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Crisis migratoria

La red que los arropa

La plataforma Somos Red cuenta con cinco puntos de recogida de donaciones, para atender a los migrantes que están en la calle

Tres voluntarios de Somos Red recogen alimentos donados en el bar Tiramisú. | | ANDRÉS CRUZ

Tres voluntarios de Somos Red recogen alimentos donados en el bar Tiramisú. | | ANDRÉS CRUZ

La ciudadanía teje una red para sostener y arropar a los migrantes. Personas de la calle, ayudando a gente que está en la calle. Así se define la plataforma solidaria Somos Red, que desde marzo recolecta alimentos (frescos y no perecederos), enseres de aseo personal y ropa para atender las necesidades básicas de los migrantes llegados a las costas canarias que se encuentran fuera del sistema de acogida. Este colectivo ha conseguido implicar a diferentes establecimientos, cuatro en Las Palmas de Gran Canaria y uno en Arucas, para recoger las donaciones que después llevan a un almacén donde gestionan la mercancía y organizan el reparto.

Desde que arrancaron con esta iniciativa no han parado de recibir la colaboración de organizaciones, empresas privadas, agricultores y particulares, que se han volcado para mantener llenas las estanterías del local, en el barrio de Casablanca III. “Nos llevan desde latas de comida a fruta, pasando por tickets de guagua cargados o ropa y zapatos, incluso con el ticket de compra por si lo queremos cambiar”, subraya Nerea Rodríguez, una de las voluntarias que participa en la gestión del almacén. Somos Red recoge las donaciones en el bar Tiramisú y la tienda Grano a grano, en la zona de Guanarteme; en el coworking The House y el Bar El bote, en la zona de Perojo; y en la tienda The Zion, en Arucas.

Actualmente, lo que más necesitan son dátiles, ya que estos días se celebra el Ramadán y han detectado una gran demanda de este fruto. “Esto es una realidad cambiante, hasta ahora no se nos había ocurrido pedir dátiles, pero para ellos es importante tenerlos estos días en los que ayunan tantas horas”, señala Rodríguez. Quien también destaca que el agua siempre es bienvenida, tanto en garrafas, para los que están alojados en pisos, como en botellas, para aquellos que están viviendo en las calles.

En el almacén, una docena de voluntarios se ocupan de transportar la mercancía, clasificarla, ordenarla y repartirla. Además, cuentan con la ayuda de otras 20 personas que, según su disponibilidad, acuden al local para participar en esas labores. “Algunos de los chicos a los que atendemos vienen a echarnos una mano porque viven cerca. El resto, como no tienen bonos de guagua, no pueden moverse por la ciudad”, apunta Rodríguez.

Cada día, Somos Red prepara más de 120 bocadillos para las personas que pernoctan en la Playa de Las Alcaravaneras y llevan menús a una treintena de migrantes que vive en la zona de La Isleta; también atienden a cerca de un centenar de personas acogidos en ocho enclaves. “No todos son casas, pero estos lugares les permiten vivir bajo un techo y les ofrece seguridad. Nuestra intención era darles algo de dignidad y no tenerlos en la calle, facilitarles un sitio donde dormir, ocuparnos de su comida y acompañarlos”, explica la voluntaria. En estas viviendas se alojan entre 8 y 14 migrantes y el alquiler se abona con las donaciones económicas que recibe la plataforma. A estos puntos derivan los alimentos que precisan una elaboración, ya que cuentan con cocinas. Rodríguez reconoce que “es imposible que podamos atender a todos los que están fuera del sistema de acogida pero, al menos, hay algunos que cuentan un espacio para vivir”.

Según relata Rodríguez, los migrantes que están viviendo en la calle pueden asearse gracias a las instalaciones de la playa y al servicio de duchas de Cáritas. Para mantener la ropa limpia, Somos Red les da fichas para que recurran a los servicios de lavandería o les llevan prendas que se las cambian por las sucias para lavarlas y volver a entregárselas.

Todas estas acciones, recalca, se pueden materializar gracias a la colaboración de la ciudadanía. “Nosotros surgimos porque había una necesidad. Éramos sólo una opción para salir de la emergencia humanitaria mientras las instituciones reaccionaban y daban el paso para atenderles. Nosotros no tenemos recursos, tenemos más voluntad que otra cosa y llegamos hasta donde podemos”, sostiene Rodríguez. No obstante, más de dos meses después, los migrantes continúan en las calles sin que las administraciones públicas se hagan cargo de la situación. En lo que va de año, han arribado a las costas canarias un total de 3.980 personas, un 124% más que en el mismo periodo de 2020. En la primera quincena de abril, llegaron 544 migrantes de manera irregular a las Islas, lo que apunta un ligero descenso con respecto a las quincenas anteriores del mes de marzo.

Varios miembros de Somos Red se reunieron con representantes del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo insular y la Delegación del Gobierno en Canarias en busca de ayuda y de apoyo institucional para aliviar la situación de los migrantes que están en la calle, pero nadie se hizo cargo de la situación. Entre sus solicitudes, estaba la de contar con un local que pudiera funcionar como almacén para albergar las donaciones de la ciudadanía. Finalmente, fueron los Padres Paules quienes les cedieron un espacio que, si bien cumple con el objetivo, no tiene las condiciones idóneas para albergar alimentos y ropa porque la construcción está sin terminar y hay paredes por las que entra la luz exterior.

“Desde el ayuntamiento alegan que Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad abierta, cosmopolita y madura para no tener a gente viviendo en la calle”, explica la voluntaria, quien por otro lado lamenta que, aunque la acogida de los migrantes no sea competencia directa del consistorio, “son personas que están en las calles de la ciudad y que necesitan comer, dormir y asearse cada día; y no pueden desaparecer, por más que manden a la policía para echarles de los sitios”.

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