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Pleno del Parlamento de Canarias | Sesión de control al Gobierno

Todo encajará poco a poco

Excluidos la Mesa de la Cámara y una decena de diputados más, matarse, lo que se dice matarse a trabajar, sus señorías no se matan

María Australia Navarro.

María Australia Navarro.

La brillantez y sustancialidad del pleno parlamentario previo al cierre veranego de la Cámara ya fue anunciada en la primera pregunta oral de la sesión, dirigida por Casimiro Curbelo al presidente del Gobierno: «Es conveniente hacer unos presupuestos certeros». Hombre, pues sí, no sería mala idea. «Por eso, presidente, le pido un esfuerzo especial de cara a la Conferencia de Presidentes y el Consejo de Política Fiscal y Financiera de esta semana», subrayó el Señor de las Moscas, «a fin de disponer de los recursos suficientes». La respuesta del presidente Ángel Víctor Torres estuvo a la altura. Después de recitar un breve trabalenguas incomprensible proclamó: «Habrá presupuestos generales para 2022». Ese fue más o menos el nivel durante el resto del día.

Circula todavía un viejo chiste al que asignan varios orígenes pero que puede aplicarse al Parlamento de Canarias. Según la broma los diputados canarios no creen en el cielo, porque no son capaces de imaginar una vida mejor que la que llevan. En realidad, y excluida la Mesa de la Cámara, los presidentes y portavoces de los grupos y una decena de diputados más, matarse, lo que se dice matarse a trabajar, pues sus señorías no se matan. Ni siquiera resultan malheridos. La mitad de los escaños son habitualmente mudos. Un pleno, más que una gran producción audiovisual, es una serie de televisión de mediano presupuestos. Siempre aparecen los mismos actores en la trama, aunque de vez en cuando surja un rostro nuevo que murmura unas líneas de diálogo nerviosamente. Los escasos espectadores lo miran con extrañeza. «¿Pero a este tipo no lo habían matado en un capítulo o una legislatura anterior?». A mí me ocurre mucho, por ejemplo, con su señoría David de la Hoz. Cuando inopinadamente toma la palabra me asombra reencontrármelo porque me parece que la última vez que lo ví fue en un episodio de Colombo. David Godoy tiene de vez en cuando un cameo en Retorno a Brideshead y ahora que habla alguna que otra vez Patricia Hernández recuerda a una semifinalista de Operación Triunfo que en realidad soñaba con jugar al baloncesto en la NBA pero se resignó a versionar canciones de Rihana.

Pronto llegó, por supuesto, la vulneración del REF perpetrada con absoluta tranquilidad por el Gobierno de Madrid, y la primera en preguntar al respecto fue María Australia Navarro, que llamó al Ejecutivo canario «gobierno títere» y denunció el «entreguismo» de Torres a Pedro Sánchez. «Con su negligencia y su servilismo hacia Madrid», tronó Navarro, «usted ha abierto una vía muy peligrosa para la integridad de nuevo acervo económico-fiscal». Después de dos años, la portavoz del PP debería saber que el presidente Torres es inmune a las perdigonadas verbales. A Torres lo que le irrita sobremanera es que se le expongan sus contradicciones, sus incumplimientos y (si se me permite) sus chorradas argumentadamente, no que se lo llame títere o servil. Para empezar el presidente señaló que en la votación para convalidar el real decreto 12/21, el que insistía en finiquitar el diferencial fiscal a favor de las producciones cinematográficas rodadas en Canarias, el PP se abstuvo. Después continuó sin piedad: «Si hay un partido absolutamente deslegitimado para hablar de incumplimientos del REF es el PP, si alguien está deslegitimado para hacerlo es María Australia Navarro». La dirigente conservadora se quedó ligeramente catatónica en su escaño. En general en las granjas se sacrifica a las gallinas con más delicadeza que la empleada por Torres con Navarro. «Usted ha traicionado a Canarias en reiteradas ocasiones», le dijo retorciéndole el pescuezo discursivo. A la bancada socialista le gustó mucho el vapuleo, que son todos hijos e hijas de la Institución Libre de Enseñanza, pero les encanta que el jefe gaste un poco de crueldad en desplumar a derechistas y derechosos en acto o en potencia.

