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“Lo hice y lo volvería a hacer otra vez”

Manuel Cabrera, patrón del ‘Fanny’, y su marinero salvaron a cinco migrantes

“Lo hice y lo volvería a hacer otra vez”

“Lo hice y lo volvería a hacer otra vez”

El pescador relata que, tras subirse los niños y algunas mujeres, los hombres se acercaron a la banda de la patera donde se hallaba la ‘Salvamar’, se agarraron a esta y se produjo el vuelco. Cabrera y su compañero les tiraron boyas y salvavidas para ayudarlos.

Manuel Cabrera Barroso, patrón del pesquero Fanny, y su marinero aplicaron la solidaridad que tienen muchos hombres que trabajan en el mar. Ayer salieron temprano del puerto de Los Cristianos, donde en estos momentos suele dejar su barco. Pero aclara que la base del mismo la ha tenido durante mucho tiempo en Las Galletas.

De camino hacia el lugar donde pensaba faenar, observó a un barco a los lejos. Relata que, en un primer momento, pensó que podía ser alguna embarcación de Tajao. Pero, al acercarse y ver “tantas cabezas”, tuvo claro que era una patera y avisó a la sala del 1-1-2.

Mientras esperaba por la llegada de la Salvamar Alpheratz, lanzó a los migrantes agua, pan y galletas. La patera no tenía problemas para flotar y los subsaharianos se mostraban tranquilos en un primer momento. Algunos niños lo saludaron con la mano desde la patera. Con el paso del tiempo, algunos empezaron a preguntar por el barco de Salvamento y Manuel les respondió que ya faltaba poco y que en 20 minutos estaría allí.

La llegada de los profesionales de Salvamento Marítimo fue una buena noticia. Como es habitual en estos casos, la tripulación de la Alpheratz pidió tranquilidad a los subsaharianos y estableció un orden para el rescate. Primero subieron los menores de edad. “Pero después de que subieron los niños y algunas mujeres, todos los hombres se acercaron a la misma banda, algunos se agarraron a la Salvamar, y la patera volcó”, cuenta. Según Manuel, en el momento del suceso había algo de marejada.

En su opinión, debajo de la patera pudieron quedar personas. A pesar de que el personal de Salvamento Marítimo le había dicho que ya podían retirarse, ellos decidieron permanecer en el lugar. Cuando ocurrió el vuelco, y vieron que había gente que podía ahogarse, empezaron a tirar sus boyas y los aros salvavidas que tienen en el Fanny. Otras personas estaban agarradas a la patera. Según relata Manuel Cabrera, su objetivo fue aproximarse y sacar del agua a aquellas personas que no tenían de dónde aferrarse, “porque ellos no saben nadar”. Explica que las tres mujeres que él y su marinero subieron al pesquero estaban “boca abajo” en el mar. En el caso de la embarazada, le dijo a uno de los subsaharianos que le hiciera el “boca a boca”. Y así le salvó la vida. Pero a las otras dos víctimas no fue posible reanimarlas. Sintió “nervios e impotencia” por no poder ayudar a más personas.

Manuel, que pertenece a la Cofradía de Los Cristianos, afirma que “lo hice y lo volvería a hacer”. Estuvo en el muelle de El Porís de Abona unas tres horas, hasta que los bomberos retiraron con una autoescala los cuerpos de las dos mujeres. Después, arrancó de nuevo el motor del Fanny y se fue a pescar frente a las costas de Güímar. Cabrera Barroso y su compañero demostraron una actitud ejemplar.

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