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El número de pateras que llega a Canarias se cuatriplica en 2020

Entre enero y febrero arribaron 40 embarcaciones frente a diez en 2019

Inmigrantes alojados en el centro de acogida en Fuerteventura en la hora de la merienda.

Inmigrantes alojados en el centro de acogida en Fuerteventura en la hora de la merienda. GABRIEL FUSELLI

El pasado viernes llegó a Gran Canaria la última de las más de 40 pateras que han arribado a las Islas desde principio de este 2020. En ellas han viajado hasta las costas canarias más de 1.180 personas inmigrantes en apenas dos meses. El repunte del inicio de año parece haber quedado sin embargo eclipsado por la doble crisis, climática y sanitaria, que mantiene en estado de alerta al Archipiélago en las últimas semanas. Pero el fenómeno migratorio sigue ahí, a la vuelta de la esquina africana y tocando las puertas de Canarias de forma progresiva y constante.

La relevancia del asunto llevó de hecho esta misma semana al Consejo de Gobierno a aprobar, por la vía de emergencia, un nuevo dispositivo para atender a los menores no acompañados en Gran Canaria: 24 plazas en un centro en San Bartolomé de Tirajana, concretamente en Ayagaures, para las que se destinaron 283.000 euros. Se suman a otras tantas ya disponibles en Telde y Tejeda, aunque no son muchos los ayuntamientos canarios que se han implicado en dar solución a este problema humanitario: "Algunos municipios colaboran ya con la cesión de espacios para acoger a los que llegan a nuestras costas en esta situación, pero otros no están en disponibilidad de hacerlo", reconoció la presidenta de la Federación Canaria de Municipios (Fecam), María Concepción Brito, tras una reunión de los alcaldes con la Delegación del Gobierno.

En Santa Cruz de Tenerife se ha avanzado también estos días, sin demasiada complicidad por parte del Ayuntamiento, en la apertura de nuevas instalaciones para acoger a mujeres inmigrantes, embarazadas o con hijos a su cargo, en el módulo de mujeres de la prisión Tenerife II habilitado específicamente para prestar estos servicios. Fue uno de los compromisos adquiridos por el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, en las reuniones que mantuvo hace un mes con las autoridades canarias. Ambas iniciativas son las últimas medidas de choque que se están tomando, mientras se espera por la financiación comprometida por el propio ministro. Unos fondos específicos para inmigración que, como recordaba recientemente la diputada regional de Coalición Canaria Cristina Valido, ya existían para las Islas y "el Estado los quitó en 2012", fecha en la que aún gobernaba el PP.

La ruta canaria

La financiación estatal, además de los recursos que están destinando las administraciones regional y locales, son claves para dar una respuesta a la medida del crecimiento en la llegada de inmigrantes a Canarias, que superó en 2019 la barrera de las 2.600 personas (un incremento de un 70% más en relación al año anterior). Tanto esas cifras como las de los dos últimos meses pone en evidencia que la ruta atlántica o canaria, como se la conoce, muestra una tendencia opuesta a la que se viene observando en el resto del Estado. Los otros dos focos de recepción de inmigrantes, el Estrecho y Baleares, han visto retroceder de hecho a la mitad la llegada de inmigrantes por mar. Mientras por tierra, en la polémica frontera de Ceuta y Melilla, no han llegado en lo que va de año al millar.

El caso es que, en lo que va de año, a Canarias han llegado 40 embarcaciones (diez en 2019), lo que representa una de cada tres de las que arribaron a España.

Ya el pasado año se produjo un incremento del 108% en Canarias, donde llegaron un total de 131 embarcaciones irregulares frente a las 65 que hubo en 2018. De continuar el ritmo de llegadas de los dos primeros meses, el número de inmigrantes podría llegar a duplicarse y rozar incluso las 7.000 personas, según diversos organismos. El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, elevó aún más la cifra recientemente en una entrevista radiofónica, en la que sostuvo que el número podría ascender a 10.000 inmigrantes a finales de este año. El nuevo delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, ha explicado por su parte que "esta evolución se ha visto favorecida por el buen tiempo de la mar, que ha sido inusual en esta época del año".

Las previsiones de que la ruta se mantendrá abierta es, en cualquier caso, una llamada de atención a la hora de tomar medidas preventivas, sobre las que Torres recordó lo ocurrido en la crisis de los cayucos de 2006, sosteniendo que "este fenómeno solo se puede resolver atajando la situación en origen, como se hizo entonces, intentando que no salgan de África con inversiones y actuaciones diversas".

Los reflejos de la política

La dirección del Partido Popular canario criticaba estos días sin embargo la gestión del incremento de la inmigración hacia el Archipiélago, afirmando que "al Gobierno canario le han faltado reflejos" para poner en marcha medidas acorde con la emergencia del momento. Lo cierto es que Canarias está condicionada por la falta de política migratoria tanto del Estado como de la Unión Europea, que tiene en la frontera este una vez más un frente abierto por la confrontación entre Grecia y Turquía. A la violación de derechos humanos que se está produciendo en esa zona de enorme presión migratoria, los países comunitarios han dado además una respuesta en la que ha antepuesto, una vez más, la política de control fronterizo a la de atención humanitaria y desarrollo de la cooperación: "Europa debe tomar conciencia de que las zonas fronterizas que hacemos de escudo necesitamos de más solidaridad y realizar más esfuerzos en materia de cooperación con África, con más recursos de la propia Unión Europea y no sólo de cada país", reflexionó Pestana tras su toma de posesión.

Y efectivamente la política comunitaria incide en Canarias como frontera sur de Europa y tierra receptora de migrantes. Y la UE, con Francia a la cabeza, no está apostando precisamente por dar una respuesta solidaria al fenómeno de la inmigración, sino que sigue apostando por frenar los procesos migratorios y sin encontrar una respuesta común al reto migratorio.

En ese marco comunitario, Canarias sigue sin anticipar respuestas al previsible incremento de los flujos que se prevé en los próximos meses y años. Habrá que esperar, además, a la elaboración de los presupuestos del Estado para comprobar si el compromiso del ministro de Interior de destinar más recursos a Canarias para inmigración se hace realidad. Para ello será necesario previamente la aprobación de las cuentas para lo que resta de año o que se permita a las corporaciones locales usar el superávit.

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