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Canarias en salsa

La nueva generación de cómicos canarios traspasa sin complejos las fronteras de las Islas

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El humor canario se cotiza al alza

El humor canario se cotiza al alza. En los últimos años ha proliferado un gran número de cómicos isleños que han encontrado la fórmula alquímica para convertir en comedia la idiosincrasia del Archipiélago y exportar al exterior enormes dosis de risas. Esta nueva generación de humoristas ha usado las redes sociales como carta de presentación y les han servido como trampolín para llegar al público que está más allá de la frontera marcada por el Atlántico. A través de la comedia hacen patria, dan a conocer el carácter y las singularidades de las Islas y muestran sin complejos su solido talento con acento propio. Los humoristas canarios están en su salsa en el escenario nacional y disfrutan de una etapa dorada que les permite vivir de lo que más les gusta: hacer reír. Algo que cobra especial valor en tiempos de pandemia. «El humor canario es una ola que se va haciendo cada vez más grande y llega más fuerte a la orilla», afirma Ignatius Farray, quien se autodenomina en sus espectáculos como el «mencey en el exilio».

Si hubiera que buscar los antecedentes del humor canario habría que llegar hasta Benito Pérez Galdós, quien en sus novelas describía como nadie la tragicomedia humana. Más recientemente, encontramos a Pepe Monagas, personaje creado en los años 30 por Pancho Guerra y encarnado en la radio y los escenarios por José Castellano. Monagas era un canario socarrón, vestido con ropa de maúro, que describía la vida, las rutinas y los personajes del pueblo; contaba historias y vivencias con un habla popular y siempre con tono jocoso. En las últimas décadas, la socarronería canaria –que ha existido siempre– ha sido ensalzada como nadie por Manolo Vieira. Su manera de hacer reír basándose en lo cotidiano y su estilo al contar en clave de humor lo que le ocurre a cualquier ciudadano de a pie, le han valido para ganarse el cariño y la admiración de los isleños, así como para convertirse en referencia unánime de la nueva generación de cómicos canarios.

Manolo Vieira y Pepe Monagas son los precursores del humor hecho en Canarias, que refleja las costumbres de las Islas y el carácter de los isleños con un habla popular

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Viera, que lleva 36 años sobre los escenarios, fue pionero en llevar a la Península el humor hecho desde el Archipiélago. Como explica Yanely Hernández, «fue el primero en poner una pica en Flandes y los demás estamos disfrutando del éxito de su avanzadilla, porque ahora se entiende más que Canarias es capaz de generar cosas buenas con voz propia». La nueva camada de cómicos, que mama de la canariedad para hacer reír, también ha seguido el ejemplo de otros artistas como Antonia San Juan, Piedra Pómez o Juan Luis Calero, quienes ayudaron a abrir camino.

Reírse de uno mismo es una cosa muy seria y, en ese sentido, a Canarias le ha costado sacudirse el complejo. Todavía se hace difícil encajar la broma cuando la escenifica alguien de fuera, basándose en tópicos como el habla canario, la lejanía geográfica o el carácter relajado de los isleños. Si bien, la chanza duele menos cuando la hace un cómico canario. «Manolo Vieira defendía ese bastión en solitario y ahora somos muchos los que hablamos de las Islas», apunta Kike Pérez, quien considera que todavía queda camino que recorrer, porque quedan ciertos temas que generan polémica, aunque reírse de sí mismo «es lo mas sano que hay». En este sentido, Ignatius advierte que hacer humor sobre determinados grupos sociales, en este caso los canarios, «no significa menospreciarlos, porque la comedia no busca nunca la confrontación».

El humor es una manera de trascender la realidad, un punto de vista diferente sobre las situaciones cotidianas, que no siempre pone a todos de acuerdo. David Sainz subraya que «ofendiditos siempre hubo y siempre los habrá», pero «el canario medio es gente con un buen sentido del humor y está muy abierto reírse de su propio drama». La figura de los que se consideran férreos defensores de lo canario, porque no toleran que se haga comedia sobre el Archipiélago, según Aarón Gómez, está empezando a desaparecer, porque «el nuevo postureo es el de no ofenderse». Una idea con la que está de acuerdo Jabicombé, quien afirma que «el público ha madurado y los complejos están más que superados».

