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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Moción de censura en Santa Cruz

El regreso de Rosi Cubas

"Pensé que aquí iba a estar todo el pueblo", se lamentó esta activista cuando se sumó a la concentración contra la moción de censura que prosperó contra Patricia Hernández

El regreso de Rosi Cubas

Hoy reinan los influencers en las redes sociales, y hasta pinchadiscos como Ubay Hernández, que enardeció en la mañana de ayer a los afines del gobierno de Patricia Hernández y desde las once de la mañana esperaba a las puertas del ayuntamiento la evolución del pleno de la moción de censura. Pero antes de estas nuevas generaciones estuvo Rosi Cubas, una sanitaria de la barriada de Cepsa que desde hace más de veinte años se ha convertido en el Pepito Grillo de políticas nacionalistas. Comenzó reclamando la limpieza de los jardines de su barrio y las zonas aledañas del albergue y acabó liderando debates de más calado, como el Plan General, la playa de Las Teresitas, Emmasa... Es la cara del no a todo.

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Ayer volvió a entrar en acción Rosi Cubas, con muleta incluida y un tanto contrariada porque cuando llegó en taxi a las puertas del ayuntamiento pensaba que estaba todo el pueblo apoyando a la alcaldesa: "No entiendo que don Guillermo Díaz Guerra apoye el regreso de la corrupción", se lamentó. Hasta José Juan Rolo, la impertérrita voz de las calles y los barrios desde Radio Club, mostró su sorpresa: "Mira ahí, y dicen que estuvo malita".

Hasta las diez y media, en el entorno de la Casa de los Dragos, había más policías, y políticos, que vecinos que convocaron la movilización contra la censura.

Ya a las ocho y veinte de la mañana, la alcaldesa llegó al que ha sido su puesto de trabajo durante casi un año y un mes. Ayer llegó acompañada por el mismísimo comisario jefe de la Policía Nacional, para luego subir a la sala de reuniones para presidir la que a la postre fue su última Junta de Gobierno... Peor lo pasó el hasta entonces concejal de Fiestas, Andrés Martín Casanova, que desde la zona de la plaza de España puso rumbo al ayuntamiento y se vio envuelto entre manifestantes afines a CC que también protestaban ayer a las puertas del Cabildo en defensa del programa Ansina.

A las nueve de la mañana llegaron los primeros censurantes, los miembros del PP, que fueron a velar armas a la sede de su grupo de gobierno, a la espera del debate que le proporcionará nuevos despachos en Servicios Públicos, Urbanismo y Deportes, hasta que a las nueve y media llegó "el equipo A" repartido en dos vehículos.

Delante, un camuflado, en el que viajaba Evelyn Alonso, a la que cortésmente le abrió la puerta Juan José Martínez, que viajaba en el sitio del acompañante. El policía local, al percibir la presencia de la que será su nueva jefa, se cuadró, saludo que correspondió Alonso. Detrás, en un micro de nueve plazas, salió el candidato al regreso a la Alcaldía, José Manuel Bermúdez; el novel Javi Rivero o Gladis de León, con una blusa "verde, color esperanza", miembros de la expedición nacionalista que, junto a Evelyn Alonso, estuvieron concentrados desde primera hora de la tarde del domingo en el Hotel Silken de Santa Cruz. Con los protagonistas de la censura ya en el ayuntamiento, comenzó la llegada de invitados al primer pleno presencial con los 27 concejales que lo integran tras el Covid-19. A las puertas de la Casa de los Dragos, el diputado regional José Alberto Díaz-Estévanez, que se reencontraba con sus raíces políticas, y hasta aprovechó para inmortalizar la cita con Carmen Tejera, la presidenta del rastro. Aunque fugaz, también fue de las primeras en entrar Rosa Dávila, aunque no tan entusiasta de las redes como su compañero.

Poco más de las diez y media de la mañana, y llegó Rosi Cubas, sorprendida por el poco poder de convocatoria para rechazar la moción. Hasta esa hora tres furgones de la Policía Nacional vigilaban desde Méndez Núñez cuanto se desarrollaba a las puertas del ayuntamiento. A la hora de la protesta, las once, se procedió a cerrar el tramo de Viera y Clavijo, desde la sede municipal hasta la confluencia de la calle General Antequera.

