"Soy menor de edad, desamparado. Necesito hablar con la Fiscalía". Provisto de un cartel escrito en español, el joven marroquí Anass J. espera sentado a la puerta de los Juzgados de Lanzarote a que alguien se pare, lea su partida de nacimiento y reconozca por fin que no ha cumplido los 18.

Este chico de Bensergao, una localidad de la provincia de Agadir, abandonó en octubre del año pasado su casa y el instituto donde estudiaba primero de Bachillerato en Letras y Ciencias Humanas y se embarcó en una patera. Llegó a Lanzarote el 10 de octubre de 2020.

Desde entonces ha estado en acogida en los centros de ayuda humanitaria gestionados por la Cruz Roja. Él asegura que, a su llegada, ya manifestó que es menor, pero nunca le han hecho caso, ni siquiera exhibiendo una partida de nacimiento que acredita que tiene 17 años. En el documento figura que nació el 26 de junio de 2003.

Está fuera de la red de acogida desde el 24 de febrero. Es uno de los inmigrantes magrebíes que se negaron a que los trasladaran desde el alojamiento turístico de Lanzarote donde habían estado acogidos al nuevo campamento del cuartel de El Matorral, en Fuerteventura.

Petición a la Comisaría de Policía Nacional y la Fiscalía

Él cuenta que duerme en casa de algunos conocidos, pero la Red Ciudadana de Solidaridad con las Personas Migrantes de Lanzarote sospecha que está en la calle y ha denunciado su caso ante el Defensor Pueblo, para solicitar su intervención urgente, ya que se queja de que el chico no ha sido atendido cuando ha acudido a la Comisaría de Policía a pedir amparo, con sus documentos en la mano.

En su historia también ha mediado una conocida abogada de la isla, Inma Ferrer, que ha escrito a la Fiscalía para pedirle que revise su caso, estudie los documentos y se trate a Anass como a un menor.

Todo ello ocurrió ayer, jueves. Las gestiones no han debido de tener mucho éxito, porque Anass J. seguía a las 17.00 horas de este viernes sentado a la puerta de los Juzgados de Arrecife con su cartel escrito en un folio, esperando que alguien lo atienda y escuche los motivos por los que pide acepten sus documentos o, al menos, le hagan las pruebas óseas de determinación de la edad.