El ministerio de Interior ha ordenado reabrir de forma inmediata los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de España, entre ellos dos en Canarias, el de Barranco Seco, en Gran Canaria, y el de Hoya Fría, en Tenerife, después de permanecer meses inoperativos debido a la imposibilidad de deportar migrantes por el cierre de fronteras derivado de la pandemia.

Cuando se traslanden a los migrantes a estos centros, tras realizarles los test PCR, permanecerán en régimen cerrado.

La ley permite mantenerlos dentro de los CIE un máximo de 60 días y, si en este plazo no han sido devueltos a sus países de origen, deben quedar en libertad. En el contexto del estado de alarma, que derivó en el cierre de fronteras, fue imposible su retorno a sus países de origen.

La reapertura se produce tras la visita la semana pasada del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la comisaria europea de este área, Ylva Johansson, a Mauritania, en donde se negoció la posibilidad de permitir deportaciones a migrantes que hayan salido de las costas mauritanas. El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, confirmó hoy, jueves, que la reactivación de estos centros se produce con la expectativa de repatriar a los migrantes a los países con los que existen convenios, como Mauritania.  

El CIE de Hoya Fría tiene una capacidad para 138 personas y el de Barranco Seco para 112 y se abrirán de forma inminente.

Desde Canarias no solo se demandan las posibles repatriaciones sino la posibilidad de derivaciones a la Península para que los migrantes, con cuyos países no hay convenio de repatriación, puedan seguir su tránsito al continente, su principal motivo para lanzarse al mar en busca de una vida mejor. El centro de El Matorral en Fuerteventura permanecerá cerrado porque aún no está acondicionado para la reapertura, unas obras que vienen demandando desde hace meses las administraciones majoreras.

El estado de alarma decretado el 14 de marzo y el cierre de fronteras obligó a vaciar los CIE en un proceso que culminó 6 de mayo, día en el que ya no quedó ningún interno ingresado en estas instalaciones policiales de carácter no penitenciario diseñadas para poder ejecutar la expulsión del territorio nacional.