Clavijo avisa que no tolerará que Cataluña reciba más que Canarias

Canarias corre el riesgo de convertirse en la principal agraviada por la «financiación especial» para contentar al independentismo

Fernando Clavijo saluda a una empleada pública, ayer en La Gomera.

Fernando Clavijo saluda a una empleada pública, ayer en La Gomera. / EUROPA PRESS

La ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha propiciado una vez más que se hayan disparado las alarmas en las comunidades autónomas. En todas menos en Cataluña. La mano derecha de Pedro Sánchez no solo recordó este jueves que siguen trabajando para condonarle a la región mediterránea unos 15.000 millones de euros de su elefantiásica deuda pública, que asciende, de acuerdo con los datos del Banco de España (BdE) al cierre de 2023, a la friolera de 87.253 millones, sino que, además, aprovechó para deslizar que comunidades como Cataluña «tienen que tener un tratamiento especial» en el sistema de financiación autonómico.

La ministra y el Gobierno precisaron después que las negociaciones para la futura reforma del sistema serán con todos los Ejecutivos regionales sentados a la misma mesa, lo que a tenor de los precedentes y de la ya larga serie de concesiones del Gabinete de Sánchez a los partidos independentistas catalanes –Esquerra y Junts– no ha servido para tranquilizar a las comunidades autónomas, Canarias incluida. Por eso Fernando Clavijo le lanzó ayer una advertencia preventiva a la vicepresidenta Montero: «No puede romperse el principio de igualdad».

La situación del Archipiélago ante la quita de deuda en Cataluña –la deuda, claro, no desaparece, sino que dejará de contabilizar en el debe de la Hacienda catalana para hacerlo en el debe de la Hacienda estatal, la de todos– presenta una circunstancia singular. No en vano, cualquier fórmula que implique rebajar el débito de Cataluña en esos 15.000 millones sin rebajarlo de forma equitativa en el resto de regiones dejará a las Islas como la comunidad más agraviada. ¿Por qué? Porque las Islas son la autonomía de régimen común –todas menos Navarra y País Vasco– menos endeudada. El debe del Archipiélago apenas equivale al 11,7% de su Producto Interior Bruto (PIB), frente al 31,1% de Cataluña. Es decir, que el debe generado por la Generalitat y todo su entramado de entes y organismos dependientes casi triplica al de la Administración canaria.

La razón es que mientras que el Gobierno de Canarias se apretó el cinturón en los años más duros de la Gran Recesión (2008-2014), para cumplir así con las directrices de aquella Europa de la Troika y el control del gasto público, el Govern siguió gastando a espuertas. De aquellos polvos, estos lodos. Con todo, ahora resulta que el Ejecutivo central va a condonarle esos 15.000 millones a la incumplidora Cataluña porque a ello se comprometió el PSOE con Esquerra para que los diputados independentistas votaran a favor de la investidura de Sánchez. Y sin que de momento se sepa cuál será la fórmula para que la cumplidora Canarias –y las otras pocas cumplidoras, entre ellas Madrid– no se queden con cara de tontas tras haber sometido a recortes a sus ciudadanos mientras otros se saltaban a la torera el rigor financiero y presupuestario.

Todo lo anterior explica por qué Clavijo subrayó ayer, según informa Europa Press, que «lo que tiene que hacer la ministra es aplicar esa misma medida para el resto de las comunidades españolas». Es más, el presidente canario hizo hincapié en que no basta con descontar el mismo porcentaje de deuda que esos 15.000 millones representan en el débito catalán –en torno al 17% en estos momentos–, sino que «se tendrá que compensar a Canarias, ya sea con deuda o con más financiación». «Si el Estado español decide asumir parte de la deuda de la comunidad autónoma en ese importe, pues tendrá que hacerlo con el resto», ahondó el nacionalista.

No obstante, si hasta ahora la controversia se centraba en la condonación de la deuda, ahora la ministra Montero ha expresado lo que venían temiéndose en los Gobiernos autonómicos de todo color –también en los pocos que timonean los socialistas por más que lo digan en voz baja– una vez constatada la incapacidad del Gabinete de Sánchez para sacar adelante leyes e iniciativas en el Congreso sin los votos de Junts y Esquerra.

Es decir, que el trato «especial» del que disfruta Cataluña en lo relacionado con la deuda lo tendrá también en el próximo sistema de financiación autonómico, que es lo más preocupante para un territorio que, como Canarias, ni siquiera tiene garantizado que los fondos que se derivan de su particular Régimen Económico y Fiscal (REF) se queden al margen de la mesa de debate de la financiación. Esta es la razón de que Clavijo avisara ayer que está en juego el principio de igualdad consagrado en la Constitución. «Yo espero y deseo que la ministra no se refiera a eso, sino que se refiera a que el Estado tenga que habilitar el espacio y los recursos para compensarnos a todos por igual», enfatizó.

Suscríbete para seguir leyendo