Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pleno del Parlamento de Canarias| Sesión de control al Gobierno

Dejad que los niños se acerquen a mí para un dictamen

El Ejecutivo canario pasa con pies de plomo sobre las complejidades y demandas de la crisis palmera

Sebastián Franquis y Julio Pérez, ayer, en el Parlamento de Canarias. Andrés Gutiérrez

Sus señorías, inmunes al cansancio, se echaron ayer entre pecho y espalda un pleno parlamentario y medio. Y sin embargo ha sido un pleno y medio con las mayores ausencias que se han registrado en la legislatura: el salón de plenos estaba lleno de calvas y de un inhabitual silencio. En un momento concreto, alrededor de las seis y media de la tarde, mientras intervenía el consejero de Transición Ecológica, el señor Valbuena, en los bancos socialistas solo permanecía la portavoz, Nayra Alemán. Dicen por ahí que la vicesecretaria general bis, conocida como vicevis o Nira Fierro, estaba de entrevistas y telefonazos para celebrar la primera reunión de la flamante comisión ejecutiva del PSOE. La comisión ejecutiva es tan numerosa que tal vez se ausentó un momento del pleno para pedir reserva en el Bodegón Juanito. También se rumorea que la señora Alemán será sustituida próximamente como portavoz por Iñaki Lavandera, que en condición de tal formaría parte de la multitudinaria comisión ejecutiva recién elegida en el XIV Congreso. Es un poco triste porque su señoría no es especialmente curranta, pero es una entusiasta, de las que creen que el PSOE probablemente inventó la rueda, pero que si no lo hizo fue por culpa del PP, que seguro boicotearon el invento, fachas, más que fachas. En los demás grupos parlamentarios las ausencias eran también muy destacadas.

En realidad el primer pleno fue poca cosa. Una convocatoria para el pronunciamiento final y la votación sobre el dictamen de la comisión de estudio acerca de la situación de la infancia y la adolescencia en Canarias. La presidenta de la comisión ha sido durante alrededor de un año la diputada María del Río, que es particularmente aficionada a las grandes gestas y a los adjetivos que merecen. Por eso la señora Del Río agradeció calurosamente su colaboración a todas las fuerzas políticas y a los grupos parlamentarios «por un trabajo intenso, lo que ha permitido culminar con éxito lo que a veces fue un reto contrarreloj» (sic). «Se ha hecho un trabajo que genera orgullo y que justifica toda una legislatura» (sic, sic). Jamás he visto en la prostibularia calle ese fenómeno tan frecuente en la vida parlamentaria: reventar de orgullo por hacer el trabajo que uno tiene que hacer. Todos los grupos repitieron los riquirracas –y el dato de un 20% de niños isleños en la pobreza o la exclusión social– y agradecieron asimismo a Unicef Canarias y a otras entidades y especialistas su implicación. Obviamente las conclusiones fueron aprobadas por unanimidad: hasta Ricardo Fernández de la Puente y Vidina Espino votaron juntos. Al final queda un tocho de papel con conclusiones y propuestas que lo encuadernas y queda muy aparente sobre el piano o el gato de escayola.

Todos los grupos repitieron los riquirracas –y el dato de un 20% de niños isleños en la pobreza o la exclusión social– y agradecieron a Unicef Canarias y a otras entidades y especialistas su implicación