Ubay Hernández, el pinchadiscos, desplegó las consignas en colaboración de otra incombustible vecina, megáfono en ristre, envidia de letristas murgueros por su capacidad para buscar pareados en sus proclamas: "Esto sí que es un pelotazo", "Bermúdez chanchullero", "No queremos corrupción, no queremos Coalición", "Cuarenta años de Coalición"... Entre el centenar de vecinos que secundó la convocatoria contra la censura, los directores de Distrito de Anaga y Salud-La Salle, Ruymán Izquierdo y Eduardo Medina, entre los que pasó alguno de los históricos socialistas de Santa Cruz, como Luis Beltri. Se aproximaba la hora de la concentración; las once. Cerrada la calle. El dj se vino arriba: "Coalición Canaria, fuera, fuera, fuera"; "Esta corrupción no la quiero yo", y así durante veinte minutos. Desde el balcón de la Secretaría de Alcaldía, en la segunda planta, se alongó Tino Guzmán Plasencia con mascarilla modelo LGTBI cubriendo su rostro. Las masas -más de cien personas presentes- lo ovacionaron.

Nueva proclama. "Queremos a Patricia", y apareció ella en el balcón central del pórtico municipal flanqueada por José Ángel Martín y el propio Tino Guzmán. Entre los manifestantes sobresalió un cartel con la foto de Evelyn Alonso, a la que le pintaron el bigote al estilo Groucho Marx y encima una frase: "Estos son mis principios, si no les gusta los cambio".

Y llegaron los invitados del novio. Frente al ayuntamiento, la comitiva era socialista, o afines al gobierno local, hasta que minutos antes del inicio del pleno se aproximó una tímida comitiva de simpatizantes nacionalistas, que en el mejor de los casos no superó el medio centenar.

Al frente, el jefe de grupo, Sergio de Armas, que fijó en la plaza de los Patos el punto de concentración, a la espera, tal vez que el sol apaciguara, y agotara, los ánimos de los otros manifestantes que hasta que se votó la moción de censura gobernaron dentro y fuera del salón de plenos. La Policía Nacional acordonó la zona y los dejó llegar hasta la altura de General Antequera, mientras algunos prefirieron tomar el fresco en un lateral de la sede del Banco de España.

Los vecinos detractores de la censura enarbolaron una única bandera, la del movimiento LGTBI; los afines a CC desempolvaron dos con las siete estrellas, y esperaron pacientemente para ganar terreno, soportando más consignas coreadas: "Cómo de gordo era el sobre", "Ciudadanos se vendió", "Queremos que acompañen a Zerolo", "Estas cucarachas no entran más". De nuevo, se abrieron las puertas del balcón del Ayuntamiento, con todo el equipo de Gobierno al completo: "No están solos", entre saludos y besos volados de la alcaldesa saliente.

Como quien pasaba por allí, sorteó las vallas de seguridad, frente por frente al acceso principal, el diputado de Ciudadanos Ricardo Fernández de la Puente, y hasta se le vio entrar y salir al exalcalde de La Laguna José Alberto Díaz, que finalmente se sumó a los nacionalistas de calle. Nicolás Jorge, socialista de Granadilla, y Jorge González, secretario de Organización del PSOE, fueron otros políticos que pasaron inadvertidos casi tanto como el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias.

Comienza el pleno. Mediodía. Sol de justicia. Frente a la puerta principal del ayuntamiento, los afines al gobierno de Patricia Hernández; en la misma calle de Viera y Clavijo, más cerca a la plaza de Los Patos, los afines nacionales. Parecía el programa Sabadabadá de Torrebruno en el que se cantaba tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones.

Antes de comenzar la sesión, como quien se persigna, salió José Ángel Martín. Solo le faltó brindar con la montera antes de entrar al salón del pleno de la censura. Consignas. "¡Patricia, Patricia!". Se cerró la puerta central del ayuntamiento y solo dejó abierta la del lateral izquierda. A duras penas se intentaba seguir la evolución de lo que acontecía dentro a través de los dispositivos móviles. Nuevo grito de guerra: "Zerolo te espera". Subía la temperatura y la intensidad del mensaje: "No hay tanto pan para tanto chorizo". La más real: "Patricia, la mejor alcaldesa que ha tenido Santa Cruz", porque ha sido la única. Dentro se suponía que ya había dado lectura la mesa de edad al texto de la moción, y que habían intervenido Bermúdez, para justificar la censura, y Patricia Hernández, para defenderse, así como los portavoces de los cincos grupos municipales cuando... a la una y media se abrió la puerta central del ayuntamiento. Parecía que desde el salón de plenos se daba voz a la calle justo cuando hablaba el portavoz de CC Juan José Martínez. También las puertas del salón del pleno se abrieron y los afines del PSOE se crecieron: "¡Manos arriba, esto es un atraco!", "No estás sola, estás con Santa Cruz".

