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Entrevista | Guillermo Mariscal

"Ahora observo un ánimo en el PP que en abril era inferior"

"Pedro Sánchez es el máximo responsable de esta convocatoria electoral", afirma el candidato del PP al Congreso por Las Palmas

Guillermo Mariscal, número uno de la lista del PP al Congreso de los Diputados por la provincia de Las Palmas José Carlos Guerra

¿De quién es la culpa de que los ciudadanos tengan que volver a las urnas?

Todos los diputados que hemos estamos en el Congreso tenemos una parte de responsabilidad. Pero el máximo responsable es Pedro Sánchez, bien por su incapacidad para llegar a acuerdos o bien por anteponer sus deseos personales al interés general. Eso lo convierte en irresponsable y lo descalifica para ser presidente del Gobierno. Desde el 28 A quiso la convocatoria anticipada y hay dos elementos que dejan esto muy claro. En primer lugar, los diputados del PSOE no formularon ninguna iniciativa en la legislatura. Y, en segundo lugar, de las diez formaciones que hay en el Congreso, Sánchez solo ha sido capaz de pactar en más de 140 días con un solo diputado del partido regionalista cántabro.

El PP no cedió y el PSOE sí lo hizo con Mariano Rajoy. ¿Por qué no hicieron lo mismo? ¿Qué condiciones deberían darse ahora para que, en caso de que el PSOE sea el mejor posicionado, faciliten la investidura de Sánchez?

Le presentamos posibilidades de llegar a acuerdos y todas fueron rechazadas. Le dijimos, por ejemplo, que si formaba Gobierno estábamos dispuestos, con condiciones, a ayudarle a aprobar los presupuestos. Hemos demostrado en el pasado y en el presente que somos capaces de gobernar y de dar estabilidad a nuestro país. Allí donde los números daban, hemos demostrado que somos signo de desbloqueo. Pero siempre que Sánchez ha estado en la mesa, ha bloqueado las soluciones para formar Gobierno. Quiere ser presidente porque sí, pero para serlo es obligatorio llegar a acuerdos y ceder espacios.

¿Es partidario de que se forje una gran coalición PSOE -PP?

En las actuales condiciones nos parece que no sería bueno para España. Si llegásemos a un acuerdo, eso dejaría como oposición a Vox y a Podemos. Me parecen que son dos alternativas que juntas o por separado no representan a la mayoría de los españoles. En Reino Unido o Alemania, fuera de esas grandes coaliciones, han quedado como alternativa formaciones con más experiencia y capacidad y, por tanto, más moderadas que las que he mencionado antes. Por eso ese supuesto en España no lo contemplo a corto plazo. Sí digo que si conseguimos que el PP sea quien aglutine todo el voto que está a la derecha de Sánchez, esa idea de España Suma que rechazó tanto Cs como el resto de partidos, habrá un Gobierno estable y de futuro antes de fin de año.

¿Diría que el país está abocado al bloqueo?

No sería de recibo. No contemplo que seamos incapaces de dar el Gobierno que merecen los españoles ante los retos globales que existen. Hay dificultades, pero también grandes oportunidades. La inversión busca países que den estabilidad. Siempre que ha habido certidumbre, se ha generado crecimiento económico, riqueza y empleo. Además, tener que buscar acuerdos y ceder puede hacer que tu discurso político mejore. Ahora, la fragmentación en el caso del bloque de centroderecha, como demostraron las últimas elecciones, propicia que con más votos se tengan menos escaños y sea más difícil la conformación del Gobierno. Creo que en esta oportunidad, los votantes de Vox y Cs tienen que pensar hasta qué punto apoyar a Vox o Cs conduce a llenar la cartera de votos del PSOE o de Podemos.

¿Cree que ha sido efectivo el giro al centroderecha de los últimos meses tras la derechización del partido en abril?

