Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La ‘guerra mundial’ del cine entre los territorios que aspiran a acoger rodajes

La industria audiovisual canaria afronta una feroz competencia por atraer grandes rodajes debilitada por el ataque de Madrid al REF

'Los Eternos', película rodada en Canarias con Angelina Jolie y Salma Hayek La Provincia

Países y regiones mantienen una batalla encarnizada para conseguir que las grandes producciones cinematográficas se rueden en sus territorios. Los rodajes internacionales suponen inversión y mano de obra –en Canarias hay restaurantes y empresas de catering que han hecho su particular agosto suministrando comidas a los empleados de las productoras–, pero también son un reclamo turístico y un espaldarazo a la industria audiovisual local. Una oportunidad de presente y sobre todo de futuro que el Archipiélago, siempre tan dependiente del turismo, ha conseguido aprovechar gracias a su riqueza natural y paisajística, que abre un sinfín de posibilidades a los localizadores de escenarios, y, sobre todo, gracias a su Régimen Económico y Fiscal (REF). En esta singular guerra mundial del cine, el ataque del Gobierno de Pedro Sánchez al fuero regional debilita a las Islas en su batalla por atraer grandes rodajes y lastra el desarrollo de una de las pocas actividades que ha puesto su granito de arena para diversificar la economía.

El incentivo fiscal a los rodajes de películas, series u otras producciones audiovisuales es, en esencia, una rebaja de impuestos. Una bonificación tributaria, ya sea devolviéndole a la empresa productora un porcentaje del gasto o restándoselo en la liquidación del Impuesto sobre Sociedades, con la que los Gobiernos intentan atraer grabaciones, sobre todo las grandes grabaciones internacionales, a sus países, comunidades o regiones. Al final este tipo de producciones deja más dinero en contrataciones, promoción del destino o fomento del sector audiovisual local de lo que les cuesta el incentivo a las arcas públicas.

En España y Canarias hay dos grandes incentivos. El primero, grosso modo, es una deducción para las inversiones en películas, series y espectáculos en vivo de artes escénicas o musicales –obras de teatro y conciertos– de producción nacional. El segundo, más reciente –se aprobó en 2015–, es para los rodajes de filmes internacionales que escojan a España como escenario. Si el presupuesto de la producción es de al menos dos millones de euros y conlleva un gasto mínimo en España de un millón, la empresa tendrá derecho a que se le reembolse parte de la inversión. En concreto se le reembolsará el 30% del primer millón de euros y el 25% del gasto restante, porcentajes que en Canarias se elevan hasta el 50 y el 45%.

De entrada, por sentido común. Rodar en el Archipiélago les cuesta a las productoras –por el transporte de los equipos, por los desplazamientos entre islas cuando hay que grabar en distintas localizaciones, por los traslados del personal...– más que en la Península. Por eso la devolución es mayor en Canarias, porque es una Región Ultraperiférica (RUP) insular cuyos recursos y espacios naturales por sí solos no habrían bastado para atraer a la gran mayoría de producciones grabadas en los últimos años: desde Rambo: Last Blood hasta Ethernals.

Los porcentajes a devolver a las producciones internacionales (30-25% en la Península y 50-45% en las Islas) tienen un límite. Hasta mayo del año pasado, el tope del incentivo era de tres millones de euros para los rodajes en la Península y Baleares y de 5,4 millones para las grabaciones en el Archipiélago. Una diferencia de 2,4 millones que no era casual ni arbitraria, sino que equivalía justamente al 80% en favor de la región que establece la ley del REF, lo que se conoce como el diferencial fiscal canario. Sin embargo, el Gobierno central decide en mayo de 2020 subir el límite máximo de la devolución a los rodajes internacionales en España de tres a diez millones. De haber respetado el REF, es decir, el fuero canario, el Ejecutivo de Sánchez habría incrementado al mismo tiempo el tope para las grabaciones en las Islas de 5,4 a 18 millones de euros. Pero una vez más obvió la ley fundamental de la Comunidad Autónoma y no fue hasta hace solo semanas que accedió a aumentarlo hasta 12,4 millones. De manera unilateral, el Estado rebaja así del 80 al 24% el diferencial fiscal.

El hachazo de Madrid al REF supone menoscabar el atractivo de Canarias para las grandes producciones internacionales. Casi no hay país en Europa que no ofrezca incentivos fiscales al cine, algunos muy superiores a los que oferta el Archipiélago. En Alemania, el incentivo equivale al 25% del gasto con una devolución máxima de 25 millones; en Irlanda consiste en un tax credit –un crédito que se descuenta a la deuda tributaria– del 37% y con un tope de 70 millones; en Grecia llega al 40% de la inversión con un techo de 75 millones de euros anuales; y en Malta, por ejemplo, es de hasta un 35% pero sin límite máximo.

La evolución del sector audiovisual isleño avala la eficacia del incentivo. La región ha logrado situarse en el cuarto puesto del ranking nacional en número de rodajes. De 2015 a 2019, ocho de cada cien películas rodadas en España tuvieron a Canarias como escenario, solo por detrás de Madrid, Cataluña y Andalucía.

Compartir el artículo

stats