Adiós al primer presidente de Canarias

El salón de los ilustres

Las Casas Consistoriales han sido escenario para dar el último adiós a alcaldes y personalidades isleñas

Donde se realizan los plenos municipales se ha velado al primer presidente de Canarias Jerónimo Saavedra, pero también al alcalde Juan Rodríguez Doreste y al político Fernando de León y Castillo

Varias personas cargan a hombros el féretro de Juan Rodríguez Doreste en las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria .

Varias personas cargan a hombros el féretro de Juan Rodríguez Doreste en las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria . / LP/DLP

El Salón Dorado de las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria ha acogido a lo largo de su historia los restos mortales de alcaldes, concejales y hombres ilustres de Las Palmas de Gran Canaria y de la Isla para que los ciudadanos pudieran rendirles un último homenaje. No han sido muchos porque es la familia quien decide al final si acepta el ofrecimiento de la institución municipal. El último alcalde de la ciudad al que se le rindió homenaje fue a Juan Rodríguez Doreste en 1988.

Decenas de personas han pasado estos días por la capilla ardiente del primer presidente de la democracia de Canarias Jerónimo Saavedra Acevedo en la que fuera también su casa: las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria. El socialista y exalcalde de la ciudad entre 2007-2011 ha recibido el cariño de sus conciudadanos, igual que en su momento se rindió homenaje al también primer edil Juan Rodríguez Doreste (1988) al concejal Manuel Rodríguez Costas (1982) y a los restos del diplomático Fernando de León y Castillo (1928) y del alcalde Antonio López Botas (1904).

El Salón Dorado de las Casas Consistoriales, donde habitualmente se celebran los plenos municipales, ha sido el escenario elegido para rendir el último adiós al que también fuera ministro de Educación y Administraciones Públicas durante dos etapas del gobierno de Felipe González. Fue el mismo lugar en el que también se despidió en la década de los 80 del pasado siglo al primer teniente de alcalde Manuel Rodríguez Costas, concejal municipal por la Unión de Centro Democrático en el mandato de Diego Villegas Betancor.

Velatorio de Manuel Rodríguez Costas en el Salón Dorado de las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria.

Velatorio de Manuel Rodríguez Costas en el Salón Dorado de las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria. / LA PROVINCIA/DLP

El edil de Hacienda, fallecido el 10 de noviembre de 1982 tras sentirse indispuesto en una reunión del comité del local del desaparecido partido político que lideró Adolfo Suárez con apenas 47 años, ha sido uno de los pocos representantes municipales que ha estado en las dependencias municipales de cuerpo presente, ya que es la familia la que finalmente acepta o no el ofrecimiento que hace el pleno municipal, quien tiene potestad en este tipo de cuestiones, según el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales. Así lo indica el cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria Juan José Laforet, que estos días ha tomado parte en la organización del sepelio del expresidente canario en el Ayuntamiento.

Desde Cuba llegó Antonio López Botas

Una treintena de carruajes acompañó los restos mortales de Antonio López Botas el 2 de agosto de 1904 desde el dique de Santa Catalina hasta el Ayuntamiento, donde fue instalada su capilla ardiente. Alcalde en 1849 y, posteriormente, en 1861, fue precursor del Gabinete Literario, el colegio de San Agustín y otros proyectos de modernización de la ciudad como el derribo de las murallas además de distinguirse por su labor en la lucha contra la epidemia de cólera.

Falleció el 16 de abril de 1888 en La Habana, pero su cadáver no se trajo a la ciudad hasta 1904. En la exhumación se encontraron el bonete y borla de doctor en Derecho y la toga con la que fue amortajado. Sus restos fueron expuestos en el palacio municipal de La Habana antes de embarcarlos en el buque Montevideo con destino a Canarias. Una capilla ardiente «arreglada con bastante sencillez y severidad» recibió sus restos en el Salón Dorado. 

De Fernando León y Castillo a Juan Rodríguez Doreste

Multitudinario fue el recibimiento de los restos del político Fernando de León y Castillo, marqués de Muni, diez años después de su fallecimiento en Biarritz (Francia) el 12 marzo de 1918. El vapor León y Castillo, así como pequeñas embarcaciones salieron a alta mar a acompañar al Infanta Beatriz, que traía el féretro de caoba, que fue depositado en el muelle por obreros portuarios. 

La comitiva, en la que estaban los máximos representantes de la ciudad, fue acompañada por unos 1.300 automóviles «jamas visto en Las Palmas», según la crónica del Diario de Las Palmas, mientras que desde los balcones de las casas tiraban pétalos de flores y doblaban las campanas. Estudiantes de los centros de enseñanza fueron los encargados de introducir el féretro en las Casas Consistoriales, donde recibió el cariño de su pueblo.

Centenares de personas también acudieron a las Casas Consistoriales a despedir al alcalde Juan Rodríguez Doreste, fallecido el 25 de julio de 1988, a la edad de 88 años. El socialista y funcionario del Ayuntamiento de la capital fue alcalde entre 1980 y 1987 y era recordado por sus colegas no solo por ser un hombre clave para la ciudad; a su etapa pertenecen algunos tramos de la Autovía Marítima y la reorganización de los servicios municipales, sino por su «prodigiosa memoria, sentido del humor y sorprendente oratoria».

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