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Madrid no capta el mensaje

La falta de respuesta del Estado ante la emergencia canaria enrarece el clima político isleño y alimenta el 'frente común' en las Cortes

El presidente Pedro Sánchez y la vicepresidenta Carmen Calvo, ayer a su llegada al Congreso. E.PARRA/POOL

Una clara sensación de hartazgo empieza a apoderarse del Gobierno de Canarias y del conjunto de las fueras políticas y agentes sociales de la región por la falta de respuesta del Gobierno central a la emergencia canaria. Los últimos desplantes y la ausencia de medidas concretas y singularizadas para afrontar la profunda crisis económica que se cierne sobre el Archipiélago, y la desidia con que se está mirando hacia la crisis migratoria está haciendo mella en el temple del Ejecutivo de Ángel Víctor Torres y está enrareciendo el clima político general de la Islas, trastocando las relaciones y posicionamientos de los partidos.

El malestar ya reconocido internamente entre los socialistas canarios, tras la incomparecencia del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luís Escrivá, para analizar y poner soluciones a la situación de los migrantes, puede ser al primer escalón hacia un enfrentamiento abierto entre la comunidad autónoma y el Estado. Los interlocutores canarios con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, cada vez están más convencidos de que el problema real se resume en una idea: "Madrid no capta el mensaje". En los últimos meses, las torpezas, cuando no incumplimientos, sobre la cada vez más crítica agenda canaria con el Estado se han multiplicado, y los esfuerzos de Torres por cambiar el curso de los acontecimientos parecen cada vez más baldíos.

Al 'plantón' de Escriva, por mucho que él asegure que nunca confirmó la fecha de su visita a Canarias, y la descoordinación ministerial para afrontar la llegada de pateras, se suman la falta de concreción y garantía sobre las condiciones y plazos de la prórroga de los ERTE en las Islas; la incapacidad para ponerse a elaborar un plan turístico específico para Canarias, con campañas para implantar test PCR en origen y salida de los viajeros; el veto a las administraciones locales e insulares para que puedan disponer de todo su superávit y, en definitiva, la dificultad para asumir que el efecto de la pandemia en Canarias es mucho más grave en términos económicos y sociales que en el resto de comunidades por su dependencia del turismo. Y que eso requiere, como se recoge en el plan regional de reactivación, un plan de choque para afrontar esta situación, con explícito reconocimiento y concreción en los Presupuestos estatales del próximo año.

Esa sensación de oídos sordos que denuncia la mayoría de partidos canarios, incluido ya el PSOE, se confirmó el pasado martes en el debate del Senado durante con la comparecencia de Sánchez, en el que además se demostró que esa no es una actitud exclusiva del Ejecutivo central, sino de la totalidad de los partidos estatales y casi todos los grupos parlamentarios, que en ningún momento dieron muestras de estar especialmente atentos a la situación del Archipiélago. Ni el problema de la inmigración, ni la crisis turística o la emergencia económica de las Islas fue planteada de una manera específica por ningún portavoz salvo por los de los partidos de ámbito regional, CC y ASG en este caso a través de sus respectivos senadores, Fernando Clavijo y Fabian Chinea.

Respuesta chocante

El portavoz del PP, Javier Maroto, hizo un amago de abordar la crisis turística, pero se limitó a una referencia genérica como el sector más afectado por la pandemia, y sin ninguna mención especifica al 'cero turístico' canario ni a sus consecuencias . Tampoco la crisis migratoria le pareció a Maroto, ni a la mayoría de los portavoces, un asunto con la suficiente enjundia como para interpelar a Sánchez, quien no llegó a pronunciar ni una sola vez el vocablo "inmigración" en su primera intervención, y lo que dijo sobre turismo no discriminaba la situación específica del Archipiélago y sus consecuencias sobre la economía isleña.

Sánchez sí abordó ambas cuestiones durante sus respuestas a Clavijo y Chinea, aunque de una forma chocante y sin entrar en el fondo del asunto y aportando información o argumentos que extrañaron a ambos senadores canarios. Sobre turismo y crisis económica, el jefe del Ejecutivo, aunque reconoció la "dramática situación" que vive Canarias, se limitó a recordar lo que le cuesta al Estado la parte correspondiente a las Islas del "escudo social" desplegado en el conjunto del país para hacer frente a la crisis, especialmente los ERTE, las ayudas a los autónomas, los créditos ICO a las empresas, o las transferencias extras a las comunidades autónomas. No es por tanto nada que no se esté haciendo en el resto de territorios. Es decir, sigue sin asumir la "asimetría" en el trato que le reclamó Clavijo tras su advertencia sobre el "polvorín social" en que se puede convertir Canarias como consecuencia del paro y la pobreza que provocará el nuevo 'cero turístico' que se adivina para la temporada alta.

En materia de inmigración, llamó la atención que Sánchez reconociera también la "emergencia" provocada por la incesante llegada de pateras y la falta de espacios de acogida sin que a continuación anunciara algún tipo de medida o idea sobre cómo solucionar el problema.

Golpe duro

Esta actitud del Gobierno central está pesando sobre algunos aspectos de la dinámica de relaciones políticas entre los partidos en Canarias, tanto los que sostienen al Ejecutivo regional (PSOE, Podemos, NC y ASG) como los de la oposición (CC, PP y Cs). En el primer caso, los recelos del NC, Podemos y ASG respecto a Sánchez van en aumento y eso afecta también a las relaciones con el PSOE. Reclaman a Torres que exija respuestas a Madrid, pero cada día son más escépticos sobre su capacidad de presión. El episodio de la frustrada visita de Escrivá ha sido un golpe duro, interpretado como que el presidente canario ha sido objeto de algo muy parecido al engaño porque si contaba con la presencia del ministro es porque tenía la confirmación, si no oficial, sí oficiosa. Además, NC contaba con una nueva dinámica por parte del Ejecutivo central tras la provechosa reunión que el presidente de la formación y vicepresidente del Gobierno regional, Román Rodríguez, y el diputado Pedro Quevedo mantuvieron en Madrid con el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transporte, José Luis Ábalos, para actualizar sus pactos y adaptarlos a la nueva situación política, incluido un allanamiento de la negociación de los Presupuestos. Ese paso no se da sin una red de seguridad en el campo de los compromisos respecto a la agenda de emergencia que reclama Canarias.

CC, por su parte, mantiene una doble vía de circulación en la que combina el discurso duro como el que protagonizó Clavijo el martes en el Senado, o la petición de comparecencia urgente de cinco ministros sobre la crisis migratoria, con la disposición a los acuerdos tanto en Madrid como en Canarias, con la vista puesta en el papel que puede desempeñar en la negociación de los Presupuestos estatales.

La situación en el Archipiélago y al actitud del Estado alimenta y da pie a que pudiera cristalizar ese 'frente canario' en Madrid propuesto por los empresarios para reclamar un plan de choque que desactivar el polvorín social que auspicia el anterior presidente regional.

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