Comer a las dos o a las tres

Poco a poco la presidenta del Parlamento, Astrid Pérez, está haciéndose un estilo

El consejero de Educación, Poli Suárez, ayer al inicio del Pleno el Parlamento regional.

El consejero de Educación, Poli Suárez, ayer al inicio del Pleno el Parlamento regional. / EFE

Alfonso González Jerez

Alfonso González Jerez

Poco a poco la presidenta del Parlamento, Astrid Pérez, está haciéndose un estilo. En el primer día de pleno sus señorías pretendían marcharse a almorzar a las 14.10. Teniendo en cuenta que la sesión había empezado a las 10.30 tal vez pecaban de ligeramente hambrones. Cuando la presidenta indicó que no, que se celebraría una comparecencia más, comenzaron las protestas remolonas. El que peor pareció llevarlo fue José Miguel Barragán, uno de los diputados más veteranos, que hizo incluso varios aspavientos.

-Pero no lo entiendo. ¿Dónde está escrito eso? ¿Es una propuesta que haya examinado o debatido la Mesa? 

-No, pero no… pero…--admitió Barragán a medias.

-Pues como yo dirijo este pleno creo que son las 14.10 y que podemos pasar perfectamente a la siguiente comparecencia. ¿Por qué vamos a parar aquí?

-Eeeeh…Porque es lo que se suele hacer…

-¿Sí? Pues continuamos.

La presidenta evita siempre que puede los conflictos, en la arriesgada confianza de que el pleno lo integran, supuestamente, mayores de edad, pero algunas costumbres y actitudes le irritan, a menudo, digamos, justificadamente. Tiene a su derecha a la vicepresidenta primera, Ana Oramas, bastante más terminante a la hora de imponer la disciplina reglamentaria, y a su izquierda a Gustavo Matos, su antecesor en el cargo, que es un pelín más empático y considerado y hasta capaz de alguna ironía, incluso contra sí mismo. A un extremo está Mario Cabrera, habitualmente sumido en el silencio de un monje budista alongado a Famara, y al otro Patricia Hernández, que no suele hacer mucho caso a lo que ocurre, sumergida en las profundidades de su móvil, salvo cuando interviene en el pleno, cuando salta, coge la pancarta roja y desafía el sistema un ratito, hasta que regresa a la Mesa y al Tik -Tok. 

Durante el resto del pleno hubo un poco de todo y algo de demasiado sobre la maldita quiebra del turoperador alemán FTI, que les ha puesto a todos de los nervios. Se discutió sobre en inminente decreto ley para modificar la Ley de Cambio Climático, una interpelación al consejero de Política Territorial sobre el tratamiento de los vertidos de aguas residuales y una ristra de mociones bastante plúmbeas. La mayoría parlamentaria aprobó sus mociones y la oposición se quedó con las ganas. Por ejemplo, los socialistas propusieron una moción muy razonablemente una moción para establecer una moratoria de viviendas de alquiler vacacional hasta que se apruebe la ley que regulará este subsector, nadie argumentó realmente en contra, pero los grupos que apoyan al Gobierno la rechazaron.

También se colaron algunas preguntas ayer, como la formulada por Nira Fierro al vicepresidente y consejero de Economía e Industria, Manuel Domínguez. Las preguntas al presidente las formula Sebastián Franquis y a Fierro se reserva la labor de exasperar al vicepresidente. Lo que ocurre es que las irritaciones de Domínguez siempre son un poco abstractas. Por ejemplo, le irrita el PSOE, pero no parece muy afectado cuando lo interroga Fierro, que además suele hacerlo con preguntas tontamente capciosas que pretenden denunciar contradicciones, en lugar de centrarse en la gestión de Domínguez como consejero. A Fierro, al parecer, le parece una barbaridad la propuesta de Núñez Feijoo de que los migrantes suscribían un compromiso con los valores políticos y constitucionales, como se hace en muchos Estados democráticos.

En Estados Unidos obtener la Green Card incluye suscribir un documento de respeto y aceptación de los principios legales de los Estados Unidos y de las reglas de convivencia; cuando al fin consigues la nacionalidad debes rendir un juramento de lealtad a los Estados Unidos: «Por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y completamente a toda lealtad y fidelidad a cualquier principado, potentado, estado o soberanía extranjero, del cual he sido hasta ahora súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales…» En fin. En esta ocasión Domínguez tampoco perdió los nervios. Yone Caraballo, que excepcionalmente iba con zapatos, preguntó sobre la gestión del Instituto Canario de Hemodonación bajo el escandaloso caso de la máxima responsable de ese organismo -con apenas un bachillerato y sin experiencia previa de gestión - y Miguel Ángel Pérez sobre el «profundo estancamiento» de los procesos de estabilización de personal del Servicio Canario de Salud. 

Como suele ser costumbre cerraron el pleno los padrenuestros y avemarías conocidas como proposiciones no de ley. Entre otras muchas, el diputado de la Agrupación Herreña, Raúl Acosta, presentó una PNL para promover las modificaciones legales precisas a fin de proporcionar garantías y hasta apoyo económico a los propietarios de viviendas alquiladas en caso de desahucio. Todo fue más o menos normal hasta que Esther González y Patricia Hernández descubrieron, gracias a sus poderes extrasensoriales, que Acosta estaba defendiendo a los grandes tenedores de viviendas «y aquí no se viene a defender a los que más tiene», apuntó Hernández, «sino a los más humildes». Acosta la escuchaba divertido, quizás pensando en los tres o cuatro tipos que misteriosamente poseen el 90% de las viviendas y al menos la mitad de los lagartos de El Hierro y para los cuales trabaja noche y día. El cronista ignora cómo una puede meterse a vivir en Presidencia del Gobierno para alquilar su vivienda y pagar así la hipoteca de otra y lanzarse a esos discursos de apología de los más débiles para cambiar el mundo de base y hundir al imperio burgués. Un cuajo admirable.

Por último la coalicionera Socorro Beato defendió una PNL en el que reclamó el respeto de los intereses de Canarias frente a la negativa del Gobierno español a completar la apenas iniciada transferencias de las competencias en materia de ordenación y gestión del litoral. Casi todo el mandato de Ángel Víctor Torres fue una negociación frustrante y, al cabo, inútil. Ahora el Gobierno de Fernando Clavijo llevará este incumplimiento deliberado del Estatuto de Autonomía al Tribunal Constitucional. Ni los socialistas más leales - si es que hay un socialista más leal que otro a Pedro Sánchez - entienden esta mezquina estupidez, este enrrocamiento feroz para no soltar ni una migaja competencial. Todos los grupos votaron a favor de la PNL, salvo Vox, claro. Ya se sabe que si es por los de Vox se cerraba mañana el Parlamento de Canarias. Con ellos dentro sentados sobre el BOC.