Crónica parlamentaria | A vista de guirre

Entre la esperanza, la basura ultra y el escepticismo

El pleno de esta semana estuvo marcado por la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia y el reparto de menores migrantes

Nicasio Galván (Vox) saluda al vicepresidente Manuel Domínguez (PP)

Nicasio Galván (Vox) saluda al vicepresidente Manuel Domínguez (PP) / Andrés Gutiérrez Taberne

Alfonso González Jerez

Alfonso González Jerez

Por supuesto el pleno parlamentario de esta semana migrante y futbolera tenía otros asuntos distintos a los menores migrantes no acompañados y la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia que, sin embargo, no dejó de estar presente. Poco antes del mediodía apareció por el Parlamento Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial, que además de saludar a varios de sus fieles mantuvo dos reuniones: una con el presidente Fernando Clavijo y otra, mucho más breve, con Clavijo y el vicepresidente Manuel Domínguez.

La reunión sectorial no pintaba bien. A esa hora, poco más o menos, llegaron declaraciones de Alberto Núñez Feijóo, anunciando que el PP –es decir, sus comunidades autonómicas– asumirían la tutela de 400 menores. Incluso lo trasmitió con cierta chulería dirigida a Vox, como si 400 menores –Canarias acoge a cerca de 6.000– fueran una multitud inabarcable. Salen a unos 37 niños en cada una de las comunidades autónomas en las que gobiernan los conservadores. Es una guasa, pero Núñez Feijóo dice atenerse a los criterios de reparto que se pactaron en el ya lejano 2023. Y lo importante son los criterios, no la realidad, por supuesto.

400 niños (un 8% de los menores tutelados por Canarias) para el 70% del territorio del Estado español. Y aun ese pronunciamiento es –digamos–gratuito y ajeno a la reunión sectorial, porque a pesar de los intentos del Gobierno canario no se pudo introducir en la agenda del encuentro ningún acuerdo, sino simplemente que se informara a los consejeros autonómicos asistentes –no vinieron todos– del acuerdo entre el Ejecutivo canario y el Gobierno central. También se produjo una comparecencia de la consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado, a petición de Vox, que quería conocer con detalle las garantías de que los menores migrantes no acompañados sean repatriados lo más rápidamente posible.

Preguntas de control al presidente Fernando Claviijo, al vicepresidente Manuel Domínguez | 09/07/2024 | Fotógrafo: Andrés Gutiérrez Taberne

Nicasio Galván interviene en la primera sesión del último pleno. / Andrés Gutiérrez Taberne

Xenofobia

La señora Jover Linares aclaró que lo que mejor que podría pasarles a los pibes migrantes sería volver con sus padres. Es uno los tantos simulacros sentimentales de la xenofobia voxista. Cuando los chicos canarios se marchaban a Cuba y luego a Venezuela (un tío abuelo del cronista emigró al Caribe con 12 años, en 1909) el mejor lugar donde podían estar no era con sus padres. Precisamente por eso mismo, idiotas, emigraron ellos y emigran ahora los niños y adolescentes africanos arriesgando su salud y su vida.

El portavoz de Vox, Nicasio Galván, quiso aclarar que no se trataba del color de su piel, sino “de lo que llevan en el cerebro”, una reflexión digna del doctor Menguele que pronunció con mucho sentimiento. Merced al sistema democrático y constitucional que Vox deplora, sin embargo, incluso los cuatro diputados ultraderechistas pueden hablar y votar en el Parlamento de Canarias, no gracias a su piel nacarada, sino a pesar de lo que tienen en la cabeza. De nuevo unidad frente a Vox y magníficas intervenciones de la diputada coalicionera Jana González.

Ataques a Domínguez

La metralla opositora se dedicó de nuevo al vicepresidente y consejero de Economía. La diputada socialista Tamara Raya le preguntó qué es lo que había hecho el Gobierno para controlar los precios de la cesta de la compra. Domínguez citó varias medidas económicas puestas en marcha, pero a la señora Raya no le parecieron significativas y soltó una curiosísima retahíla de iniciativas del Gobierno español como la subida del salario mínimo o la gratuidad del transporte público. En ningún lugar del planeta subir el salario mínimo es un mecanismo de control de la inflación o la subida de precios así que resulta bastante asombroso escuchar a una diputada con muchos años de experiencia política soltar semejantes dislates, frunciendo siempre mucho las cejas, que es como uno debe dirigirse al Maligno.

Más adelante su señoría consignó una de las expresiones más inefables escuchadas en la Cámara regional en los últimos tiempos, cuando en una comparecencia del consejero de Obras Públicas y Vivienda, Pablo Rodríguez Valido, sobre las subvenciones al transporte de mercancías entre islas y entre Canarias y la Península -que siguen sin actualizarse tres años más tarde pese al incremento del precio de los combustibles de navegación, entre otras– soltó repentinamente: “Los socialistas somos y seremos solidarios con Canarias”. Como si los socialistas canarios fueran de Murcia. Seguro que es un efecto indeseable de muchos años de diputada culiparlante en la carrera de San Jerónimo y no un ataque de alienación.

Pleno del Parlamento de Canarias | 10/07/2024 | Fotógrafo: Andrés Gutiérrez Taberne

Conversaciones entre diputados en un receso. / Andrés Gutiérrez Taberne

Higiene administrativa

Otra comparecencia interesante fue la de la consejera de Ciencia, Universidades y Cultura, Migdalia Machín. María Carmen Hernández, de Nueva Canarias, quiso preguntarle sobre la marcha del despliegue de todos los consejos y consejillos que contempla la muy aplaudida y plenamente inútil ley del sector público cultural de Canarias, que la nueva mayoría parlamentaria debió derogar cuanto antes por pura higiene administrativa y hasta lingüística.

Según su costumbre, Machín se limitó a leer lo que traía escrito, es decir, la relación nominal de los que deberían constituir y constituyen desde junio cada uno de los consejos, hecho lo cual, se sentó. Desde hace aproximadamente un año Machín hace lo mismo. Es imposible saber con cierta precisión lo que ocurre en su departamento. Es más: es imposible saber en qué está pensando la señora consejera.

Responder en el Parlamento no es leer apresuradamente unas breves notas y releerlas más adelante, sino defender con datos y argumentos tu programa político, incluir matices, tomar en consideración lo que transmite el adversario, evaluar lo conseguido y lo no conseguido: todo menos responder robóticamente a cualquier pregunta de la mayoría o de la oposición. Es sumamente curioso que una licenciada en Ciencias Políticas no pille lo que es el parlamentarismo. Pero al parecer nadie tiene la amabilidad de aclarárselo.

Se sucedieron varias preguntas sonrientes a Poli Suárez, consejero de Educación, varias comparecencias neurológicamente peligrosas del consejero de Obras Públicas sobre vivienda y transporte de mercancías, otra del consejero de Transición Ecológica y Energía para explicar la draconiana modificación de la ley de cambio climático, confirmando que la presencia en el Gobierno anterior de José Antonio Valbuena no ha evitado el apocalipsis, una simpatiquísima interpelación del socialista Hernández Cerezo exigiendo al Gobierno que “impulse medidas” para mejorar los sueldos, y luego la habitual ristra de proposiciones no de ley, ese postre que a los diputados le encanta, pero que no alimenta a nada ni a nadie. A la hora del almuerzo quedó todo el pescado vendido y cada cual se fue por su camino para enterarse de lo que ocurriría anoche en la reunión de la Conferencia Sectorial de Infancia entre la esperanza y el escepticismo.

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