Hasta hace poco existía un «sentimiento de inferioridad» que muchos no querían aceptar, señala Delia Santana, quien recuerda que hubo épocas en las que si se hacía un chiste sobre canarios «era el acabose». Ahora, gracias a que las nuevas generaciones de cómicos han naturalizado la forma de vivir en las Islas, se ha atenuado ese sentir. «Mostramos sin complejos el amor hacia nuestra tierra, pero también somos capaces de tener un punto de vista crítico», sostiene Delia. Por su parte, Víctor Hubara, de la compañía Abubukaka, que hace reír desde hace más de 15 años, apunta que cuando ellos empezaron «les costó salir, porque había cierto miedo de que no se nos iba a entender». Sin embargo, apunta el cómico, «te das cuenta de que la comedia funciona igual en cualquier sitio de la Península y esa tranquilidad se trasmite a la gente nueva, que sale con más seguridad».

Las redes sociales han servido de carta de presentación para que los cómicos canarios se instalen en la escena nacional y hagan patria a través de sus espectáculos

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Exorcizarse de los complejos es síntoma de orgullo y la comedia es la herramienta perfecta para romper los clichés. Así como en el Archipiélago se ha consumido siempre humor con deje andaluz, catalán o manchego, en la otra dirección también funciona la gracia. «El tono de los isleños es el elemento diferenciador con respecto a los humoristas de otras regiones», alega Aarón y detalla que el humor canario es muy socarrón y capaz de aliviar cualquier situación tensa, porque suaviza las frases. El ejemplo perfecto esa virtud es «el coño canario», al que siempre hace referencia Vieira.

Aunque cada cómico isleño tiene su estilo y una manera particular de expresarse, todos comparten algunos puntos en común, empezando porque hablan de sus vivencias en el Archipiélago que los moldeó como personas y como artistas. Omayra Cazorla describe el humor hecho en las Islas como cercano y fresco; y Delia Santana cree que es orgánico y natural. «Es un humor que se hace desde la inteligencia y ya era hora de que los de fuera dejasen de ser tan tontos como para no valorarlo», apunta orgullosa Yanely.

Pero si hay algo que comparten los cómicos isleños es el deseo de que su manera de ver las cosas se valore. «Hay un ansia por encontrar una resonancia y que se nos pueda escuchar en cualquier sitio, sin perder nuestra identidad», sostiene Ignatius, quien es el máximo exponente actual del humor canario fuera del Archipiélago. Este cómico reconoce que cuando llegó a Madrid, donde lleva años afincado, el camino no fue fácil porque «había gente que decía que era muy difícil que se entendiera nuestra manera de reírnos».

Reírse de uno mismo es una cosa seria y a Canarias le ha costado sacudirse el complejo. Aún se hace difícil de encajar las bromas cuando la hace alguien de fuera

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Las redes sociales han ayudado a burlar las barreras de la idiosincrasia y del acento. Además, han democratizado el acceso al gran público. Dos factores claves para que quienes hacen humor en el Archipiélago puedan dar el salto a la escena nacional e, incluso, internacional. Después de muchos años trabajando como hormigas, el talento de la generación 2.0 de cómicos ha dado sus frutos. La explosión del éxito se intensificó durante la cuarentena. En ese periodo de encierro, la creatividad de los artistas vivió una etapa de efervescencia y la creación de contenidos audiovisuales se disparó. Por ejemplo, Tik Tok se convirtió en una lanzadera para el personaje Chona, encarnado por la actriz Lili Quintana, y se viralizaron a nivel mundial sus chistes, que ya cuentan con más de un billón de reproducciones, solo en esa plataforma. Artistas como India Martínez o Thalía fueron de las primeras en sumarse al reto de doblar a Chona. «Siempre he creído que el humor es universal. Ya era hora que nuestro acento se diera a conocer en el resto del mundo. Mi personaje ha llegado más allá de lo que yo esperaba», señala Lili.

