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Crisis migratoria | La realidad en imágenes

Mapa de los muros de la vergüenza

El multipremiado fotoperiodista argentino Juan Medina exhibe la exposición ‘Migraciones en la frontera del Sur de Europa’ hasta el próximo abril en Casa África

Exposición de Juan Medina en Casa África Juan Carlos Castro

Cuando se franquean los muros del miedo y, al igual que el fotoperiodista Juan Medina (Buenos Aires, 1963) con su cámara en ristre, se abre la mirada a la realidad más allá de las concertinas del odio, la mayor vergüenza colectiva de Europa golpea como un motor que explota en medio del mar ahogando vidas, derechos y sueños.

La ruta migratoria del Mediterráneo, consagrada como la más mortífera del mundo, en cuyas aguas murieron casi 1.000 personas el pasado 2020, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), simboliza el naufragio de los derechos fundamentales de miles de seres humanos abandonados por la justicia internacional cuando “vienen a hacer lo que cualquier otra persona, buscarse la vida, tener una oportunidad para sí mismos y para sus familias”.

Así lo manifiesta Medina, que en los últimos 20 años ha retratado la tránsito de las personas migrantes desde África occidental hacia el continente europeo, y que ayer inauguró una muestra fotográfica de este trabajo en Casa África bajo el epígrafe Migraciones en la frontera del Sur de Europa. La exposición reúne un total de 41 imágenes, muchas distinguidas con importantes premios nacionales e internacionales, que cartografían el dolor y la muerte en las fronteras de Europa.

“La fuerza de las imágenes es la prueba de que esto está sucediendo”, apunta Medina

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El recorrido toma como punto de partida del relato la llegada de las primeras pateras a Canarias a comienzos de los 2000, entre cuyos testimonios visuales se exhibe una fotografía de 2005 que conmocionó al mundo por su representación gráfica de la indiferencia de Occidente: un joven inmigrante se arrastra exhausto por la arena de la playa de Gran Tarajal en la isla de Fuerteventura tras su desembarco y, al fondo, un grupo de bañistas ríe y toma el sol, ajeno por completo a su universo.

Medina declaró ayer que esta selección fotográfica sigue el criterio de “mostrar los lugares más relevantes en las migraciones en la frontera sur durante los últimos 20 años, desde Canarias, el Sáhara o Mauritania hasta las fronteras de Ceuta y Melilla”. “El objetivo de esta exposición es mostrar esta documentación fotoperiodística para alejarnos de la idea de que esto solo sucede en un punto y un momento concreto, porque esto está sucediendo desde hace muchos años en distintas partes del mundo. Y el sufrimiento es el mismo”, señaló el fotoperiodista.

La miscelánea incluye imágenes estremecedoras de un cuerpo ahogado que yace en la playa majorera de El Matorral; el momento del rescate de una barca volcada donde viajaban 40 personas, de las que 11 murieron en el mar o la lápida del inmigrante número 8, en un camposanto de Fuerteventura. Esta serie de episodios se corresponde con la etapa en que Medina trabajaba como corresponsal en la delegación majorera de LA PROVINCIA y para la agencia Reuters; en esta última se ha desenvuelto el grueso de su trayectoria como uno de los fotoperiodistas más volcados en documentar los fenómenos migratorios.

El fotoperiodista destaca que “cada historia es la de un ser humano igual que nosotros”

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Así, la situación precaria de los migrantes escondidos en las montañas ceutíes y asediados por la policía marroquí, en 2015, o el canto de Josepha, la única superviviente rescatada a bordo del Open Arms en 2018, que huía de la violencia machista en su país de origen, Camerún, ponen rostro al sufrimiento humano que se perpetúa en distintas coordenadas del mundo. “Si el mar se enfurece, si el viento sopla fuerte, si el barco te arrastra, no temas a la muerte”, reza la canción que cantó la mujer camerunesa toda la noche para luchar contra la hipotermia y la muerte, y que se reproduce en la segunda sala de la muestra.

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Exposición de Juan Medina en Casa África J. C. Castro

“Los 20 años que recorre la exposición pone de manifiesto que ya se trata de un sufrimiento estructural ya, donde miles de personas se siguen viendo obligadas a arriesgar la vida en pleno del siglo XXI”, apuntó Medina, quien hizo referencia a la crisis migratoria en Canarias, donde las condiciones infrahumanas en el muelle de Arguineguín lo renombraron como “muelle de la vergüenza”.

“Después de tantos años, que justo se inaugure esta exposición en Gran Canaria, en Casa África, a pocos kilómetros del muelle donde ocurre esto que, por otra parte, viene ocurriendo desde hace más de 20 años, confirma la importancia de documentar de manera responsable, respetuosa, ética y consciente la situación vulnerable de estas personas, porque ese es el punto desde el que tenemos que mirar”, apuntó el fotoperiodista.

El punto de partida de la muestra es la llegada de las primeras pateras a las Islas en los 2000

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En el contexto actual de la saturación informativa, la sobreabundancia de imágenes y la trampa de las fake news, así como el auge de los discursos del odio y la xenofobia, Medina reivindica el potencial sensibilizador del fotoperiodismo para la construcción de un relato colectivo solidario y humano sobre el fenómeno migratorio. “La gran fuerza de las imágenes radica en la prueba de que esto sucedió y sigue sucediendo, para que no quede ningún género de dudas sobre este enorme sufrimiento humano”, afirmó. “Si de algo sirve el trabajo periodístico documental es para dejar constancia de que eso está ocurriendo, para que la sociedad no pueda negar la historia y pueda reflexionar sobre lo que ha pasado, y dónde, cuándo y por qué sigue pasando”, añade.

En esta línea, Medina apela, al igual que el periodista grancanario especializado en migraciones Nicolás Castellano, a la urgencia de poner en el centro del debate las historias humanas y la recuperación de sus derechos fundamentales, tal como manifestó este último ayer con motivo del estreno absoluto de Moria, montaje de la compañía Unahoramenos sobre el drama de dos mujeres refugiadas en el campo de Lesbos. “Cada una de las historias de las fotografías merece ser destacada porque es la de un ser humano igual que nosotros: detrás de cada una de ellas hay un sueño, una familia que deja atrás, un barrio y un lugar que es su casa, y que nadie debería verse obligado a abandonar para emprender un viaje tan peligroso”, manifestó el fotoperiodista.

El criterio de la muestra es mostrar que “esto sucede desde hace años en todo el mundo”

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Sus imágenes han dado la vuelta al mundo en numerosas publicaciones diversas, pero Medina puntualiza que “yo no me propongo cambiar el mundo con una fotografía, pero sí despertar el interés por lo que le pasa a ese otro que es nuestro igual, y reflexionar sobre cuál es nuestra responsabilidad como sociedad y como individuos hacia una situación dramática e injusta, que podría pasarnos a cualquiera de nosotros. Y a partir de ahí, sacar cada uno sus propias lecturas y conclusiones”.

En esta clave clausuró el periodista Pepe Naranjo su discurso de recepción del Premio Canarias de Comunicación en 2016, donde también nos apremió a decidir dónde poner la mirada: “Nos toca elegir ser valla o puente de África; seguir reaccionando atrapados en el miedo o recuperar una mirada más amplia de lo que somos, de lo que fuimos un día y de aquello en lo que nos queremos convertir”.

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