decoration

Gustavo Mato interrumpió la sesión cinco minutos, que luego resultó un cuarto de hora, y se abrió paso al segundo pleno, de carácter ordinario, con las preguntas dirigidas al presidente del Gobierno autonómico, Ángel Víctor Torres, que estaba en su escaño desde primera hora de la mañana, fresco como una lechuga y con Nira Fierro justo detrás como es habitual. Ya se sabe que hay bocachanclas para todo y alguno de los mismos ha insinuado que Torres le ha entregado el partido para que deje de darle la tabarra. Abrió el fuego (amigo) Casimiro Curbelo preguntando, muy preocupado, por el precio de los fletes marítimos por la subida de los combustibles y la escasez de los contenedores, excelente pregunta, por cierto, a la que Torres respondió, más o menos, que dios nos asista. Vidina Espino acusó al Gobierno de subirse los salarios; el presidente le aseguró que no se produciría tal subida. Manuel Marrero, proletario espiritual siempre en guardia, se interesó por las partidas destinadas a Canarias en el proyecto de presupuestos generales del Estado para 2022. En los últimos meses Marrero se está niraficando cada vez más y no tardará en preguntarle a Torres si prefiere la tortilla con o sin cebolla. Lo más simpático es que el presidente le contestó con un artículo publicado «en una revista muy prestigiosa» y que venía a valorar muy positivamente el proyecto presupuestario para Canarias. No va un servidor a discutir el prestigio de la revista, pero tampoco está de más recordar que se trata una publicación de la Consejería de Hacienda del Gobierno autónomo, algo que Torres omitió elegantemente. El presidente siempre ha sido inmune a las preguntas en pleno y la oposición es incapaz de entender por qué. Con las excepciones de rigor son de una torpeza extraordinaria o de una lentitud gasterópoda. Ayer Pablo Rodríguez, presidente o así del grupo parlamentario de CC, le preguntó al presidente sobre el increíble retraso en la ejecución presupuestaria e incluso así Torres se le escapó perfectamente ileso. Le quedaba casi medio minuto a Rodríguez para evitar la maniobra evasiva presidencial y ni siquiera lo utilizó. No sabía qué hacer con ese medio minuto. Bah. También estuvo rápida la mayoría adelantando la pregunta sobre el atasco en las transferencias de las competencias en materia de costas. El Gobierno central lo retrasa una y otra vez, pero Torres explicó que era cosa de un par de meses. Finalmente el presidente tuvo su minuto cenital en respuesta (cómo no) de su secretaria general vis sobre los objetivos del proyecto de ley de Cambio Climático que acaba de entrar en la Cámara, y en medio del entusiasmo proclamó: «Canarias tiene un lugar en el mundo estratégico (sic) para liderar con esta Ley de Cambio Climático la transformación verde de España y de Europa». Torres está a dos pasos de caer en las conjunciones australes de Rodríguez Zapatero.

Suena el teléfono en Presidencia y lo coge Ricardo Pérez, porque Pardellas está en su séptimo desayuno. Y le avisa al jefe:

-Presidente, le llama Macron. Que cómo hemos hecho lo del Cambio Climático y que aquí no llueva casi nunca.

-Muchas generaciones de socialistas se sacrificaron para que aquí lloviera poco, Ricardo, mientras la derecha centralista y la derecha caciquil se marchaban a Galicia y al Bósforo para ver llover viciosamente.

- No sabía. ¿Y qué le digo a Macron?

-Que no puedo atenderle, que me voy a La Palma con Pedro Sánchez en diez minutos.

Por supuesto que el pleno continuó adelante. Había muchas preguntas sobre situación de emergencia volcánica de La Palma, pero las respuestas fulgían asombrosamente insuficientes o inexactas por parte de los consejeros. Un palmero damnificado por la erupción se hubiera puesto francamente nervioso. La diputada y líder coalicionera en La Palma, Nieves Lady Barreto, insistió, lo lleva haciendo hace semanas, que las ayudas deben considerar el precio real en mercado en tierras o en superficie de los hogares y, simplemente, pidió un calendario aproximado. «Díganos aproximadamente cuándo puede llegar tal o cual ayuda…» La responsable de Agricultura y Pesca, Alicia Vanoostende, no quiso arriesgarse demasiado sobre lo segundo y obvió lo primero. El Ejecutivo pasa con pies de plomo sobre las complejidades y demandas de la crisis palmera. No es una realidad controlada por Ángel Víctor Torres, una realidad escasamente controlable en realidad.

El pleno tuvo otros puntos de interés, como Elena Máñez diciéndole a Rosa Dávila que el Gobierno no tenía ningún compromiso con la empresa agroalimentaria JSP, que ha anunciado despidos inmediatos: cientos de puestos de trabajo abocados a desaparecer. «El Gobierno no media ni interviene, solo acompaña a empresa y trabajadores en este proceso». Obviamente los acompaña hasta el cementerio. Por la tarde estuvo muy entretenida la estupenda catilinaria de Vidina Espino contra la gestión de la RTVC por Francisco Moreno, sus fantasmadas, sus falsedades, sus maniobras. Espino incluso se atrevió citar al hermanísimo y lo hizo con tanta elocuencia que sinceramente no me extrañaría que al administrador único de RTVC lo llamaran desde hoy «el hermano de Pepe Moreno».

Compartir el artículo

stats