No dando como válido el proceso de derechización y teniendo en cuenta que era la primera vez que el PP se enfrentaba a un escenario con muchas formaciones dentro de su mismo espectro, que es una dificultad a tener en cuenta, creo que el giro que estamos dando a nuestras políticas es mucho más positiva y da mejores resultados. Hay un dicho que dice que si quieres que el resultado sea diferente, tienes que participar en el cambio.

¿Es optimista con los resultados?

El pesimismo hay que alejarlo de la política. Quien no tenga ilusión, quien no ambicione un futuro mejor, debe irse de este ámbito. Así que soy optimista y creo que las encuestas dan unos datos que están por debajo de lo que veo en las calles. Noto que el PP ha vuelto para consolidar una mayoría y gobernar nuestro país.

Las encuentas refuerzan a Vox. ¿Pero pactarán con ellos en caso de darse esa opción?

Para el 28 A le daban mucho más de lo que finalmente sacaron. Con Vox coincidimos en la unidad de España y en todo lo que tiene que ver con la bajada de impuestos, pero en el resto no. Vox firmó un acuerdo permanente en Andalucía, pero en Madrid es oposición. Por tanto, en tantas cosas no coincidimos. Si Casado encabeza la lista con más escaños, será capaz de aglutinar todos los votos necesarios para ser presidente del Gobierno. La sociedad canaria es moderada, tranquila y está deseosa de encontrar escenarios de crecimiento. Sobre la mesa está el reto digital, la economía 4.0, el cambio climático, la necesidad de cambiar el modelo energético... Todo ha cambiado y exige un Gobierno mucho más adaptado y cercano a la realidad. Eso exige acordar, pactar, consensuar y ceder.

¿Las tensiones vividas en el partido en las Islas tras el 26 M, con cambio en la presidencia incluido, puede pasarle factura en las urnas?

El PP ha sufrido un cambio, pero soy partidario de que los partidos tengan menos importancia. Hay que hablar de propuestas, retos y oportunidades.

¿No cree que ha dado la sensación de que ya no es un partido cohesionado como cuando estaba José Manuel Soria?

Llevo afiliado al PP desde 1991. "He visto cosas que no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia [monólogo final de la película Blade Runner]". Bueno, pues eso. Al final he visto cosas y es verdad que hay altibajos, pero ahora observo un espíritu, un ánimo y un optimismo que en abril era inferior. Y también noto al partido cohesionado y fuerte porque tenemos un líder de futuro.

También ha habido cambios en las listas, ¿le gusta más Auxiliadora Pérez que María del Carmen Hernández Bento como compañera?

No es cuestión de gustos. Es lo que ha decidido el partido, y, por tanto, es la mejor candidatura que ha podido presentar. Me gustaría también poner en valor la labor de Hernández Bento durante este tiempo. Espero verla pronto en otras responsabilidades.

¿Y qué le parece la alianza nacionalista? ¿Le ve futuro?

En política hay que recuperar el valor de la coherencia. Pedro Quevedo concurrió en las listas con el PSOE y Ana Oramas pactó con Mariano Rajoy. No sé muy bien cómo piensan conciliar internamente formas tan antagónicas. No veo puntos de conexión entre NC y CC.

¿Teme que esa alianza pueda restar enteros a la candidatura del PP?

En política uno más uno nunca es dos. Los votos que recibió en su momento NC y los que logró CC no sumarán. ¿Por qué? Porque muchos votantes de CC, fundamentalmente en Gran Canaria, tienen una ideología de centroderecha, reformista y liberal que no tiene que ver con Antonio Morales ni Pedro Quevedo. A esos votantes les ofrecemos el PP como un lugar en el que volver a ver reflejados sus ideales e intereses.

¿Firmaría repetir los mismos resultados electorales que en el 28 A en Canarias, teniendo en cuenta que fueron los segundos más bajos del PP?

