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Crisis migratoria

Tafira Alta se siente insegura

Los vecinos han habilitado un canal para avisarse de incidentes y alertar a la policía

Vecinos de la Asociación de Bandama Tafira Alta, ayer.

Vecinos de la Asociación de Bandama Tafira Alta, ayer. LP / DLP

Tafira Alta ha dejado de ser un lugar tranquilo a medio camino de la capital y Santa Brígida. Sus vecinos se quejan del incremento de robos en viviendas y coches, así como de la ocupación de casas vacías en los últimos meses. El temor se ha instalado entre sus habitantes, que utilizan un chat para frenar cualquier delito o sospecha del mismo y alertar a la policía. Los residentes reclaman mayor vigilancia y presencia policial en la zona ante el aumento de la inseguridad ciudadana.

El vicepresidente de la Asociación de Vecinos Bandama Tafira Alta, Pedro Ramos, sostiene que se sienten impotentes ante la situación pese haber mantenido reuniones con la Delegación del Gobierno, la Policía Nacional y el concejal del distrito de Tafira. “Ahora todas las casas tienen alarma cuando nunca antes habían hecho falta”, afirma Ramos para indicar cómo ha cambiado el ambiente en el barrio.

Los vecinos apuntan a que a la delincuencia habitual en la zona se ha sumado ahora la apertura de varios centros de menores en el barrio, lo que genera un problema de convivencia que incluso ha generado algún incidente de intimidación dado que los jóvenes pueden salir y entrar de los recintos. “No nos oponemos a que haya centros de menores pero tienen que estar vigilados”, añade Ramos, que teme que esta situación acabe por “destruir al barrio”.

El último incidente se vivió el pasado fin de semana, cuando los vecinos evitaron la ocupación de una vivienda vacía en venta tras la alerta en el chat. Los residentes avisaron a la Policía Nacional, que se presentó en el lugar, esquivando así que jóvenes okupas nacionales se consolidara en el tiempo.

David Castellano, antiguo vecino de la zona que se acaba de comprar una casa para restaurarla y vivir en ella, fue víctima de un robo a mediados de diciembre. La suerte estuvo de su lado al contar con una alarma en la casa, que avisó del delito a la empresa de seguridad, y que cuando subía desde Las Palmas de madrugada sospechara de tres jóvenes en una parada de guaguas. Gracias a ello, la policía dio con los delincuentes, tres magrebís de un centro de menores. “Me reventaron el portón de la casa, que no la voy a poder restaurar, y se llevaron el sistema de alarma y unos palos de golf antiguos”, cuenta sobre los destrozos, que le supondrán un coste de mil euros al no tener solvencia económica los menores. Tras un juicio rápido, y reconocer el robo y la pena, quedaron libres con apercibimiento de delito en caso de volver a delinquir al no tener antecedentes.

“Hay mucha gente mayor que se está marchando del barrio por temor. Queremos más vigilancia policial y que la policía vigile a aquellos colectivos que sabe que son conflictivos”, apunta un vecino, que no quiere dar su nombre, en referencia a los centros de menores y a los okupas que hay.

Las asociaciones de vecinos Jacaranda y Las Vinagreras, en el perímetro del espacio natural protegido de Bandama y pertenecientes a Santa Brígida, también se suman a la denuncia de la organización vecinal Bandama.

Desde la consejería de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias se indica que en Tafira Alta se han habilitado dos centros en los últimos meses para menores inmigrantes no acompañados ante la situación de emergencia de la llegada de pateras, pero que no han recibido denuncia de ningún incidente con los vecinos. En los centros, gestionados por Ongs, hay unos 120 chavales.

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