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La brecha digital agrava el riesgo de una generación perdida en el Archipiélago

Bruselas advierte que el acceso a las tecnologías de la información es fundamental para afrontar la crisis | Canarias se sitúa a la cola del país en el uso de las TIC en educación

Alumnos de un instituto de las Islas Andrés Cruz

Los países y regiones donde la brecha digital es más profunda corren mayor riesgo de perder a toda una generación mientras combaten la pandemia de la Covid-19. Y Canarias está a la cola de España en la implementación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el sistema educativo, uno de los factores que, “con el tiempo”, no harán más que “exacerbar los cambios demográficos que ya se están produciendo en muchos territorios y ciudades”. Así lo avisa el Comité Europeo de las Regiones (CDR) en su barómetro sobre las consecuencias de la irrupción del coronavirus en la Unión Europea (UE).

El análisis del CDR, el órgano comunitario que da voz a las comunidades autónomas, provincias, municipios y ciudades de los Estados Miembros, apunta que la pandemia dejará consecuencias inmediatas y otras no tan perceptibles a corto plazo. Entre las primeras destaca por su gravedad una masiva destrucción de puestos de trabajo que en el caso del Archipiélago, tal como avanzó ayer este diario, amenaza a “más” de un 40% del empleo. Es decir, que encomienda el futuro laboral de unos 300.000 canarios a la capacidad de la Administración pública para mantener las medidas de auxilio a empresas y trabajadores, como los ERTE por causas de fuerza mayor, hasta que vuelvan a aterrizar aviones con turistas procedentes de Alemania o el Reino Unido. Con todo, acaso sean incluso más graves las posibles consecuencias a largo plazo, hasta el punto de que el CDR habla sin ambages del riesgo de una generación perdida, “la generación perdida de la Covid-19”. ¿Sufrirá esta lacra social todo el continente? No. ¿Habrá regiones y territorios que la sufran? Sí. ¿Cuáles? No se sabe con plena certeza, pero sí se sabe que tienen más posibilidades esas regiones a las que la pandemia ha sorprendido sin sellar la brecha digital. Canarias está entre estas últimas.

“Como quiera que la crisis de la Covid-19 está aún lejos de terminarse, podríamos correr el riesgo de encontrarnos con una generación perdida en términos de acceso a la educación digital y a oportunidades de empleo”, según el Comité Europeo de las Regiones

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La brecha digital es el término para referirse a las desigualdades existentes entre países, territorios, municipios o ciudades en el acceso a las TIC, en su uso o en la importancia de estas en la comunicación entre grupos sociales. La UE lleva advirtiendo de la importancia de generalizar las TIC en la sociedad y en la escuela desde mucho antes de la aparición de la Covid-19, pero lo cierto es que el virus irrumpió cuando solo seis Estados Miembros son capaces de “ofrecer una educación escolar altamente digitalizada al 80% o más de los estudiantes”. Un selecto grupo en el que no está España y del que Canarias está a una distancia sideral. En un momento en el que la vuelta a la normalidad de la formación presencial ni siquiera se vislumbra, el CDR pone énfasis en que las taras de la educación digital serán las futuras taras de los estudiantes. “Como quiera que la crisis de la Covid-19 está aún lejos de terminarse, podríamos correr el riesgo de encontrarnos con una generación perdida en términos de acceso a la educación digital y a las oportunidades de empleo”, alerta el Comité Europeo de las Regiones.

Son varios los trabajos del Instituto Canario de Estadística (Istac) que se han detenido en la falta de “habilidades digitales” entre la población isleña, sobre todo entre los sectores más desfavorecidos, ahora doblemente desfavorecidos por la crisis del coronavirus. El problema cobra hoy más relevancia ante la necesidad de implantar casi a la fuerza una educación on line que se encuentra obstáculos tanto en los colegios como en los hogares. En cuanto a los primeros, el CDR repara en las “importantes brechas digitales entre los diferentes sistemas educativos”, lo que en las Islas se traduce en que el número de centros con sitio web propio es un 32% inferior a la media nacional o en que son un 26% menos los que tienen servicios en la nube. Y ello sin mencionar las enormes diferencias entre los colegios privados, un 58% de los cuales sí puede impartir una lección, por ejemplo, a través de Internet, y los públicos, en que este último porcentaje ni siquiera llega al 17%. Esto se une, además, a unos altos índices de pobreza y exclusión social que impiden que muchos niños puedan disponer de un ordenador en sus casas. Factores todos ellos que sitúan a Canarias entre las regiones europeas en alto riesgo de sufrir toda una generación perdida.

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