El humor que se hace en las Islas es socarrón, con doble sentido, cercano, fresco, orgánico, natural y capaz de aliviar cualquier situación cargada de tensión

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A David Sainz, creador de las web series Malviviendo, Mambo o Grasa, le llegó el éxito gracias a internet. Cuando empezó era consciente de que iba a ser muy complicado que confiaran en un contenido en el que sus protagonistas tuvieran acento canario o andaluz, cuando en aquella época en el mundo audiovisual todos hablaban un español peninsular neutro. Productos como el suyo ayudaron a visibilizar que el acento tenía un valor enriquecedor y que no era rechazado por el público. Darío López, Omayra y Jabicombé afirman que ellos no se habrían atrevido a subirse a un escenario para hacer monólogos sin no hubiese sido por el empuje que les dio el escenario virtual de las redes sociales, un espacio que les sirvió como plataforma para mostrar sus inquietudes. «Yo no existiría sin esa herramienta, que me dio la seguridad y la visibilidad que necesitaba», apunta Omayra.

Además de destilar talento por los cuatro costados, los cómicos de las Islas son conscientes de que la unión hace la fuerza y han creado una especie de clúster del humor canario. Se admiran mutuamente, hacen colaboraciones puntuales y comparten proyectos en pro de hacer reír al público. Darío afirma que son un grupo que está «en muy buena sintonía», lo que les permite integrar estilos y formas de entender la comedia con lo que crean un fórmula casi inagotable sobre los escenarios o ante las cámaras. Kike Pérez considera que «es una maravilla» ser contemporáneo de unos humoristas que hacen una comedia tan dispar. «Sabemos que cada uno ofrece una cosa diferente y lejos de competir sumamos. Es fabuloso formar parte de este equipo sin llegar a ser un equipo», sostiene el lanzaroteño.

En definitiva, la comedia en Canarias ha madurado y los cómicos isleños ejercen de embajadores del Archipiélago, exportando al mundo nuestra idiosincrasia y el orgullo de canariedad en clave de humor.

Canarias en salsa José Carlos Guerra

De las tablas al Tik Tok

La actriz Lili Quintana lleva más de tres décadas sobre las tablas de los escenarios. Su vis cómica le ha llevado a encarnar a uno de los personajes más queridos de la televisión canaria: Chona. Durante el confinamiento, millones de usuarios de la red social Tik Tok aceptaron el reto de doblar a esa mujer de inconfundible carácter. El #chona se viralizó a nivel mundial y sus frases con acento 100% canario ya tienen más de un billón de reproducciones.

Canarias en salsa José Carlos Guerra

Tú a Brooklyn y yo a Schamann

Sin el empuje de las redes sociales Jabicombé no habría sido capaz de dar el salto a los escenarios. Con 40 años decidió abandonar su vida como funcionario del Ministerio de Hacienda para entregarse al humor. Desde ese momento, hace ya más de una década, no ha parado de hacer reír con sus vídeos y monólogos protagonizados por una Barbara Streisand afincada en el barrio grancanario de Schamann, quien ha popularizado frases como: «las bobas se acabaron».

Día de Canarias: Jabicombé

Canarias en salsa Andrés Gutiérrez

Pa’ lante con el humor carnavalero

A Darío López le sabía a poco el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, donde cada año recibía el cariño, las risas y el aplauso de quienes se cruzaban con él y con sus ingeniosos disfraces como el de Hotel Palas Sobadas o Zoyla Peluquera. De las calles santacruceras dio el salto a los escenarios y las redes sociales. Sus vídeos retratan un amplio abanico de personajes que podría vivir en cualquier barrio del Archipiélago y dan una visión moderna de la canariedad.

Canarias en salsa

Un grito sordo desde Chimiche

Humorista, guionista, actor, escritor y hasta cantante, Ignatius Farray es una celebridad como monologuista. Aunque muchos calificarían el humor del inventor del ‘grito sordo’ como irreverente, surrealista y transgresor, él mismo lo define como «chimichero», en referencia a su barrio natal de Granadilla de Abona, donde descubrió la comedia cuando era un niño al escuchar a los mayores de su familia contando historias entre risas.