Después de un breve y ronroneante paréntesis a cargo de Manuel Marrero llegó la siguiente perla de la mañana con la pregunta de Vidina Espino en la que pedía taimadamente al presidente una evaluación de la gestión de las políticas sociales y asistenciales. Torres quiso contestar con tres tópicos y medio y nuevas alusiones a la coalicionera herencia recibida. Si no fuera por el pasado y por la pandemia los septuageranios isleños, a estas alturas de la legislatura, marcharían por la calles bailando rumba. Al parecer deben pasar diez o doce años sin pandemias, con buen tiempo y con un crecimiento económico medio anual de un 5% del PIB para que el Gobierno progresista abandone la comparativa con CC. Antes, ni pensarlo. Espino descubrió entonces al respetable que el director general de Dependencia y Discapacidad, don Miguel Montero, la había llamado sinvergüenza en Twitter. «El señor Montero tiene sobre la mesa 25.000 expedientes de dependencia por resolver», precisó Espino, «pero emplea su tiempo en tuitear todo el rato y aprovechar para insultar a una diputada de la oposición». Montero es un joven caballero que la próxima semana cumplirá dos años en el cargo, pero que sigue actuando como si militara en una fuerza extraparlamentaria, imbuido de la convicción de que puede llamar impunemente lo que quiera a la gente, como los adolescentes que escriben guarradas e insensateces en las paredes de los retretes de los institutos. Espino insistió en preguntar al presidente al respecto, pero Torres evitó descalificar al director general. Lo más probable, por tanto, es que el director general o cualquier otro lo haga otra vez. Creo, sinceramente, que el presidente y la consejera ignoran la gravedad de lo que están tolerando, pero habla mucho del concepto que tienen de sí mismos y de su respeto a la oposición.

Para que la oposición no se ilusione excesivamente salió muy pimpante Luis Campos con el objetivo de ridiculizar la letanía de los que creen que todo va muy mal y el Gobierno no hace nada. Lo cierto es que a este Gobierno le ha tocado la peor de las crisis desde la posguerra civil, pero la mejor de las coberturas estratégicas: la de las Unión Europea. Es la UE la que ha autorizado a los Estados a endeudarse y la que ha reunido fondos extraordinarios para ayudas directas e inversiones. Aunque parezca demasiado simple –sin duda lo es– los gobiernos europeos –nacionales y autonómicos– no sufren el problema más atroz, la falta de recursos. Su reto (que no es precisamente menor) consiste en gestionar eficaz y eficientemente los generosos recursos disponibles para salvaguardar la cohesión social, estimular el crecimiento económico y modernizar y optimizar los sistemas productivos. Ángel Víctor Torres replicó a Campos anunciando que mañana (es decir, hoy mismo) se firmarían las primeras órdenes de pago a los autónomos procedentes de los 1.144 millones para ayudas directas transferidos a Canarias por el Gobierno central. Son ayudas directas que en todo caso llegan tarde, pero que deben llegar de una vez; la otra parte, la de los fondos de inversión Next Generation y lo que le corresponderá a Canarias en los presupuestos generales del Estado para 2022, es un campo de batalla político e institucional donde será difícil clavar cualquier pica, como saben perfectamente Torres, Rodríguez y tal vez hasta Noemí Santana. Quien garantiza la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez no son ni Pedro Quevedo ni Ana Oramas, sino los independentistas catalanes y vascos, por lo que no es extraordinariamente difícil aventurar por donde se derramará la cornucopia presupuestaria.

La primera mañana del pleno también sirvió para averiguar que quienes se reunieron con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la semana pasada, no fueron el presidente y el vicepresidente del Gobierno de Canarias, sino el secretario general del PSOE canario y el presidente de Nueva Canarias. Por tanto no actuaron en relación con sus competencias gubernamentales, sino como compañeros y socios del Gobierno de Pedro Sánchez. «Fue una conversación básicamente política, no técnica», dijo Román Rodríguez haciendo gala de una mandíbula de acero inoxidable. El líder de NC –al que se había dirigido una pregunta en su condición de consejero de Hacienda– apenas se refirió siquiera a ese supuesto y futuro decreto que habría prometido (¿) la señora Montero para devolver el 80% del diferencial fiscal a las producciones audiovisuales realizadas en las Islas. De la Comisión Bilateral, por supuesto, nunca más se supo. Hace una semana era el espacio necesario e imprescindible para «hacer política» y negociar un acuerdo mutuamente satisfactorio que respetara el REF; después de una reunión en la que Torres y Rodríguez se sentaron despojados voluntariamente de su responsabilidades en el Ejecutivo regional, basta con un par de vaguedades de una ministra para que todo se vaya solucionando, un poco de paciencia, que todo va encajando poco a poco. Lo que nunca han dicho es por dónde.

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