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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Partido Popular | Renovación en la cúpula regional

Génova maniobra para allanar el camino a Domínguez y evitar primarias

La dirección nacional de los populares teme que sectores críticos de Gran Canaria y Lanzarote lancen una candidatura alternativa que divida al partido

Manuel Domínguez, ayer, poco antes de que Navarro anunciara su retirada. | | JC. CASTRO

El calendario para la renovación del PP de Canarias se puso ayer en hora tras anunciar la actual presidenta del partido, María Australia Navarro, su renuncia a presentarse a la reelección en el próximo congreso regional, los días 22 y 23 de enero, y dar por terminada así su etapa al frente de los conservadores isleños en un contexto de pérdida de influencia y peso político en todo el Archipiélago. La marcha de Navarro ha sido largamente gestionada desde la dirección nacional del partido en Madrid y más concretamente desde el despacho del secretario general, Teodoro García Egea, que hace meses que trasladó este mensaje a la dirigente canaria y a su entorno más cercano para forzarla a dar una paso atrás como el que ayer acabó dando.

Paralelamente, la cúpula de la calle Génova ha ido oficializando la idea de que quiere una transición pactada a través de un congreso regional con una única candidatura a la presidencia en la persona de Manuel Domínguez como única opción con capacidad de suscitar el consenso necesario entre los distintos sectores y las diferentes islas. Miembro del Comité Nacional del partido, diputado regional en el Parlamento de Canarias, y alcalde de Los Realejos, Domínguez, sin levantar entusiasmo en la calle Génova, sí es visto con las suficientes hechuras políticas como para dar un impulso al partido tanto en el ámbito orgánico, como en la calle de cara a las próximas elecciones.

García Egea siempre vio a la dirigente grancanaria como una presidenta de transición tras Antona

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La renuncia de Navarro se oficializó ayer tras una primera etapa en la que la dirigente grancanaria quiso explorar por un tiempo sus posibilidades de convencer a García Egea de ser la mejor opción interna y electoral. También evaluó la posibilidad de dar su propia batalla presentándose a las primarias frente a Domínguez como candidato oficialista, algo que la aún presidenta del partido desestimó muy pronto porque quiere mantener conexión y buenas relaciones con la nueva dirección regional que surja del Congreso y la propia dirección nacional y mantener un papel relevante en el partido.

En todo caso, el equipo de Pablo Casado, presidente nacional, es consciente de que el proceso que se avecina para la elección del nuevo presidente regional y de su equipo de dirección no estará exento de tensiones porque hay sectores en el partido que desconfían de una transición conducida desde Madrid, y porque rechazan que el liderazgo y el peso de la organización recaigan, por primera vez desde la fundación del partido, en Tenerife, perdiendo así la tradicional influencia que ejercía Gran Canaria como territorio con mejor implantación de la organización tanto en el ámbito interno como electoral.

Estas reticencias de algunos sectores del PP grancanario a ceder a Génova toda iniciativa sobre el proceso de renovación y a Tenerife el mando de la organización, por más que se coloque como número dos al presidente del partido en la isla redonda y alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Hipólito Suárez, es lo que hace temer al entorno de García Egea la aparición de una alternativa que, por escasas posibilidades de triunfo que tenga, obligaría a organizar unas primarias en toda regla, con lo que ello conllevaría de ruptura de planes, castigo para la candidatura oficialista, y riesgo de que si ésta no llega al 50 % de los sufragios de los militantes, la decisión final la tendrían que tomar los compromisarios en el Congreso.

Hipólito Suárez, apuesta del partido a ‘número dos’ en las Islas y contrapeso a Tenerife

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Varios dirigentes nacionales consultados ayer, entre ellos el vicesecretario de comunicación, Pablo Montesinos, y la vicesecretaria de Política Social, Ana Pastor, una de las personas de mayor influencia y prestigio en el partido, reconocieron abiertamente que el paso atrás de Navarro anunciado ayer estaba «coordinado» con la dirección nacional y que, sin mencionarlo expresamente, la persona para que la que se está preparando el relevo es el tinerfeño Manuel Domínguez. Sin descartar en todo caso que el proceso de primarias pueda tener que lanzarse por aparecer alguna candidatura alternativa a Domínguez, sí enfatizaban en la idea de que se busca un Congreso de unidad en el PP canario y una candidatura única.

Movimientos en la sombra

Sin embargo, otros dirigentes cercanos a García Egea consideran que el proceso no está exento de riesgos y que, aunque no hay un sector claramente organizado ni ningún nombre de peso que oponer a Domínguez, sí hay una corriente crítica con la situación actual y con la gestión desde Génova, sobre todo en Gran Canaria y Lanzarote, que podría plantar cara y forzar las primarias. Una de las personas que estaría en esta posición sería el ex presidente regional y ex ministro José Manuel Soria, según fuentes cercanas a García Egea. Se menciona en este sentido el caso de los excargos y ex dirigentes provinciales de Gran Canaria que se reunieron el pasado 5 de noviembre y difundieron un comunicado en el que denunciaban la falta de renovación y crítica interna, así como la pérdida de relevancia de la organización insular, a la que observan «agotada y desnortada» y la «imposibilidad de acceder a la organización nacional».

La preocupación estriba en este sentido en el hecho de que una candidatura alternativa complicaría mucho el proceso congresual y la designación por aclamación de Domínguez como nuevo líder regional. Si hay más de un candidato, los estatutos establecen que para evitar la elección por los compromisarios en el Congreso regional uno de ellos tendría que lograr más del 50% del total de los votos válidos emitidos por los afiliados, haber logrado una diferencia igual o superior a 15 puntos sobre el resto de precandidatos y que hubiera sido el más votado en la mitad de las circunscripciones (islas).

La dirección nacional teme que una reacción de los afiliados contra la situación del partido resulte sangrante para el candidato oficial.

La renuncia de Navarro, en todo caso, se daba por hecha desde hace semanas. De hecho, la dirección nacional nunca ha considerado que la dirigente grancanaria fuera una apuesta de futuro en el partido. Asumieron desde el principio que se trataba de una presidencia circunstancial por el contexto en el que se produjo su designación en julio de 2019 tras la dimisión de su antecesor, Asier Antona, tras perder este la confianza de la calle Génova por cómo gestionó el proceso de negociación con CC, Cs y ASG para la formación del Gobierno regional tras las elecciones autonómicas de mayo de 2019. Antona dimitió a mediados de julio de ese año y Navarro, hasta entonces secretaria general del partido, asumió provisionalmente la presidencia hasta que en septiembre una Junta Directiva autonómica que presidió García Egea, la eligió como nueva presidenta.

Navarro no ha sido por tanto una líder ni elegida en primarias, ni con los votos de los compromisarios en un Congreso regional: García Egea valoró todas las opciones, incluso la de constituir una gestora y convocar un Congreso extraordinario para llevar a cabo un profundo proceso de renovación, pero finalmente optó por dejar reposar la crisis interna, controlar los tiempos y tomar decisiones a largo plazo.

Ante la falta de liderazgos fuertes y tras la experiencia del anterior Congreso, en el que hasta cuatro candidatos se disputaron la presidencia en primarias, Génova evita riesgos y avala al único candidato que concita un cierto consenso en todo el Archipiélago, con poder y gestión en sus manos, y con presencia pública como oposición al Gobierno cuatripartito de Ángel Víctor Torres desde su escaño como diputado regional en el Parlamento de Canarias, una tribuna mi prescindible de cara a las elecciones autonómicas en la primavera de 2023.

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