Hartazgo de Podemos Canarias con la política migratoria de Interior. En una carta abierta a Grande-Marlaska todos sus cargos públicos, 48 en total, -desde la coordinadora general a su única consejera en el Gobierno, pasando por viceconsejeros, directores generales, diputados, consejeros insulares y concejales- exigen un cambio inmediato en la política migratoria del Estado que, al contrario que hasta ahora, garantice los derechos humanos de los migrantes que llegan al Archipiélago “y la convivencia pacífica en el Archipiélago”.

Socio del PSOE en el gobierno central y en Canarias, esta vez la formación morada en las Islas se vale de toda su fuerza institucional para enfrentarse al titular de Interior y evitar reprobaciones desde la dirección nacional del partido que le obliguen a poner sordina a sus críticas. Pasó en noviembre, cuando la situación de hacinamiento del muelle de Arguineguín llevó a la coordinadora general, Laura Fuentes -recién elegida para el cargo- a pedir la dimisión del ministro. Madrid obligó entonces a Canarias a bajar el tono: “entre socios de Gobierno no se pide la dimisión de nadie”. Siendo así, ahora se ha optado por la demanda urgente. La concepción de Canarias como una gran cárcel en la que encerrar a estas personas para evitar pasen al continente -23.023 llegaron el pasado año en cayucos y pateras- “está tensando la convivencia pacífica y democrática en el Archipiélago” tal y como queda evidente en la imágenes de protestas que han traspasado nuestras fronteras. 

Los morados reclaman que se deje a los migrantes seguir su camino hacia Europa

“Canarias es solidaria pero vive una situación límite”, advierten en la misiva. ”Las manifestaciones de odio, racismo y xenofobia son ya diarias en barrios populares, especialmente en la isla de Gran Canaria, donde la desazón y la incertidumbre que genera la crisis sanitaria, económica y social que vivimos facilita estas posturas poco dialogantes, poco democráticas y excluyentes, que en ocasiones llegan a la violencia, apuntando directamente hacia las personas migrantes como chivos expiatorios y las culpables de todo el sufrimiento que la clase trabajadora está́ experimentando en estos momentos”.

“Canarias”, insisten los cargos de Podemos, “no puede ser utilizada por el Estado como mera base donde poner sus campamentos”. “Estas personas, ante el impedimento que encuentran desde su ministerio a poder seguir con su ruta migratoria hacia la Península u otros países europeos donde tienen familia y oportunidades, viven Canarias como una cárcel que les ha despojado de sus derechos básicos y les obliga a la miseria y la mendicidad”. 

“Nuestra región es tierra de paso, no de encierro, y al obligarnos a ser una tierra que no somos se generan tensiones con la población”, insisten los representantes de la formación morada apuntando directamente a Grande-Marlaska de las situaciones como las que se han sucedido en Puerto Rico o en los barrios capitalinos de Las Rehoyas, La Isleta o El Lasso. “La libre circulación de personas es un derecho fundamental, una vez que se accede al espacio Schengen no se puede limitar su libertad de movimiento”, se insiste en la carta al ministro y que varios de los altos cargos morados se encargaron ayer de difundir a través de las redes sociales.

Santana olvida en las redes que la competencia en migración es exclusiva del Estado

“Nunca tantos cargos públicos de Podemos Canarias nos habíamos unido como con esta carta a Marlaska. Será por algo”, apunta el viceconsejero de Cultura, Juan Márquez en Twitter. En la misma plataforma la consejera de Derechos Sociales del Gobierno regional, Noemí Santana, reclama para Canarias “respuestas y soluciones. En solitario no puede hacer frente a una crisis migratoria y humanitaria como esta. Como ocurre con los incendios: primero es competencia autonómica e insular. Y cuando sube de gravedad, y se agrava, pasa a ser competencia estatal”. La explicación de la líder de Podemos en la red social sorprende no obstante teniendo en cuenta que la competencias en migración es exclusiva del Estado y es a quién, precisamente, desde su partido se pide que tome cartas en el asunto.