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Rodríguez ‘resucita’ el debate sobre el límite de población en las Islas

El vicepresidente autonómico recupera un discurso que Nueva Canarias tachó en su día de «peligroso y demagógico»

Juan Manuel García Ramos, del grupo parlamentario nacionalista, ayer durante su pregunta a Román Rodríguez. | | MARÍA PISACA

Juan Manuel García Ramos, del grupo parlamentario nacionalista, ayer durante su pregunta a Román Rodríguez. | | MARÍA PISACA

El vicepresidente Román Rodríguez ha recuperado el asunto del control poblacional para el debate parlamentario. Ya en el pleno anterior había dejado caer la necesidad de frenar el notable incremento que la cifra de residentes ha experimentado en las dos últimas décadas. Y ayer aprovechó una pregunta al respecto del diputado del grupo nacionalista Juan Manuel García Ramos –también partidario de controlar la población– para resucitar de manera definitiva una cuestión que parecía superada desde la salida de Paulino Rivero de la presidencia del Ejecutivo autonómico. Fue precisamente Rivero –presidente bajo las siglas de CC, es decir, las mismas bajo las que el propio Rodríguez ocupó idéntico cargo entre 1999 y 2003– el último que habló en la Cámara regional del exceso de población en los mismos términos en que ayer lo hizo el también líder de Nueva Canarias (NC). El argumento es que tantos residentes, un exceso de residentes según la tesis de Rodríguez, comprometen la «sostenibilidad» de los servicios públicos y ejercen demasiada presión sobre un territorio «frágil».

El discurso, por tanto, es exactamente el mismo que el empleado en su día por Rivero. Por eso García Ramos felicitó al vicepresidente y consejero de Hacienda por haber vuelto al argumentario nacionalista. Rodríguez negó la mayor y recordó que en sus tiempos en la Presidencia del Gobierno de Canarias puso en marcha una comisión de expertos para analizar las «cargas demográficas». Aquel comité concluyó la obviedad de que no es posible limitar la libre circulación de personas dentro de la UE –pilar fundamental del club comunitario–, pero también que existen caminos alternativos hacia el control –indirecto– de la población. ¿Cuáles? Aquellos que atemperan el desarrollismo que, según Rodríguez, caracterizó la política económica del anterior Ejecutivo.

El nacionalista cree «difícilmente soportable» el actual ritmo de subida poblacional

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El vicepresidente expuso que el trabajo de aquel comité había estado en el origen de las Directrices Generales de Ordenación Territorial, «una apuesta de verdad por la sostenibilidad que ustedes» –dijo en alusión a CC, o más bien a la CC posterior a su etapa en el partido– «se cargaron durante la pasada legislatura con la ley del suelo». Sea como sea, lo cierto es que la bienvenida a las tesis nacionalistas que le dio García Ramos implica menos crítica que la que representan los comunicados de NC cuando era Rivero quien hablaba de la población.

Basta con una búsqueda rápida en Google para dar con lo que decía entonces Nueva Canarias. «Es incierto y socialmente peligroso situar la población inmigrante como causa de los problemas más sentidos por los ciudadanos»; «es vergonzoso que la máxima autoridad del Archipiélago trate a los ciudadanos como si fueran menores de edad y responsabilice a la inmigración de los problemas de Canarias»; «es un discurso muy peligroso, además de demagógico». Son solo ejemplos de las tesis de NC hace unos diez años. Ayer, su líder dejó bien claro en el Parlamento, eso sí, que no cabe colar en este debate «cualquier intento de asociar este problema con la inmigración irregular». El crecimiento poblacional tiene su origen en el norte, no en el sur, ahondó Rodríguez. Es la misma puntualización que en más de una ocasión empleó Paulino Rivero para precisar su postura: «No se trata de arrinconar al que es diferente, sino de establecer ciertos límites que permitan al Archipiélago dar trabajo a todos los que ahora mismo lo demandan y ofrecer un nivel de servicios públicos adecuado».

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