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«Es un retroceso engorroso» en el control horario de la jornada laboral de los empleados del Gobierno de Canarias

Jefes de servicio y gestores tienen que autorizar cada incidencia de entrada y salida de los trabajadores | «Sigue habiendo control pero es un coñazo», critican

El consejero de Administraciones Públicas, Julio Pérez, en una comparecencia parlamentaria. Andrés Gutiérrez

La Administración autonómica retrocede más de una década en el sistema de control horario de la jornada laboral de los empleados públicos. A la carga de trabajo habitual de gestores y jefes de servicio se une ahora la validación diaria de las entradas y salidas de los trabajadores a su cargo.

«Es engorroso y un coñazo». Así se pronuncian algunos empleados públicos y jefes de servicio tras el inicio esta semana del registro provisional de la jornada laboral en la Administración autonómica, tras suspenderse el sistema Sicho hasta que se resuelva la nueva contratación para su mantenimiento. Ahora cada día el empleado a la entrada en el trabajo tiene que registrar en su ordenador una incidencia poniendo la entrada y otra incidencia con la salida y ambas tienen que ser validadas diariamente por el jefe de sección, de servicio o de recursos humanos del centro directivo o servicio correspondiente.

«Para los gestores y jefes de servicio es más trabajo porque tienen que estar autorizando cada incidencia de entrada y salida, antes era un sistema automático que no requería de una supervisión diaria. Control sí se sigue haciendo pero es más engorroso para todos», explica una jefa de servicio que prefiere no desvelar su nombre.

Los problemas en la contratación del servicio de mantenimiento del Sicho afectan a la huella dactilar y a la aplicación móvil, que son sistemas que registran la jornada laboral de forma automática. Ahora los empleados públicos tienen que acceder a la web del sistema a través de su ordenador de trabajo y registrar la entrada, mientras que cualquier ausencia de la actividad laboral tiene que ser registrada manualmente y al final del horario la salida definitiva.

«El hecho de visar cada incidencia es un coñazo», añade otro jefe de servicio consultado ya que si bien la mayoría de los trabajadores afectados disponen de ordenador en su centro de trabajo, sí supone hacer un proceso que no se hacía desde hace años, lo que complica también la labor de los responsables de cada departamento que tienen que supervisar diariamente los registros de entrada y salida de los empleados a su cargo.

Sistema de hace una década

Aunque hay lugares de la Administración autonómica donde el retroceso ha llegado incluso al papel que hay que firmar a la entrada y salida, un sistema que retrotrae a la Administración a más de una década atrás, no se trata de la norma general ya que se intenta que hasta que se normalice el control horario de la jornada los empleados públicos registren su jornada en sus ordenadores de trabajo y si están en teletrabajo a través del sistema remoto que tienen instalados en sus equipos informáticos.

«Primero era el papel, después la huella y con el Sicho no había que validar nada, ahora al no haber Sicho tenemos que llegar, entrar y poner una incidencia, es un poco heavy», cuestiona una funcionaria, ya que esta situación supone un retroceso como también reconoce el propio Gobierno, después de seis años en los que se ha mantenido el funcionamiento del sistema sin mayores complicaciones a través de un contrato adjudicado en concurso público a una empresa especializada.

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