus diferencias ideológicas, los principales dirigentes de todas las formaciones políticas de Canarias se conjuran día sí y día también para acabar con más de dos décadas de nacionalismo canario. Incluida Nueva Canarias, es decir, la otra parte del nacionalismo que rompió con CC hace más de una década.

Pero al igual que en el ámbito nacional, el panorama político canario está cada vez más fragmentado. Además del PSOE (y su escisión gomera), del Partido Popular y de CC, entró en las últimas elecciones Podemos y Ciudadanos se quedó a las puertas . El resultado, que condicionará los posibles pactos, se presenta más incierto que nunca.

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