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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Clara Jiménez: "Un tercio de los bulos tiene que ver con la inmigración"

Clara Jiménez, cofundadora de Maldita.es, en Casa África JOSÉ CARLOS GUERRA

Clara Jiménez, CEO y cofundadora de Maldita.es, participa en unas jornadas de formación contra los bulos y los discursos de odio en materia migratoria, organizadas por Casa África. La periodista guiará a más de 300 alumnos de Secundaria para que aprendan a detectar 'fake news' y a luchar contra ellas.

¿Cómo se puede luchar contra la difusión de los bulos?

La desinformación, la polarización y el discurso de odio forman parte de una rueda que se retroalimenta. Cuantos más bulos hay, más discursos de odio hay, más se polariza la población y más desinformación se fabrica. Por eso, es tan importante tratar de frenar esa rueda. Nosotros luchamos contra la desinformación con datos y hechos contrastados, con periodismo de toda la vida. Identificamos los mensajes desinformadores y los verificamos para que la población tome sus decisiones con datos y no con mentiras.

¿Qué pasos siguen para desmentir un bulo?

Cada bulo es un mundo. Tenemos una serie de metodologías que nos permiten identificar qué es lo que tenemos que desmentir y cómo debemos hacerlo. A veces es con fuentes y datos oficiales o haciendo un análisis forense de una imagen que puede estar manipulada o descontextualizada. En el caso de Canarias, en los dos últimos años, hemos visto mucha desinformación relacionada con la inmigración. En la mayoría de los casos son hechos que tienen un puntito de realidad y muchas mentiras alrededor. Un ejemplo es el del Colegio León, en El Lasso, que se tuvo que cerrar porque las infraestructuras no eran seguras, pero se reabrió para alojar migrantes llegados a las costas canarias. Se dijo que lo cerraban y quitaban el colegio a los niños para darlo a los migrantes. Ahora está en proceso de rehabilitación para atender a mujeres y niños migrantes. Si no tienes todos los datos en la mano te quedas con la idea de que le quitan el colegio a los niños del barrio.

¿Cuáles son los riesgos que implica la difusión de noticias falsas sobre inmigración?

La desinformación distorsiona nuestra percepción de la realidad. Las percepciones, las sensaciones o las emociones nos hacen posicionarnos de determinada manera, aunque no sea basándonos en una realidad.

"Todos los puntos del espectro ideológico generan desinformación en base a sus intereses"

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¿La inmigración es el ámbito que más bulos genera?

Vemos mucha desinformación en diferentes ámbitos de la vida, pero es cierto que un tercio de las desinformaciones tiene que ver con la inmigración. La desinformación está muy relacionada con las emociones que nos genera y la desinformación relacionada con migrantes genera emociones muy fuertes como odio, miedo o angustia.

¿Han detectado bulos que se repiten a lo largo de los años?

Muchísimos, especialmente los que tienen que ver con las personas migrantes y refugiadas. Cada vez que se produce un repunte de las llegadas, los desinformadores ponen en circulación, por ejemplo, videos de incidentes violentos con migrantes que son de otros años. Así tratan de instaurar la sensación colectiva de caos y de que todos los migrantes son violentos. Nosotros los llamamos bulos zombis, porque los matas y resucitan.

Ustedes cuentan con herramientas para contrastar la información a través de vías oficiales a las que la población general no tiene acceso. ¿Qué puede hacer la ciudadanía para verificar la información que les llega?

Tanto a los jóvenes como a las personas de más de 65 años les faltan herramientas a la hora de identificar la desinformación. El consejo clave es que se paren cuando les llega una información al móvil, porque si la analizas unos segundos terminas por ver si tienes suficiente información para saber si es real o no. Si hay sospecha de que algo puede ser falso no se debe compartir, para no contribuir a la desinformación.

¿Se utilizan las noticias falsas se utilizan desde la política?

La desinformación es un arma. Puede ser un arma política o un arma de guerra, como está pasando en Ucrania en ambos bandos. En el día a día de la política lo vemos, porque todos los puntos del espectro ideológico generan desinformación en base a sus intereses. Hay una parte de ese espectro político que se sube al carro de las desinformaciones relacionadas con la migración, porque así distorsionan nuestra realidad para hacernos votar a una determinada ideología. 

"En España todavía no hay mucha cultura de aportar datos y ser transparentes"

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¿Los bulos suelen generarse mayoritariamente desde alguna ideología determinada?

Es difícil de decir. Es imposible saber cuánto ha hecho la desinformación que se vote a Trump en Estados Unidos o a Bolsonaro en Brasil, porque la gente que ha votado de una determinada manera en base a la desinformación no lo va a reconocer nunca en una encuesta, probablemente no sea consciente de que eso ha pasado.

¿Se podría penalizar a quienes difunden bulos?

El cómo regular la desinformación es un debate que lleva sobre la mesa unos cuantos años. Es una materia complicada, porque hay mucha gente que comparte información falsa de forma inconsciente, porque se la ha tragado. Hay buleros a los que ya conocemos y sabemos que de manera recurrente comparten desinformación e, incluso, admiten que lo han hecho. De ahí a que eso se pueda que perseguir penalmente, hay un salto. Por encima de todo hay que proteger la libertad de expresión, que también es libertad de expresión para mentir. 

¿Cuál es la línea divisoria entre un bulo, una mentira y una manipulación?

Cuando los medios cometen un error, suelen optar por borrar la información, como si no hubiera pasado nada, en lugar de rectificar. Si ese error se viraliza y la gente lo da por válido, nosotros le ponemos la palabra bulo encima, porque lo importante es que la población sepa que esa información no es cierta, no que un medio ha cometido un error, que los cometemos todos. La manipulación no es algo tan sencillo de verificar, lo que no significa que no sea desinformación. Volviendo a la guerra de Ucrania, la desinformación rusa tiene que ver en muchas ocasiones con implantar determinadas ideas y sensaciones en la población, que luego resulta que no son verdad. Solo cuatro días antes de que comenzara la invasión rusa a Ucrania, los presentadores de la cadena RT en español se reían y decían que la idea de una invasión era una desinformación y al final sí se atacó al país. Esa es una manera de manipulación del espectador, pero no es verificable. 

¿Hay algún organismo que lo ponga difícil a la hora de verificar informaciones?

Casi todos. En España todavía no hay mucha cultura de aportar datos y ser transparentes. En ese sentido, nosotros hacemos mucha pedagogía con instituciones públicas y privadas. Al principio, cuando empezamos con la sección de Maldita migración y hablábamos con las oenegés les costaba entender que tuviésemos que saber cuánto cuesta el pack de recibimiento de un migrante. No nos lo querían decir porque pensaban que iba a parecer mucho. Sin embargo, es importante saberlo para que se conozca la realidad y permitir que la gente determine qué opinar a partir de los datos. Esto nos pasa con las instituciones públicas de manera constante, aunque hemos ido haciendo aliados en determinados ministerios y consejerías, que entienden que lo que hacemos es importante. También hay que reconocer la valía del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, al que pedimos mucha de la información que no nos dan las instituciones y que es un derecho público de los ciudadanos conocer.

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