El expresidente del Cabildo de Fuerteventura Blas Acosta, del PSOE, pidió ayer disculpas públicas a los ciudadanos y a la Justicia por las declaraciones en las que denunciaba que “la judicatura” en esa isla “está podrida, viciada”, unas palabras de las que se retracta.

En una carta difundida horas después de que la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias solicitara la grabación de sus manifestaciones para valorar si le interpone acciones legales, Acosta asume que lo que dijo la semana pasada tras su renuncia al bastón de mando en el Cabildo es “intolerable”.

“Mi petición de disculpas es sincera, clara y sin ambages y debo reconocer de manera pública que me he equivocado”, dice.

Acosta hizo esas manifestaciones en la cadena Ser molesto, según explicó, por el hecho de que hubieran llegado a la prensa antes que a sus abogados los escritos de la Fiscalía en los que se solicitan para él penas de siete años de cárcel por dos procedimientos penales relativos a su etapa como concejal del Ayuntamiento de Pájara. “Confío en la Justicia. Confío tanto en la Justicia que estoy convencido de que, a pesar de las filtraciones, al final, los procedimientos judiciales a los que me veo sometido quedarán en nada después de demasiados años de instrucción”, asegura.

El dirigente socialista argumenta que la “presión política” que ha vivido en los últimos días, con la amenaza de una moción de censura que finalmente condujo a su renuncia y “la extremada duración” de los procedimientos en los que está investigado “han podido influir” en su estado de ánimo. “Ambos elementos se han sumado contribuyendo a provocar, que no disculpar, mis irreflexivas declaraciones”.

“Finalizo esta carta abierta”, concluye, “reiterando de manera rotunda mis disculpas a la ciudadanía y a la propia judicatura. Al tiempo, me comprometo de manera expresa a no volver a entrar en este tipo de declaraciones que perturban el debate público y la percepción de las propias instituciones, en este caso la Justicia, de manera totalmente inaceptable”.