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La Provincia - Diario de Las Palmas

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XXVI Conferencia de presidentes | Compromisos y exigencias de las comunidades

Pacto de una rebaja fiscal para mitigar los efectos de la guerra en Ucrania

Gobierno y autonomías acuerdan una declaración de respaldo a la posición del Ejecutivo en la UE y de reducción de impuestos, aunque sin perfilar

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Cumbre de presidentes autonómicos en La Palma

La monstruosa guerra en Ucrania, las devastadoras consecuencias que ya asoman de un conflicto bélico que con seguridad cambiará el mundo, han forzado el primer pacto político de alcance en mucho tiempo. Un cambio de clima en el que también ha influido el giro de timón en el PP y el relevo de Pablo Casado por un dirigente con un perfil más componedor, Alberto Núñez Feijóo. Gobierno y autonomías, reunidos este domingo en la 26ª Conferencia de Presidentes en la isla canaria de La Palma, alumbran un acuerdo unánime que supone la defensa cerrada a la posición sostenida por Pedro Sánchez ante la Unión Europea para que revise el mercado energético y que implicará también una rebaja de impuestos que atenúe el impacto de la contienda en Ucrania y cuyo recorrido ha de concretarse aún.

«Vamos a ayudar a arrimar el hombro», resumió el jefe de la Xunta, reconociendo los «avances» de la cumbre. «Hoy España sale más fuerte porque estamos más unidos», glosó satisfecha la ministra portavoz, Isabel Rodríguez. Un ambiente de concordia al que contribuyó la presencia del president, Pere Aragonès, y del que se desmarcó con rotundidad –nada raro en ella– la jefa del Ejecutivo madrileño, Isabel Díaz Ayuso, al desbordar las demandas de sus compañeros de partido y de su nuevo líder.

La plasmación del acuerdo de esta 26ª Conferencia fue la declaración conjunta, tras seis horas de debate en el Museo Arqueológico Benahoarita de Los Llanos de Aridane, en La Palma. El texto fue elaborándose durante el día y se compone de cuatro puntos. Uno, la expresión del apoyo al Gobierno en su posición ante el próximo Consejo Europeo, el 24 y 25 de marzo, para lograr una «rebaja de los precios de la energía». Dos, «impulsar la ejecución de los fondos europeos por parte de todas las administraciones públicas». El documento incorpora, como quería Sánchez, el compromiso de «dejar al margen las discrepancias partidistas». Es decir, que no se utilicen los fondos contra el Ejecutivo, como sí hizo Casado.

Tercer punto, gestionar de forma «coordinada» la acogida de refugiados ucranianos. El presidente adelantó al comienzo de la cita que habrá disponibles 5.400 plazas del Estado y otras 12.800 proporcionadas por comunidades y ayuntamientos. Sánchez trasladó la «tranquilidad», dijo Rodríguez, de que habrá los «fondos necesarios».

Cuarto: el plan nacional de respuesta, para amortiguar los efectos de la guerra. Ahí se incluye la «intensificación» de las medidas ya anunciadas hasta ahora, como «las rebajas fiscales» para atenuar el impacto de los precios de la energía «en los recibos que pagan familias y empresas». Ese punto fue, el que según Feijóo, más costó arrancar a Sánchez, y el que dejaba a los barones del PP (también a Aragonès) más insatisfechos.

El jefe de la Xunta y el andaluz Juanma Moreno habían liderado la demanda de una bajada de impuestos de la electricidad y de los hidrocarburos. El texto no entra al detalle. Rodríguez alegó que la virtud del plan es que es «abierto y dinámico», y ahora el Gobierno quiere hablar con los grupos, los agentes sociales, los sectores implicados y, de nuevo, con las comunidades a través de una conferencia sectorial que pilotarán esta semana las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera y los ministros económicos. En paralelo, Sánchez emprenderá una intensa gira por Europa en los próximos días para ganar apoyos.

La de ayer era la primera conferencia presencial que contaba con la asistencia de un president de la Generalitat. Aragonès llegó una vez acabado el desayuno informal con el Rey, y no paró de subrayar la «excepcionalidad» de su presencia, motivada por la situación en Ucrania. El dirigente republicano se marchó con una sensación agridulce. Insatisfecho por la inconcreción de las medidas y aliviado por el logro de mínimos de haber salvado el respeto al marco competencial catalán en la gestión de la crisis y el compromiso de que los fondos para la acogida serán transferidos. No hubo un aparte con Sánchez, pero sí con el aragonés Javier Lambán para rebajar la tensión por la candidatura de los Juegos Olímpicos de invierno de 2030.

«Situación de vértigo»

«En este momento es imprescindible cerrar filas en torno a la posición española en la UE y en la OTAN», destacó por su parte Feijóo, quien reseñó que la cumbre había sido «útil». Pero de ese tono conciliador se salió abruptamente Ayuso: reclamó suspender temporalmente los impuestos sobre la energía y destinar los 20.000 millones de euros que el Gobierno ha reservado a políticas de igualdad de aquí a 2025 para «ayudar a las familias a afrontar la subida de precios».

La presidenta madrileña buscó perfil propio, confrontar directamente con Sánchez y, de paso, acercarse a uno de los caballos de batalla preferidos por Vox, las políticas de género. Feijóo no la quiso desautorizar, pero se le vio incómodo. Para él también empieza otra etapa, la de lidiar con la baronesa de su partido que quiere seguir atrayendo el foco, mimando su agenda y su imagen. Ayuso, señalaban varios dirigentes socialistas, buscó «reventar» la posición de Feijóo. Pero para el jefe de la Xunta lo importante era el acuerdo. A fin de cuentas, como apuntaban en su entorno, «estamos en una situación de vértigo». Ucrania es lo urgente, lo prioritario y lo grave.     

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