El debate de NC: renovar nombres e ideas o caer en la irrelevancia

Los retrocesos electorales y una dirección inamovible desde 2005 ponen en un aprieto a la formación de Román Rodríguez

Román Rodríguez, en su etapa como vicepresidente del Gobierno, sale del hemiciclo del Parlamento.

Román Rodríguez, en su etapa como vicepresidente del Gobierno, sale del hemiciclo del Parlamento. / MARÍA PISACA

Renovarse o morir. Nueva Canarias (NC) entra en un proceso de refundación casi 20 años después de su nacimiento ante el riesgo de estancarse e incluso retroceder, como ha ocurrido en los últimos procesos electorales, y que sea absorbida por otras formaciones y caiga en la irrelevancia política. El debate interno de los últimos meses, acentuado tras las elecciones europeas del 9J, ha puesto entre la espada y la pared a la dirección que lleva las riendas del partido desde sus inicios en 2005.

No solo es un problema de edad de sus líderes –fundamentalmente Román Rodríguez (68 años)– sino sobre todo de mensajes, proyección social, adaptación a los nuevos tiempos, calar entre la población joven y modernizar objetivos e ideas para no quedarse atrás. Sin prisa pero sin pausa, NC se asoma a las próximas citas electorales, entre ellas las autonómicas y municipales de 2027, con una parte destacada de la formación pidiendo nuevas caras, nueva imagen y nuevas políticas.

En estos días se cumplieron 25 años de la victoria electoral de Coalición Canaria (CC) en las elecciones autonómicas de 1999 que hicieron presidente del Gobierno a Román Rodríguez, un dirigente nacionalista al alza en aquellos momentos, director del Servicio Canario de Salud (SCS) que, en una guerra interna de los nacionalistas para designar al candidato presidencial, fue encaramado por el expresidente Lorenzo Olarte y otros dirigentes de CC de Gran Canaria como relevo a Manuel Hermoso con la excusa de preservar el equilibrio insular.

Rodríguez cumplió su legislatura como jefe del Ejecutivo regional, pero las nuevas luchas internas de CC pasaron factura a la organización en Gran Canaria, con una ruptura que provocó la salida de la mayoría de los cuadros orgánicos y cargos públicos.

Román Rodríguez y Carmelo Ramírez llevaron el timón de la ruptura con CC, crearon Nueva Canarias-Nueva Gran Canaria y lideraron los inicios de un camino que pretendía ser la otra cara de la moneda del nacionalismo canario. Un cuarto de siglo después de aquellas elecciones y 19 años desde que se fundó NC, Rodríguez y Ramírez sigue al frente del timón pero ahora con el vértigo que supone el empuje de alcaldes, dirigentes locales y un sector de la militancia que reclaman una renovación que ya se ha producido en los principales partidos con peso político de Canarias.

Unanimidad en 2022

En el último congreso del partido, en 2022, la dirección fue elegida por unanimidad, como siempre desde 2005, pero la vertiginosa realidad y sucesivas elecciones han puesto a NC frente al espejo. El sector renovador cree que ahora es el momento del cambio, antes de que el tiempo engulla al partido en la preparación de los próximos comicios.

¿Y cuál es la alternativa al tándem Román Rodríguez-Carmelo Ramírez? Hoy por hoy la figura que concita mayor consenso entre la dirección actual y los críticos es la de Luis Campos, portavoz en el Parlamento y coordinador territorial de NC, que está trabajando a fondo para llevar el partido a todas las islas.

El talante conciliador de Campos puede servir de puente entre las dos posiciones y evitar que el debate interno abierto en NC acabe en ruptura, una posibilidad que sería la puntilla definitiva para la formación. Junto al portavoz parlamentario, otros nombres que están sobre la mesa son los de Carmen Hernández, Teodoro Sosa y Óscar Hernández.

Tras la última e intensa Ejecutiva, Luis Campos habló en nombre del partido, incluido el de los críticos. Defendió a su líder, a Román Rodríguez, pero también aludió a que no habrá ni líneas rojas ni vetos para afrontar la necesidad de renovación. En el seno del partido, se abre la opción de que el liderazgo de la organización la asuma Campos y que la Secretaría de Organización, que dirige con mano férrea Carmelo Ramírez, la dirija un miembro del sector renovador, uno de cuyos principales candidatos es el alcalde de Agüimes, Óscar Hernández, también conciliador.

La posibilidad de que Teodoro Sosa sea el recambio de Rodríguez también está sobre la mesa, pero él mantiene que está centrado en el Cabildo de Gran Canaria, ya que la intención es que sea el candidato de NC en 2027 para sustituir a Antonio Morales. El debate interno continuará en los próximos meses y no se descarta esta opción, aunque el sector oficial del partido no la ve con buenos ojos.

La preocupación ha cundido entre una parte importante de la militancia y de los cargos en estas últimas semanas. El abismo que supondría una ruptura y la fuga de dirigentes y alcaldes dejaría a NC en la irrelevancia. Teodoro Sosa es la mejor alternativa con la que cuenta el partido para relevar a Morales en el Cabildo, mientras que en el Parlamento Luis Campos es un dirigente cada vez más conocido; para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ya hay sectores que buscan sustituto a Pedro Quevedo.

NC no ha superado la barrera de los cinco diputados en el Parlamento canario y una fractura podría suponer que se quedara en dos o tres, con escasas posibilidades de repetir actas por Fuerteventura y Lanzarote. Es la cara o la cruz: diálogo y renovación o una ruptura que dejaría a NC al borde del precipicio.

Expectación de CC

El partido presidido por Román Rodríguez no está solo en este debate. Su rival en el nacionalismo grancanario, Coalición Canaria, ve con expectación la marea interna generada en NC y está sobre la mesa la posibilidad de que el refrán «a río revuelto, ganancia de pescadores» se cumpla. Ambos partidos llevan años pugnando en Gran Canaria por captar a los partidos locales surgidos en una parte importante de los municipios de la isla para llegar a alianzas e ir juntos en las elecciones municipales, a fin de que el arrastre de votos les beneficie en los comicios al Cabildo y al Parlamento.

Hasta ahora quien se ha llevado el gato al agua es NC, que mantiene una estructura municipal consolidada con formaciones como BNR o Roque Aguayro que le confiere una fortaleza que no tiene aún CC, cuya principal aliada en el ámbito municipal es la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno.

La crisis interna abierta en NC disparó los rumores sobre el interés de CC por supuestos intentos de llevarse a su lado a algunos de los alcaldes renovadores de NC. El diputado por Lanzarote, Yoné Caraballo, puso hace unos días voz a estas críticas y acusó a CC de estar detrás de esta contestación interna, algo que niega la dirección de Coalición en la isla.

Un posible escenario en el que CC crezca en Gran Canaria en detrimento de NC de cara a las elecciones locales de 2027 ha abierto otro frente añadido en este debate interno. Las formaciones locales son cada vez más importantes en los comicios municipales y los electores se decantan por este tipo de partidos más apegados a la realidad local.

El caladero de votos que se dirime en los municipios es fundamental para las dos formaciones que se disputan el poder en las elecciones locales, por lo que de aquí a 2027 aumentará la pelea política entre ambas para quedarse con el mayor trozo de pastel posible. La crisis de NC abre una puerta a CC en la que quiere entrar para atraer a más partidos locales a sus filas y NC se la juega para que no se vayan y cerrar una renovación que se torna irreversible.

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