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Los sindicatos consideran que el mando único complica los rescates

La CGT asegura que falta coordinación entre Salvamento Marítimo y la Guardia Civil | Pestana tilda “excepcional” el incidente del domingo

Imagen de archivo de una embarcación de Salvamento Marítimo dejando migrantes en Puerto del Rosario.

Imagen de archivo de una embarcación de Salvamento Marítimo dejando migrantes en Puerto del Rosario.

El sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) asegura que la tensa conversación registrada el domingo en un audio entre el patrón de la Salvamar Menkalinan, el Centro Coordinador Regional de Canarias y el buque patrullero Río Segura de la Guardia Civil durante el rescate de los ocupantes de un cayuco en aguas al Sur de Gran Canaria no es un hecho aislado ni excepcional. Se trata, según el secretario de Organización del sector de Mar y Puertos de CGT, Ismael Furió, de una situación que genera inseguridad para los migrantes y retrasa la intervención para salvarles la vida.

En opinión de Furió, estos casos de supuesta falta de coordinación entre recursos para realizar un mismo trabajo se produce desde el año 2017, cuando se puso en marcha el denominado ‘mando único’. Desde entonces es el personal del Ministerio del Interior el que decide qué profesionales efectúan cada servicio, si las tripulaciones de Salvamento Marítimo o los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, así como la manera de llevarlo a cabo.

Y si ya es difícil, en ocasiones, ponerse de acuerdo a tiempo entre los funcionarios y las embarcaciones del Ministerio de Fomento con los agentes y mandos del Instituto Armado, el asunto se puede complicar mucho más en áreas como el Mar de Alborán, en el Estrecho, donde también podría darse el caso de que la actuación se asigne a la Guardia Costera de Marruecos, pues existe el obstáculo del idioma. Para este portavoz de la Confederación General del Trabajo, en Salvamento Marítimo “ya no tenemos la libertad que teníamos antes para rescatar a personas que llegan en pateras o cayucos”. Desde hace tres años, la intervención con personas que tratan de llegar a la Unión Europea de manera irregular en embarcaciones depende de varios factores, como, por ejemplo, que en un determinado lugar haya o no haya plazas para ofrecer la acogida de forma digna. Como ocurrió el domingo en Canarias, cuando la Salvamar tenía intención de llevar a Arguineguín a los 41 ocupantes del cayuco que estaba rescantando antes de recibir órdenes de dejarlos y que se hiciera cargo de ellos la patrullera para que los trasldara al puerto de Los Cristianos, en Tenerife.

Recuerda Furió que, hasta la entrada en vigor del mando único, la prioridad de los trabajadores de Salvamento Marítimo era poner a salvo a los ocupantes de pateras o cayucos y llevarlos al puerto seguro que estuviera más cerca del punto de rescate. Según el representante sindical, ese procedimiento de intervención es el ideal, ya que lo más importante es garantizar la supervivencia de las personas en apuros y, una vez que estén en tierra, que se adopten las decisiones que se estimen oportunas sobre el lugar en el que van a estar acogidos de forma temporal.

Lamenta que ahora no ocurre así. “Lo lógico es que nostros, en Salvamento Marítimo, nos dediquemos a salvar vidas, que es nuestra misión y lo que hemos hecho siempre”, desde que se creó este departamento en Fomento, señala Ismael Furió. Para él, el actual sistema de intervención en el mar, “nos debilita y genera inseguridad en los rescates”.

El sindicalista pide que, por un momento, los ciudadanos se pongan en la piel de las personas que salen de África con destino a Canarias, para intentar comprender la situación de riesgo que se generó durante la noche del aquel domingo en el que se puso en peligro 41 vidas, cuando tuvo lugar la tensa conversación divulgada anteayer. Tras pasar muchas horas o varios días de travesía, los migrantes ven llegar a un barco que los va a rescatar y que se pone al lado de su cayuco para culminar la actuación. Y, minutos después, ese recurso vuelve a alejarse de ellos, puesto que se ordena que sea otro servicio quien los lleve a un determinado puerto. Pero los ciudadanos magrebíes o subsaharianos desconocen ese nuevo procedimiento y entre ellos puede generarse una situación de miedo o de pánico, que, a veces, les lleva a lanzarse al mar, para que, de uno u otro modo, no se les deje allí, según Furió.

Indica que, en el caso de la polémica actuación del domingo, una alternativa segura hubiese sido que la Salvamar Menkalinan llevara a los migrantes al puerto seguro más cercano y, una vez que se hallaran en tierra, el buque de la Guardia Civil los trasladara a Los Cristianos. “Lo otro es un caos”, señala.

Para el delegado del Gobierno en Canarias, Anselo Pestana, lo ocurrido el domingo es un “caso excepcional”. “Es un trabajo de coordinación que, sin duda, se podrá mejorar pero que se hizo con seguridad (...). No hay que darle más importancia, salió bien. Es el nerviosismo del momento. Yo lo entiendo”, apostilló. Pestana dijo que el hecho de que todos los días estén llegando pateras implica un “esfuerzo notable”.

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