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Crisis migratoria| Nueva tragedia en aguas canarias

Rescate al límite

El cayuco localizado en El Hierro estaba a punto de perderse en el océano tras más de dos semanas de navegación | Salvamento y el SAR trabajaron 18 horas seguidas

Miembros de Salvamento sacan en el puerto de La Restinga los cadéveres de los inmigrantes del cayuco rescatado el domingo al sur de El Hierro . | | REUTERS / BORJA SUÁREZ

Miembros de Salvamento sacan en el puerto de La Restinga los cadéveres de los inmigrantes del cayuco rescatado el domingo al sur de El Hierro . | | REUTERS / BORJA SUÁREZ

La última tragedia en las aguas de El Hierro pudo ser peor. El grave estado de salud de los migrantes y la considerable distancia a la que se encontró su cayuco en la mañana del pasado domingo fueron elementos importantes de un cóctel para que el resultado fuera aún más grave. Se rescató a 19 de los más de 60 que salieron 18 días antes de Nuackchot (Mauritania). Antes de ser hallado los que fueron muriendo fueron tirados por la borda. La suerte contribuyó a que un pesquero detectara la embarcación cuando estaba a punto de que su rastro se perdiera en medio del Atlántico. “La realidad nos supera; esto es una catástrofe humanitaria con unas dimensiones tremendas”, afirmaba ayer el director insular del Gobierno del Estado en El Hierro, José Carlos Hernández Santana, a raíz del rescate del cayuco, al sur de la isla, en el que fueron hallados muertos otros cuatro varones.

Desde que se produjo la activación del servicio de auxilio hasta que aterrizó el último de los helicópteros del Salvamento Marítimo y del Servicio Aéreo de Rescate (SAR) en el aeropuerto Tenerife Sur, transcurrieron alrededor de seis horas. Y la tripulación de la Salvamar Adhara, encargada de remolcar la barquilla de fibra en la que iban los cadáveres, desarrolló una intervención “al límite”, en la que invirtió cerca de 18 horas de navegación consecutivas hacia el punto donde se hallaban los náufragos sin vida, la recogida del cayuco y el regreso al puerto herreño de La Restinga. El patrón, el marinero y el mecánico de la Adhara arribaron al dur de El Hierro a las 02:45 horas de ayer, explicó el director insular del Gobierno. De hecho, estos profesionales llegaron “reventados” a tierra, según varias de las fuentes consultadas, debido a la prolongada jornada.

Según las primeras estimaciones, en base a las declaraciones de los supervivientes, antes de ser localizados pudieron fallecer en el barco entre 30 y 46 personas, que fueron tiradas por la borda. Aunque es compleo fijar un número concreto de ocupantes, porque se han manejado varias cifras, en base a los testimonios que hablan de 69 personas a bordo. El propio delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, apuntaba ayer que “es posible que vinieran más personas” en el cayuco, por lo que se va a abrir una investigación al respecto, aunque subraya que la prioridad de cuantos intervinieron el domingo en el rescate, “tal como llegaron” los supervivientes, era “salvar vidas”, no recabar datos para la futura investigación.

La fecha y el lugar de salida mencionados por los supervivientes hace que una de las hipótesis de trabajo sea que se trate de un cayuco del que no se tenían noticias desde el pasado 24 de marzo, cuando supuestamente partió hacia Canarias con 56 personas a bordo desde la costa de Nuakchot, de acuerdo con una alerta que manejaban hace tiempo tanto la Guardia Civil como Salvamento Marítimo.

Desde la capital Mauritana hay unos 1.100 kilómetros de navegación hasta los dos puntos de Canarias más habituales de llegada para quienes emprenden la travesía en cayuco tan al sur, la punta de Rasca (Tenerife) o la punta de Maspalomas (Gran Canaria). Normalmente, los cayucos tardan en cubrir esa distancia de siete a nueve días, lo que supone que los rescatados este domingo en El Hierro llevaban en el mar el doble de tiempo para el que se habrían preparado víveres, agua y reservas de combustible.

Los supervivientes fueron evacuados a Tenerife por helicópteros del SAR. | | EFE

El pesquero que los encontró los halló a la deriva y en la longitud de El Hierro, mucho más al oeste de lo habitual y a punto de adentrarse ya en un punto del océano Atlántico que queda fuera del tráfico marítimo más frecuente generado por las islas y, por lo tanto, con escasas probabilidades de ser encontrados. “Si no los hubieran avistado, probablemente esa embarcación se habría perdido en el mar”, apunta Anselmo Pestana.

A juicio de Hernández Santana, “dentro de la tragedia que han vivido, han tenido mucha suerte”, se les localizó cuando estaban “totalmente a la deriva”. “Es una distancia tremenda”, apunta el director insular. Pero, gracias a la movilización y coordinación de diferentes recursos, se logró salvar 19 vidas. Y esta vez faltó muy poco para que el cayuco siguiera navegando en dirección al oeste y desapareciera en medio del Atlántico, “donde no hay nada que hacer si se pierde el rumbo” hacia el Archipiélago, dijo Hernández.

Desde el pesquero, a los subsaharianos les lanzaron agua y galletas. Muchos estaban inmóviles y daban la impresión de carecer de signos vitales. Por eso, en las primeras informaciones se habló de 11 fallecidos dentro del referido cayuco.

Un rescate de este tipo nunca es sencillo, en primer lugar, por la situación en la que se hallaban los subsaharianos, y, en segundo, por la lejanía del punto en el que se debió rescatar a los náufragos. Los rescatadores de Salvamento Marítimo y del SAR se descolgaron sobre el cayuco e izaron, uno a uno, a los supervivientes, gracias a las grúas de las aeronaves.

El sindicato CGT, mayoritario en Salvamento Marítimo, comenta que la salida del domingo de la Salvamar Adhara fue “muy extrema”, por la distancia que debió recorrer y por contar con tan solo tres tripulantes, por lo que el patrón no pudo ser relevado al mando del barco mientras duró el servicio. Además, para un delegado de dicha organización sindical, Ismael Furió, la autonomía de combustible de este tipo de embarcaciones está casi al límite para un desplazamiento a un punto tan lejano. “Si la búsqueda del cayuco se prolonga más de la cuenta o al navegar existe viento o mar de proa”, los tripulantes pueden verse en una situación comprometida, apunta Furió.

Dos pateras con 89 personas

Salvamento Marítimo auxilió ayer a dos embarcaciones localizadas en aguas de Fuerteventura y Gran Canaria. En la primera viajaban 60 inmigrantes de origen subsahariano, entre ellos dos menores. La patera localizada en la tarde de ayer por el radar del sistema de vigilancia SIVE a unos 20 kilómetros al sur del faro de la Entallada. Pasadas las 17.45 fueron recogidos por la Salvamar Mízar y conducidos al puerto de Gran Tarajal. Tres horas antes la Guardamar Talía salía al encuentro de otros 29 inmigrantes-21 varones y ocho mujeres- localizados a 160 kilómetros de la costa del sur de Gran Canaria. En esa zona del Atlántico, Salvamento Marítimo tenía abierta ayer la búsqueda de una patera que supuestamente salió el viernes, de madrugada, desde Dajla (sur del Sahara) con 32 inmigrantes subsaharianos a bordo, entre ellos diez mujeres. | Efe


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