No. Tenemos que seguir esforzándonos para alcanzar el tercer escaño. Con tres escaños de ocho se reflejaría mejor el deseo de cambio que he visto. Un diputado más permitirá a Casado ser presidente del Gobierno, sacar a España del bloqueo. A todos los votantes de centroderecha que piensen que Sánchez es un mal presidente les digo que tienen en el PP un partido al que dirigir su voto.

¿Por qué no le gustó a su partido la exhumación de Franco? No votó en contra pero luego la criticó.

Escuché al presidente que todo este proceso iba a hacerse de acuerdo con la familia y con discreción. No parece que la familia esté muy de acuerdo y 25 cámaras de televisión no es discreción. En cualquier caso, me parece que no es el asunto más relevante que debería ocupar al presidente del Gobierno. Hay otros más preocupantes como la guerra comercial de EEUU y China, la crisis de Thomas Cook y lo que está ocurriendo con la conectividad, la caída del empleo o la cartera única de servicios sanitarios. Dicho esto, como comprenderá, a mí el lugar donde se entierre Franco o si ha sido o no exhumado no es un asunto que me importe en absoluto.

Entonces no le pareció mal.

Me parece que todas las personas que han ejercido gobiernos de carácter autoritario no merecen reconocimientos. De izquierdas y derechas, de arriba y de abajo. Mi convicción democrática me permite criticar de igual forma a dictadores de un signo y de otro. Hijo como soy de un sindicalista de finales de los 70 y principios de los 80, mi apego hacia el franquismo es ninguno. Parece ser que para la izquierda española solamente hay un grupo de dictadores y los otros, los de algunos países de Latinoamérica como Venezuela, no son dictadores para ellos.

¿El conflicto en Cataluña tiene solución? ¿Es salvable la fractura social?

Hay un problema de convivencia, pero últimamente de violencia física y política. Eso exige un Gobierno que tome decisiones y que no se esconda. Sánchez es presidente del Gobierno tras una moción de censura que apoyó JxCat y ERC. Creo que ha llegado el momento de plantearle al presidente de la Generalitat que asuma su responsabilidad. Sánchez se esconde porque está pensando con quién va a pactar después del 10 N. Una vez frenada la violencia, el segundo paso es recuperar la convivencia. Eso es un paso capital que está relacionado con el respeto. La convivencia, si no es voluntaria, hay que exigirla a la parte que no la tolera o practica.

¿Considera que el PSOE ha alimentado el independentismo?

No me atrevería a decir eso. Creo que el PSOE trató de pasar desapercibido. Pretender ganar las elecciones es legítimo, pero no con el coste de limitar la igualdad de los españoles.

¿Cree que el PP podrá quitarse la etiqueta de partido corrupto?

El PP que preside Pablo Casado ha cambiado de nombres y ha pedido perdón en repetidas ocasiones. Como ocurre con la economía, creo en la ley de la segunda oportunidad. El PP tiene todo el derecho del mundo a presentarse a la sociedad como una alternativa al socialismo.

¿Tiene alguna propuesta diferente a las presentadas en abril?

Seguimos hablando de rebaja de impuestos. El dinero está mejor en el bolsillo del contribuyente que en manos de un gobernante porque creemos en el círculo vicioso de la economía. Planteamos la reducción fiscal con la supresión del impuesto de sucesiones o las rebajas del IRPF y el impuesto de sociedades. Esta idea entra en colisión con el PSOE. Sánchez y Ángel Víctor Torres ven la política como herramienta de gasto. Eso está muy bien siempre que corresponda con los ingresos porque cuanto más aprietan, menor es la recaudación.

El PP reclama una estrategia turística y no solo acciones puntuales para sortear el bache de Thomas Cook. Los socialistas dicen que el PP tampoco vio venir esa crisis cuando estaban en el Gobierno.

Las excusas están muy bien para una tertulia de amigos. Nosotros proponemos medidas de choque concretas como la bonificación del 100% de todas las tasas aeroportuarias, acometer un plan de digitalización e impulsar Canarias como un destino turístico sostenible.

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