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Sánchez ‘mima’ a NC y apuntala el pacto regional frente al ‘efecto Clavijo’

El Gobierno central alaba la “utilidad” del escaño de Quevedo y lo contrasta con el “permanente voto de CC junto a la derecha”

Román Rodríguez en el Parlamento

Román Rodríguez en el Parlamento

El Gobierno de Pedro Sánchez acaba de ‘pasar el rubicón’ de los Presupuestos estatales para 2021, con su aprobación definitiva el martes en el Senado, y se enfila hacia una ‘nueva normalidad’ política que confía en apuntalar a partir de la primavera si el ‘efecto vacuna’ contra el coronavirus empieza a superar la pandemia sanitaria que está marcando el primer año de legislatura. La crisis económica sigue haciendo mella en la situación del país, pero el Ejecutivo central cree tener en marcha las medidas necesarias para encauzarla a lo largo del próximo año antes de que se aproximen nuevos horizontes electorales. En los debates de las últimas semanas y en la agenda política en general, Canarias se ha convertido en punto de referencia por la emergencia migratoria que se vive desde hace meses, pero también por la evidencia de que la crisis económica que asola al Archipiéalgo ha empezado a preocupar al Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

Ambos temas están marcado la acción del Ejecutivo en relación con las Islas en la actualidad, sin dejar de mirar de reojo la propia dinámica política en la Comunidad Autónoma. Con las medidas de ayuda al sector turístico como próximo punto de atención, Sánchez, y el propio PSOE, son conscientes de que la situación en Canarias requiere algo más de atención de la que le han prestado hasta el momento. Les inquieta la emergencia migratoria, sobre cuya gestión reconocen errores, porque está teniendo mucho efecto sobre la opinión pública canaria, y saben que la crisis económica va más allá del efecto que sobre ella puedan tener unos Presupuestos que consideran “buenos” para el Archipiélago.

El líder socialista y su Gobierno están construyendo un relato que trata de contrarrestar el malestar del propio Gobierno de Canarias y de los partidos del pacto de las flores sobre algunas de las decisiones y medidas, o ausencia de ellas, adoptadas en relación con las Islas, y no dudan en buscar un punto de apoyo en los nacionalistas canarios con presencia en las Cortes. Con NC, y su diputado, Pedro Quevedo, como socio con el que explicitar complicidades y con el que buscar acuerdos, y también, aunque en sentido contrario, con CC como contrapunto y reprochando a esta formación lo que consideran un comportamiento de “permanente oposición junto a la derecha”, según comentó hace unos días la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sobre sus dos parlamentarios en Madrid, Ana Oramas en el Congreso, y Fernando Clavijo en el Senado. Una observación por otro lado incorrecta porque CC ha votado muchas más veces con el PSOE que con el PP.

En las últimas semanas, tanto Sánchez como Montero, han resaltado en diversos debates parlamentarios la “utilidad” del escaño de Quevedo para mejorar en 145 millones las partidas canarias en los Presupuestos estatales (incluidos los 100 millones de deuda en carreteras), frente a la “nada” obtenida por CC a partir de su enmienda a la totalidad del proyecto de cuentas en el Congreso, y el veto en el Senado. Frente a la actitud “positiva” y capacidad “negociadora” de NC, el Ejecutivo contrapone el “disparate” de CC de tildar de “criminales para Canarias” los Presupuestos estatales. Algo que llevó a Sánchez a decirle a Oramas que “ni usted misma se cree que estos Presupuestos no son buenos para Canarias”.

Lo cierto, según reconocen en NC, es que el proceso de negociación de sus enmiendas no ha estado exento de tensiones y desencuentros profundos con el Ejecutivo, pero finalmente poniendo por encima el acuerdo de fondo con el convencimiento de ambas partes de que se cumplía el REF, el gran argumento que ha dominado el debate presupuestario este año. Pero incluso el hecho de que el PSOE no haya admitido incluir en el Senado (donde no se ha movido ni una coma del proyecto para evitar que tenga que volver al Congreso para su ratificación) alguna mejora de las que inicialmente había prometido a Quevedo (plazos de la RIC, tasas aeroportuarias, ayudas al plátano...) ha terminado por torcer el gesto del diputado por Las Palmas, que además ha visto cómo ya se habían sustraído, sin avisar, durante la tramitación en el Congreso, tres millones al convenio de carreteras para dárselos a Navarra a partir de una enmienda de Bildu. Un nuevo amago de NC de trasladar al pacto en Canarias esta “deslealtad” obligó al Ministerio de Hacienda a comprometer la restitución de esos tres millones a las carreteras canarias a lo largo del año vía modificación presupuestaria con la ley ya en ejecución.

Desencuentros con el Estado

En este proceso, el Gobierno central ha tenido en cuenta no tanto el valor del voto de Quevedo, que no era necesario en el marco de los apoyos logrados por el Ejecutivo (188 votos en total), como la estabilidad del pacto en el Gobierno de Canarias, donde PSOE y NC son los principales socios y en cuyo seno las tensiones, más o menos contenidas, han sido continuados por los permanentes desencuentros entre Canarias y el Estado en los frentes abiertos: cumplimiento del REF, inmigración, gestión de la pandemia y test de antígenos, plazos para la materialización de la RIC, o rescate del sector turístico, entre otros. El riesgo de una crisis en el pacto canario termina por moderar las posiciones de ambas partes y ha encauzado ese acuerdo final que ahora permite a Sánchez y Montero ‘mimar’ políticamente a Quevedo, mientras arremeten contra la Oramas y Clavijo. Una situación incómoda para NC por sus constantes ‘tiras y aflojas’ con el PSOE tanto en Canarias como en Madrid.

Los movimientos estratégicos de cada una de las partes marcan el escenario político y la agenda de los próximos meses en las relaciones entre Canarias y el Estado y a ello no es ajeno el hecho de un elemento aparentemente tangencial como es el cambio de liderazgo en CC. El ‘efecto Clavijo’ como consecuencia de la elección del ex presidente de Canarias y actual senador autonómico como nuevo secretario general de esa formación nacionalista ha tenido un primer ejemplo en el cambio de posición por parte de ésta en los Presupuestos regionales para el próximo año, que ha terminado rechazando en el Parlamento de Canarias pese a haber apoyado de inicio su tramitación.

Nadie duda en el Gobierno central y en el Ejecutivo regional que Clavijo intentará ejercer desde su escaño en el Senado la labor de ‘lider de la oposición’ en Canarias. Ese ‘no’ final de CC a las cuentas autonómicas lleva asociada su retirada de facto del acuerdo alcanzado para el Plan Reactiva para la recuperación social y económica de Canarias al considerar que queda sin cobertura porque entienden que, en realidad, el Gobierno de Sánchez “deja a Canarias tirada en la cuneta”, expresó Oramas en el Congreso.

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