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Ángel Viñas Economista e historiador

«Franco decidió matar a Balmes tras entrevistarse en secreto con él»

El economista e historiador madrileño Ángel Viñas. | | LP/DLP

El economista e historiador madrileño Ángel Viñas. | | LP/DLP

Como uno de los máximos especialista en la Guerra Civil y el franquismo de nuestro país, el historiador Ángel Viñas, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria en 2017, revela detalles imprescindibles sobre la estancia del dictador en Gran Canaria, recordando cómo fueron sus movimientos tácticos, a nivel militar y civil , para conseguir, sin escrúpulos, el apoyo necesario que derivara en el éxito del Golpe de Estado

¿Cree que dejar salir a Franco de Tenerife fue una negligencia por parte de la República y hasta qué punto su camarilla entre militares y miembros de la población civil le ayudaron?

Siempre se ha afirmado, y no veo motivo para dudarlo, de que Franco solicitó autorización para ir al entierro del general Amado Balmes. Es más, creo recordar que en algún sitio encontré los telegramas cruzados. Ni me molesté en fotocopiarlos porque, tal y como se presentaba la cosa, era una comunicación de rutina. El 16 de julio de 1936, no hay que olvidarlo, España estaba en paz, por muy crispada que estuviese la situación política. Los rodajes y procedimientos de la Administración, civil o militar, no se habían alterado. Otra cosa son las ayudas que Franco había ido tejiendo en Tenerife, prácticamente desde que llegó, entre los mandos de la guarnición. Necesitaba cómplices. La oligarquía isleña, con la que pronto se puso en contacto, no era vital para el golpe. Lo era para después, pero Franco era un hombre metódico y planificador y lo primero fue, desde luego, la guarnición.

¿Fue un error mandarlo a Canarias?

Absolutamente. De esto no tengo la menor duda, pero no a causa de lo que pasó después en julio, sino por lo que había pasado al filo de las elecciones de febrero. Lo he documentado en mi libro 'El gran error de la República'. Se cursó a través del Servicio Telegráfico Militar la de declarar el Estado de Guerra el 17 de febrero a las 12.35 de la mañana, en el caso de Zaragoza, que es el único que he podido documentar, aunque hubo otros. En la capital aragonesa se recibió catorce minutos después. Los militares eran, y son, muy puntillosos y todos estos datos se anotaron y figuran en el expediente que se conserva en el Archivo General Militar de Ávila. Claro, alguien debió de darse cuenta de que la orden era totalmente improcedente. ¿Quién? El expediente no lo menciona, pero hubo de ser alguien que pudiera anular la orden anterior. El hecho es que a las 14.15 se anuló. Esta anulación se recibió en Zaragoza a las 14.22. Pero Cabanellas, el jefe de la guarnición, se la pasó por la entrepierna de momento. Tampoco a él le ocurrió nada. Es decir, que cuando Azaña asumió, por huida del presidente del Gobierno, Manuel Portella Valladares, el cargo y nombró de inmediato ministro de la Guerra al general Carlos Masquelet, ¿no se enteró este de lo que había pasado? ¿No le informó nadie? ¿Se había relajado hasta tal punto el sentido de la disciplina? Yo no he encontrado ningún signo de ello y, que sepa, nadie ha indagado en esta cuestión. Es decir, entiendo que el nombramiento de Franco pocos días después, como el de Goded, que también había intentado dar su golpe, y del que Azaña sí se enteró, porque lo comentó con el embajador francés, reveló una falta de agallas considerable, porque por lo menos debiera haberse incoado una instrucción y, desde luego, nunca enviar a los dos generales a destinos en los que tenían mando de tropas. Todo ello con independencia de lo que hicieran luego en ellos.

"Azaña sabía de las intenciones de Franco y fue un error enviarlo a un destino con tropas militares»

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¿Sostiene que el primer asesinato de Franco fue al general Balmes para que pudiera venir a Las Palmas con la excusa de su funeral?

