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Un Pilar con ‘magua’

La Guardia Civil celebra con un “acto simbólico” el día de su patrona | Anselmo Pestana reconoce el compromiso de la Benemérita en tiempos de pandemia

Un Pilar con ‘magua’

Un Pilar con ‘magua’

Sin vítores ni desfiles. La Guardia Civil vivió ayer con sentimientos encontrados un 12 de octubre atípico, un día extraño. El día de la Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, dejó una sensación agridulce en este cuerpo policial, que de forma tradicional celebra la Hispanidad con los cuarteles abiertos a la sociedad. La pandemia del coronavirus obligó a la Guardia Civil a festejar en la intimidad y de forma particular la Fiesta Nacional. Si bien la nueva normalidad no acepta celebraciones ni convites, no impidió que los guardias civiles sintiesen con intensidad una jornada inusual: un Pilar con magua que, dadas las circunstancias actuales, será recordada por múltiples razones. Por el trabajo desempeñado durante el confinamiento y por las muestras de cariño y reconocimiento recibidas por su labor, pero también por el esfuerzo que aún queda por realizar para regresar al punto de partida inicial: a la auténtica normalidad.

“Todo es extraño desde marzo”, apuntan desde la Guardia Civil. La curva de contagios dibujada por el covid-19 crecía entonces a un ritmo vertiginoso y el Gobierno central decidió decretar el estado de alarma sanitaria para frenar con el confinamiento el número de positivos. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad adquirieron entonces un papel relevante en el cumplimiento de la alerta, así como en los pasos dados después por la sociedad para amoldarse a la nueva realidad pandémica. No fue fácil. De golpe se había instalado una situación inédita de la poco se sabía.

En ese camino han sido muchas las anécdotas y las historias que han transcendido con algún agente de la Guardia Civil como protagonista. El reparto de alimentos a familias instaladas en zonas remotas y alejadas de Fuerteventura, la ayuda con la compra para personas mayores que viven solas, la donación de alimentos no perecederos al Banco de Alimentos o la colaboración en el traslado de materiales para la confección  de viseras son ejemplo de ello. Una de las máximas de la Benemérita en las Islas ha sido, según apuntan desde el propio cuerpo, colaborar con las instituciones y asociaciones dedicadas a la atención de colectivos vulnerables.

Un Pilar con ‘magua’

Ese esfuerzo no ha sido en balde. La sociedad también ha respondido con muestras de agradecimiento espontáneas. A veces en la calle, con palabras al vuelo, y otras con una carta en un buzón firmada por el vecino del primero D. Fue lo que le ocurrió en pleno confinamiento a un guardia civil de Fuerteventura, que se encontró con una emotiva misiva en su casillero. Un residente de su mismo edificio quiso dejar constancia de su gratitud. “Es para agradecerte el esfuerzo y el sacrificio que estás haciendo estos días por nosotros. Te deseo que no te ocurra nada y que todo salga bien”, escribió.

Agradecimiento mutuo

Y el agradecimiento es mutuo. Desde la Benemérita también reconocen el comportamiento general de la población en este contexto de incertidumbre. La pandemia, apuntan desde el cuerpo, ha posibilitado, además, asentar y mejorar las vías de comunicación entre las distintas instituciones y cuerpos policiales.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, dejó constancia de la importante jornada para el instituto armado mediante un mensaje lanzado en Twitter. “Quiero expresar el agradecimiento de la sociedad canaria al esfuerzo tan importante y al compromiso adquirido por la Guardia Civil en estos tiempos tan difíciles”, subrayó. Pestana aprovechó la celebración del centenario de la muerte del novelista y cronista canario Benito Pérez Galdós para recordar sus referencias al nacimiento de este cuerpo en sus Episodios Nacionales como “un ser grande, eficaz y de robusta vida”. Un cuerpo, apuntilló el delegado del Gobierno en Canarias, “comprometido con la seguridad y bienestar de los españoles”.

La Guardia Civil de la Comandancia de Las Palmas solo realizó ayer un “acto simbólico” para conmemorar el Pilar. En él participó un reducido número de personal y solo se llevó a cabo el izado de la bandera y el homenaje a los agentes que han perdido la vida por España.

El futuro es incierto y la evolución que pueda seguir la pandemia una incógnita. Esta situación se suma, además, al repunte de la llegada de pateras a las Islas. No hay una fecha clara para la llegada de la vacuna ni un horizonte claro, pero sí la convicción de que el esfuerzo conjunto permitirá a la sociedad salir adelante. Los agentes de la Guardia Civil, afirman desde el instituto armado, “están preparados para lo que pueda venir”.

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