Día de Canarias: Ignatius Farray

Canarias en salsa José Carlos Guerra

Versatilidad, clave del éxito

Yanely Hernández es uno de los rostros más conocidos en Canarias. Es una actriz versátil y capaz de enfrentarse a cualquier formato, desde un guión de teatro a un sketch para redes. Descubrió su capacidad para hace comedia casi por casualidad, cuando en la escuela de actores veía que sus compañeros reían cuando ella interpretaba escenas que nada tenían que ver con el humor. Reconoce que, con el tiempo, se ha enamorado de «ser payasa».

Día de Canarias: Yanely Hernández

Canarias en salsa Andrés Gutiérrez

Ingenio y figura

Las redes sociales han abrazado el humor narrativo de Aarón Gómez, su ingenio cargado de corazón y su expresividad. Ese escaparate le ha valido para dar el salto a los escenarios, las web series, la televisión y hasta la gran pantalla. Curtido en los cafés teatro de La Laguna, Gómez defiende a capa y espada el ejercicio de reírse de uno mismo y es capaz de vestir de comedia las historias más cotidianas, que siempre adorna con un toque de canariedad.

Canarias en salsa José Carlos Guerra

Improvisación orgánica y sin disfraces

Para crear contenidos audiovisuales, Delia Santana da rienda suelta a su pasión por la improvisación teatral, un arte que lleva años entrenando. Quería encaminar su futuro a la dirección cinematográfica pero, empujada por sus amigos, abrió las puertas del humor y su vida dio un giro de guión. Ahora, además de cosechar éxitos en las redes sociales, escribe sus propios textos y los pone en escena sobre las tablas de los teatros y salas.

Día de Canarias: Delia Santana

Canarias en salsa Andrés Gutiérrez

Unidos por la sátira

A la compañía lagunera Abubukaka, formada por Amanhuy Cala, Víctor Hubara, Diego Lupiáñez y Carlos Pedrós, la unió la sátira y el humor en 2006. Sus sketchs, que bailan entre lo absurdo y lo surrealista, siempre van pegados a la actualidad y, en ocasiones, caricaturizan a los personajes y costumbres isleñas. Abubukaka genera contenido audiovisual que les sirve para llegar al gran público, así como para despertar su interés y que después les sigan en el teatro.

Canarias en salsa José Carlos Guerra

Convierte el escenario un diván 

Kike Pérez es capaz de desnudarse en cuerpo y alma ante el público. Usa el humor como terapia, porque sobre el escenario se permite decir y decirse cosas que en otro contexto no haría. Su verborrea, naturalidad y cercanía, sumadas a sus anécdotas, que navegan entre lo real y la ficción, le han convertido en uno de los cómicos con más carisma del Archipiélago. Pérez considera que uno de sus mayores logros fue destaparse como humorista ante su familia.

Canarias en salsa Andrés Gutiérrez

El rey Midas de la comedia audiovisual

A pesar de que ya hace 18 años que David Sainz se fue de Gran Canaria, en sus trabajos sigue haciendo gala de sus orígenes, no ha dejado a un lado su acento canario y siempre cuenta con la colaboración de cómicos isleños en sus proyectos. En 2008 no dudó en lanzarse a la piscina con la web serie Malviviendo, que se consolidó como el primer gran éxito de su carrera. A partir de ahí, todos los contenidos audiovisuales que toca se convierten en oro.

Canarias en salsa Jose Carlos Guerra

La «corajienta» canaria

Omayra Cazorla es la reina del humor hecho en la redes sociales desde Canarias. Es capaz de sacar punta y hacer una crítica afilada a cualquier situación, siempre desde el punto de vista de la comedia pero sin pelos en la lengua. A pesar de su timidez, cuando se pone delante de las cámara o se sube a un escenario, Cazorla se transforma en «la corajienta canaria», un personaje que nació desde la espontaneidad y que comparte con su creadora el nervio y la frescura.

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