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El 'factor Montero' inquieta en los Presupuestos

La animadversión de CC y NC hacia la ministra de Hacienda dificulta la negocación de las cuentas

El 'factor Montero' inquieta en los Presupuestos

"Chantajista, manipuladora y soberbia". Son los calificativos que la diputada de CC en el Congreso, Ana Oramas, le lanzó desde la tribuna a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante el debate, el jueves pasado, del decreto sobre el uso del superávit por parte de los ayuntamientos y que una 'supermayoría' absoluta de 193 escaños rechazó, propiciando así la primera gran derrota parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez. Parecida impresión sobre el perfil y talante político de la también portavoz del Ejecutivo tiene el diputado de NC, Pedro Quevedo, aunque ese día evitó evidenciarlo de una manera tan expresiva desde la tribuna, reconociendo en todo caso que las relaciones con ella y con su departamento no son precisamente amistosas. Crece así la animadversión de los nacionalistas canarios hacia Montero e inquieta la repercusión que esto pueda tener en la inminente negociación de los Presupuestos del Estado para 2021, que ella debe liderar.

La, para muchos, "incomprensible obcecación" de la ministra en mantener una propuesta condenada al fracaso parlamentario, y su incapacidad para negociar una alternativa con las demás fuerzas políticas incide en su imagen de dura e inflexible entre las dos fuerzas nacionalistas canarias. Una imagen que, de una u otra manera, se extiende entre los alcaldes y presidentes de cabildos, y que incluso alcanza al Gobierno regional. La batalla por el uso del superávit por parte de las administraciones canarias, pioneras en esta reivindicación en el conjunto del Estado, viene de largo y son muchos los desencuentros que se han producido desde que la anterior consejera de Hacienda de Andalucía recaló en el ministerio en junio de 2018.

Aunque recientemente se ha logrado que la comunidad autónoma sí pueda disponer de una parte de sus remanentes, junto a País Vasco y Navarra, por cumplir las draconianas condiciones sobre estabilidad presupuestaria, son muchas más las ocasiones en que su departamento ha irritado a las instituciones y agentes sociales del Archipiélago. Las corporaciones locales e insulares, por ejemplo, todavía esperan esa cumbre que les prometió para abordar sus problemas de financiación como consecuencia de la crisis sanitaria.

Muchos de los interlocutores de Montero en Canarias reconocen que las negociaciones con ella nunca son fáciles y destacan su tendencia a dar expectativas que nunca se cumplen. Algunos recuerdan que es su departamento el que, por ejemplo, ha dificultado la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el pago de la deuda del Estado en el convenio de carreteras.

Estos antecedentes y el reciente episodio del decreto sobre el uso del superávit colocan a la polémica ministra en el disparadero entre los nacionalistas de cara a las relaciones entre administraciones. Y también a las negociaciones claves que se avecinan, primero las cuentas estatales y más tarde la reforma de la financiación autonómica, además de la propia salida que se tiene que dar a los ayuntamientos y cabildos. Y no sólo en las filas de CC y NC inquieta lo que podría empezar a llamarse 'el factor Montero' en la dialéctica Canarias-Estado. También los partidos que acompañan a la formación de Román Rodríguez en el pacto de Gobierno, incluido el PSOE, recelan de Montero, especialmente la ASG de Casimiro Curbelo, que tiene en su mano la estabilidad del gabinete de Ángel Víctor Torres.

Así las cosas, los nacionalistas canarios son conscientes de que no encontrarán en la ministra ninguna complicidad de cara a la negociación presupuestaria, y que todo su éxito dependerá de si sus votos son determinantes para su aprobación, algo que la actual aritmética parlamentaria, en principio, no favorece. Por eso, tanto CC como, sobre todo, NC, buscan otros interlocutores de mayor peso político. En ambos casos creen que la figura del Gobierno central que les puede dar juego es el ministro de Transportes y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, con quien ambas formaciones mantienen en la actualidad un muy buen nivel de interlocución en distintas materias. El también número dos del PSOE federal mantiene muy buena relación con el hombre fuerte de CC, senador y expresidente de Canarias, Fernando Clavijo, y a él apelan los nacionalistas para tener todo el protagonismo posible en esa negociación.

Abálos, la alternativa

A nadie se le escapa que la relación entre Oramas y Montero no es la mas propicia para encauzar ese proceso, sobre todo tras el debate del pasado jueves. Los gruesos calificativos que la diputada tinerfeña le dedicó ese día a la ministra se suman a la polémica que ella misma suscitó cuando la acusó de hablar en el Congreso como si estuviera en las Tres Mil Viviendas, una barriada humilde de Sevilla, la ciudad natal de Montero. Fue en febrero de 2019 durante el debate de los Presupuestos de ese año, que fueron rechazados, y causó un gran revuelo en las redes sociales. Oramas pidió luego disculpas a la ministra y al propio barrio sevillano, que visitó a los pocos días como acto de desagravio, pero el episodio ha marcado un distanciamiento que se ha agudizado con el "chantajista, manipuladora y soberbia" con que la diputada de CC definió a la portavoz del Ejecutivo.

Para NC también es Ábalos el mejor interlocutor. Quevedo y Rodríguez, siempre añorantes del éxito de su negociación con Cristóbal Montoro en las cuentas del 2017 y 2018, cuando el voto del primero fue determinante para que se aprobaran ambos proyectos, ya iniciaron el proceso con el titular de Transportes en una reunión en Madrid la semana pasada, y confían en seguir por esa vía.

Llama la atención que Ábalos se haya convertido en el principal socio de los nacionalistas en el actual Gobierno central, teniendo en cuenta que fue objeto de durísimas críticas en sus inicios en el entonces ministerio de Fomento por su torpe gestión de la aplicación del descuento del 75 % a residentes en el transporte aéreo, y posteriormente con el convenio de carreteras. Él fue el primer ministro de los dos gobiernos de Sánchez en tener dificultades de imagen en Canarias, cosa que nunca ha comprendido. Su lugar lo pasan a ocupar ahora la propia Montero y, desde hace tres días, José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, por su espantada en relación con la crisis migratoria que vive el Archipiélago. La nómina puede seguir creciendo si el Ejecutivo central sigue sin activar ese plan de choque' que reclaman las Islas frente a su emergencia social y económica.

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