Momento votación. Acabado el turno de palabra, tocaba votar. Fuera, un sol de justicia. Ni la megafonía del salón de plenos daba vigor a la tibia voz del secretario municipal Luis Prieto. Comienza el recuento. Ganan terreno los manifestantes nacionalistas, más cerca ya de la entrada del ayuntamiento. Los vecinos opositores a la censura elevan el grado de sus consignas, algunas irreproducibles. La comitiva de CC parece más ducha en estas artes, tanto que desde los afines de Patricia Hernández sigue el recuento por la cuenta atrás que gesticula el exdirector general de Juventud del Gobierno canario Sergio Eiroa. Abajo, frente al ayuntamiento, los detractores de la censura; a mitad de camino, la Policía nacional, y bajando, ya a la altura del edificio Fides, los nacionalistas. Sergio Eiroa cuenta: 11 (votos), 12, 13... "¡Bermúdez, alcalde!", gritaban ellos; a diez metros, "¡Bermúdez, ladrón!"; "¡Bermúdez, alcalde!"; "Once concejales a fiscalía!"; "Bermúdez, alcalde", "¡Sí, sí, sí, Bermúdez ya está aquí!".

Patricia Hernández no se hizo de rogar y salió, ya sin bastón de mando; un pibe de Ofra se le abrazó y rompió a llorar, casi a la vez que otra la abrazó y la zarandeó para lanzarla al aire en una muestra de victoria. No estuvo sola, como sus afines le cantaron, porque estuvo flanqueada por su incondicional equipo de gobierno y también su personal de confianza. Siguieron José Ángel Martín, Andrés Martín Casanova, Tino Guzmán... que se fundieron en abrazos. Para esa fecha, ya no estaba Rosi Cubas, y el dj recuperó el vigor: "Esto nos hace fuertes dentro de tres años", y hasta le hizo un guiño a Zambudio, de Ciudadanos, "¡Matilde es de las nuestras" que la emocionó tal vez por la falta de costumbre, y a Ramón Trujillo, apoyo desde la sombra: "¡Unidos Podemos!", tal vez el cántico más original, momento en el que salió Evelyn Alonso flanqueada por su equipo de trabajo.

CC recupera la calle. La papita caliente la tenía en ese momento la Policía Nacional, que tenía que atemperar la salida y el abandono del gobierno censurado, que abandonaba ya el Ayuntamiento, junto a sus militantes, y la llegada de los afines nacionalistas.

Tres de la tarde. El cansancio, abatimiento y el solajero convencieron a la veintena de manifestantes socialistas de entregar la calle a los nacionalistas, aunque se hicieron de rogar, lo que obligó al alcalde Bermúdez a salir de la Casa del Drago e ir a su encuentro, todavía acordonados a la altura del Edificio Fides. El primero en llegar a saludar a los militantes fue Juan José Martínez, con una emoción poco habitual en su tono pausado; detrás, animando el cotarro, Díaz-Estévanez, y detrás, el alcalde Bermúdez flanqueado por Dámaso Arteaga, y después, Gladis de León y Javi Rivero, que casi no llega a la fiesta. Momento de satisfacción nacionalista para los que se quedaron compuestos y sin bastón de mando el 15 de junio de 2019.

Entrega de notas. Se habían dispersado ya los vecinos, y los nacionalistas estaban entra y sale del ayuntamiento con la ilusión del niño que abre el regalo de Reyes. Bermúdez, Díaz Guerra y Evelyn Alonso acordaron reunirse a las cuatro de la tarde, y después, el nuevo alcalde se reunió en la sala de junta de gobierno de uno en uno con sus nueve ediles rememorando la entrega de notas; en este caso, para iniciar el curso político.

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