Ya en su época de Marruecos, en la que dicho sea de paso no se sabe todo lo que en algún día contará y documentará servidor, ordenó que se fusilara a un legionario que había tirado un plato de comida al suelo. La cosa subió por la cadena de mando, pero se presentó como un caso de insubordinación en campaña y no pasó nada. El caso de Balmes fue completamente diferente. Ya sé que ha sido muy controvertido. Con dos amigos -uno de ellos primo hermano mío, piloto que fue en los aeropuertos canarios en su juventud, Cecilio Yusta Viñas, y el otro un eminente anatomopatólogo con 40 años de experiencia, Miguel Ull, víctimas ambos de la pandemia- escribí un mamotreto de 650 páginas para demostrarlo. Ya sé que hay gente que todavía lo discute. También hay otros que creen que la pandemia es el producto de una conspiración de alcance universal, pero yo simplemente les remito a que lean las conversaciones de Franco con su primo hermano y ayudante -que aparece en Mi vida junto a Franco, página 145- y mediten lo que en ellas dijo. Se necesita ser un poco lerdo, aunque abundan los que no quieren ver, para no darse cuenta de las implicaciones.

¿Fue motivo de su asesinato que Balmes fuese leal a la República?

En el libro anterior nos cuidamos mucho de no dar ninguna información que no estuviese respaldada documentalmente o que se derivara con lógica aplastante de ciertos documentos. No podía haber ninguna otra razón para asesinarlo salvo que no quisiera acompañar a Franco en la sublevación.

¿Se descubrirá quién apretó el gatillo contra Balmes?

El libro que titulamos 'El primer asesinato de Franco' creo que no deja la menor duda de en quién pensamos, pero como escribimos en él nunca hemos encontrado una instrucción escrita que dijera algo así como que “al recibo de la presente orden se servirá Vs. Dar un tiro al general Balmes”. Nosotros nos centramos en un grupito de personas que, teóricamente, podrían haberlo hecho y dimos los datos necesarios para que esa pregunta pudiera responderla el lector. No hay, francamente, muchas alternativas.

¿Por qué el Dragon Rapide no fue a Tenerife a recoger a Franco? Resulta increíble que un avión inglés sobrevolara la zona de control aéreo y estuviera varios días en la base de Gando.

Porque Franco donde lo quería era en Gando y porque la decisión de hacer matar a Balmes debió de tomarla a principios de julio, tras entrevistarse en secreto con él en el Puerto de la Luz. Ya sé que esto se deriva de una información de carácter personal, pero hay que leer entre líneas el libro del primito. Yo invito a la lectura de la página 151 y siguiente de sus memorias, que hay que saber interpretar. En ellas se verá su afirmación de que quince días antes de su vuelo hacia la historia habían estado en Gran Canaria “en visita oficial”. Solo que no hay constancia de que hubiesen estado a principios de julio. En lo que respecta a la segunda pregunta especulamos que el avión, que no tenía autorización para entrar en el espacio aéreo español, y menos aún que pudiera aterrizar en Cabo Juby, pudo convencer al jefe del puesto de que les permitiera ir a Gando y que este, cortesía obliga con un extranjero y dos rubias, aceptó. Y digo especulamos porque toda la documentación de la base y sus comunicaciones ha desaparecido. Todo esto lo explicamos en el primer capítulo del libro, para que no se diga que deseábamos jugar con el suspense del lector. Previamente, el aeródromo de Gando había sido copado por los conspiradores al mando del entonces teniente de complemento Ramón Pando. El general Balmes probablemente ni se enteró, pero es curioso que también su documentación ha desaparecido.

"Previamente a la llegada del Dragon Rapide, todo Gando había sido copado por los conspiradores»

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¿Cómo le llega a Franco el mensaje de que el Dragon Rapide estaba en la zona militar de Gando para llevarlo a Marruecos?

Es una historia conocida en la que de la solo quedan por rellenar detalles operativos. No sabemos, por ejemplo, si Orgaz se lo dijo. En cualquier caso, el capitán Pollard -viajero inglés y pasajero del avión- visitó a Franco al día siguiente en Santa Cruz. Se han contado anécdotas para darle credibilidad, pero yo me inclino por una comunicación Orgaz-Franco que podría haber sido por teléfono y en lenguaje convenido, aunque a lo mejor ni siquiera eso, porque el delegado de la Telefónica en el Archipiélago estaba a su servicio.

