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Alberto Rodríguez ante el Supremo: «se me juzga por boicot policial»

La Fiscalía rebaja de seis a tres meses de cárcel la petición de pena para el diputado de Podemos, acusado de patear a un agente en una manifestación

El diputado Alberto Rodríguez sentado ayer en el banquillo de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. | | EFE/J.J. GUILLÉN POOL

El diputado Alberto Rodríguez sentado ayer en el banquillo de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. | | EFE/J.J. GUILLÉN POOL

Siete años después de la denuncia que lo llevó ayer al Tribunal Supremo, el exsecretario de Organización de Podemos y diputado de Unidas Podemos por Santa Cruz de Tenerife, Alberto Rodríguez, mantiene su inocencia. «Es falso. Nunca he agredido a ningún agente», reiteró desde el banquillo de la Sala de lo Penal. Se le acusa de dar una patada a un policía el 25 de enero de 2014 durante una protesta en La Laguna contra el entonces ministro de Educación, José Ignacio Wert.

La Fiscalía, si bien considera acreditados los hechos, ha acordado rebajar de seis a tres meses y diez días de prisión su petición de pena, al aplicar la circunstancia de dilaciones indebidas porque «no puede pasar que estemos en 2021 juzgando hechos de 2014, con nula complejidad».

La defensa, por su parte, solicita la libre absolución porque el diputado «no participó en estos hechos» y pidió considerar como atenuante muy calificada por ser «muy grave» las dilaciones indebidas con «más de un lustro de inactividad».

En su declaración, que se produjo al final de la prueba a petición de la defensa, Rodríguez destacó que participó en la manifestación pero no en los altercados que se produjeron frente a la catedral lagunera, porque «estaba a 500 metros» al inicio de la marcha y cuando llegó a esa zona «era bastante obvio que los hechos ya habían ocurrido». Por eso quiso insistir en que «es falso» que hubiera pateado a nadie. «Nunca he agredido a un agente, es imposible que eso hubiera ocurrido», subrayó el diputado de Unidas Podemos asegurando que si hubiera estado allí se le habría visto bien: «mido dos metros».

Al ser preguntado por la fiscal sobre por qué entonces hay un agente acusándole de agresiones, Rodríguez destacó que «hay un montaje policial con intención de recriminar a determinadas caras visibles del activismo social de la isla [Tenerife]».

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen, según relató, «determinadas listas con los perfiles más visibles de los movimientos sociales», de manera que «cuando hay una manifestación, a posteriori, en base a esos listados (...)» se actúa. «Se dice este y esta persona, pues venga, como tenemos sus datos lo metemos ad hoc, con calzador, en un proceso con la intención de criminalizar la protesta. Ocurre con desgraciada normalidad y ese es el motivo por el que estoy en esta causa», argumentó.

Rodríguez insistió en que «no hay ninguna prueba objetiva en todo este proceso más allá de la mera declaración de un policía». Y eso, dijo, «tiene una conclusión para la población»: «basta solo la palabra de un policía para someterte a un calvario judicial y que se produzca una eventual condena».

Advirtió a los jueces, no obstante, que si esta se produce recurrirá al Constitucional y a Europa.

La principal prueba de cargo contra Rodríguez es el testimonio del agente, quien explicó ayer ante la Sala que el momento de mayor tensión frente a la catedral vio al acusado «que intentaba acceder a donde se encontraba el ministro» cuando «en un momento dado» recibió «una patada voluntaria» en la rodilla izquierda, supuestamente propinada por Rodríguez.

«No fue un patada que me impidiera seguir trabajando», aseguró el agente, quien de hecho negó estar cinco días incapacitado, ya que esa misma noche estaba bien.

A la pregunta de por qué no le detuvo entonces respondió: «Consideré que ponerme a intentar agarrarle o impedir que se fuera hubiera sido peor que mantener la línea». Tampoco le detuvo cuando fue a la comisaría donde estaban los arrestados: «Allí estaba tranquilo». El policía recordaba a Rodríguez físicamente de asistir a manifestaciones con una conducta normal pero no sabía su identidad, fueron sus compañeros quienes lo identificaron porque conocían su nombre.

El responsable del operativo policial, que prestó declaración antes que el agente supuestamente agredido, explicó que no vio a Rodríguez en los altercados y que «si bien no pudo ser detenido en ese momento, sí pudo ser reconocido por ser habitual de manifestaciones, altercados y agresiones a la fuerza pública» que, sin embargo, no pudo detallar.

Y también la médico que atendió al agente en Urgencias manifestó que este le contó que había recibido «varios golpes de puños y patadas» y que tenía dolor en la rodilla, pero no pudo acreditar que la dolencia fuera consecuencia de una lesión concreta.

Si el juicio quedaba ayer visto para sentencia. En la redes se multiplicaron los mensajes a favor y en contra de su inocencia. Entre los últimos los de las ministras de Unidas Podemos Ione Belarra e Irene Montero.

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