La bestia negra del pacto CC-PSOE para los siguientes cuatro años tiene un perfil bien definido. Lo dibujó ayer claramente al término de la sesión constitutiva del Parlamento canario el secretario general de los socialistas y futuro vicepresidente del próximo ejecutivo regional, José Miguel Pérez. "El paro es el gran enemigo de la legislatura", proclamó. Poco después, al abandonar su despacho precisamente tras una breve reunión con el líder del PSC-PSOE, el nacionalista Paulino Rivero refrendó el mensaje con unas palabras breves y concisas esbozadas justo antes de abandonar la Cámara regional, a la que volverá en breve para ser proclamado presidente por segunda vez: "Es evidente que así debe ser". Fuera, un menguado grupo de indignados portaba todavía una pancarta que decía que "la verdadera violencia son cinco millones de parados".

"Los retos son muy importantes", agregó José Miguel Pérez, quien estimó sin embargo que el Archipiélago cuenta con dos resortes importantes para afrontar el problema del desempleo. En primer lugar citó la "reconversión de la economía canaria" a través del "inicio de un potente cambio basado en los nuevos modelos productivos". Por otro lado, hizo referencia al papel estratégico que aporta la situación geográfica de las Islas, lo cual le otorgaría las condiciones para ser "el principal enclave europeo en el Atlántico". Según su valoración, estos dos hechos suponen "indudables oportunidades de mejora".

En tres palabras

Rivero, por su parte, rehuyó ayer de cámaras y micrófonos. Cuando se le pidió que eligiera una palabra que definiera el espíritu de la octava legislatura insular y en consecuencia del nuevo equipo de gobierno junto a los socialistas lanzó finalmente tres conceptos, apenas sin girar la cabeza y mientras se dirigía hacia la puerta de salida del Parlamento: "Tranquila, esperanzadora y complicada". No aclaró por supuesto qué porcentaje ocuparía cada uno de ellos.