¿En el caso de que fracasara el golpe Franco tenía una salida en el extranjero?

Se dice que March le había colocado una “pensioncita “que le hubiera permitido subsistir fuera de España. No hemos entrado en el detalle porque no hemos encontrado documentación al respecto. No lo excluimos porque desde hace mas de treinta años se sabe que José Calvo Sotelo, Antonio Goicoechea y José Antonio Primo de Rivera solicitaron dinero a Mussolini a principios de junio para “untar” a varios generales. Siempre se dijo que Mussolini lo había rechazado, pero no es cierto. No se ha encontrado ningún documento que permita llegar a tal conclusión. Como el dúo Calvo Sotelo/Goicoechea llevaba tiempo pidiendo dinero al Duce para financiar la subversión y por aquella época un enviado monárquico, el capitán Juan Antonio Ansaldo estaba probablemente en Roma negociando el apoyo militar fascista a la futura sublevación -con éxito, por cierto- es verosímil que también se lo dieran, pero no era imprescindible. Juan March ya se había mostrado generoso a la hora de financiar los aviones y el material de unos contratos que se firmaron en Roma el primero de julio de 1936. Su pregunta se refiere a un detalle anecdótico, porque el futuro golpe no carecía de apoyos financieros, se diga lo que se diga hoy, teniendo en cuenta que las cosas de dinero siempre huelen un poco mal.

"Los cónsules británicos en las Islas ofrecieron una imagen caótica con la amenza del terror comunista»

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¿Cómo fue el apoyo desde las delegaciones extranjeras en Gran Canaria al golpe, ya sea consulado italiano, inglés, etc.?

Eso es otro tema. Ya lo traté, en lo que se refiere a los cónsules británicos en otro libro, La conspiración del general Franco. Tales caballeros presentaron en sus informes a Londres una situación caótica en las islas, amenazadas por los demonios comunistas. A ello añadieron el temor a las posibles expropiaciones si ganaban los rojos. Constituyeron un input a la preocupación que había en el Foreign Office por la situación en general en España y eso explica que probablemente la Inteligencia Militar auspiciara la ida a las islas del capitán Pollard. Ojo: digo la Inteligencia Militar, en la que Pollard había servido en la Primera Guerra Mundial, en Irlanda y probablemente en los años veinte. Nadie ha demostrado que trabajara para el servicio de inteligencia exterior británico, más conocido como MI 6. A él se incorporó posteriormente. Su expediente en él es desconocido. El militar, si lo es. No consta que ni alemanes ni italianos estuvieron implicados en los preparativos. A los primeros la noticia los cogió desprevenidos. Fui, en 1974, el primer historiador que documentó el caso alemán. Ahora, en 2021, he documentado el italiano. Lo que sí resulta chusco es que Franco estuviese a partir un piñón con el cónsul fascista en Santa Cruz y que, en la mañana del 17 de julio, cuando derramaba lágrimas camaleónicas por la muerte del general Balmes, encargase a Orgaz que pidiera al agente consular italiano en Las Palmas que le proporcionase tres pasaportes italianos. Menos mal que a las pocas horas cambió de opinión. Yo creo que fue porque alguien le tranquilizó que con el pasaporte diplomático de José Antonio Sangróniz, al que se le había cambiado la fotografía, no tendría problemas para entrar en territorio francés. Franco era un señor que no se fiaba ni de su padre, dicho esto en sentido estricto y también en figurado.

El barco que llevó a Franco a Gando pasó por delante de Triana y desde el Gobierno Civil lo tenían encañonado y no le dispararon. ¿Por qué no se atrevió la República a interceptarlo?

Pero, ¿quién iba a ordenarlo? La guarnición estaba copada por los conspiradores. Los mandos inmediatos que sucedieron a Balmes fueron piezas fundamentales en la operación.

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