Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Ni el tiempo, ni las plagas: la historia de un vino canario que conquistó palacios y resistió al desastre

Una casona del siglo XVII guarda el alma de los vinos volcánicos canarios que desafiaron a Europa

La Casa del Vino

La Casa del Vino / Hola Islas Canarias

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

En el norte de la isla de Tenerife, donde el mar abraza los horizontes y las nubes se esconden sobre las montañas, existe un lugar donde la historia resuena en cada copa compartida.

Entre viñas supervivientes, viento salino y cenizas centenarias, se levanta la Casa del Vino de El Sauzal, testigo de una tradición que desafió las plagas, sedujo a nobles europeos y hoy busca revivir su legado entre nuevas generaciones.

Así lo cuenta el historiador y creador de contenidos @historyaydan en su última publicación viral de TikTok, donde revela por qué los vinos canarios son únicos, resistentes y casi milagrosos.

Una casa entre viñas y siglos

El edificio que hoy alberga la Casa del Vino perteneció al comerciante sevillano Simón de Herrera Leiva, quien a mediados del siglo XVII vio en El Sauzal una tierra prometedora.

Adquirió tierras, cultivó viñas y levantó una sede que con los siglos se convertiría en la parada obligatoria vinícola de la isla. En 1995, fue reabierta como Casa del Vino, espacio de difusión cultural y agrícola de Tenerife, que recoge la historia, las variedades y los aromas de la isla.

Vinos de Tenerife

Vinos de Tenerife / La Casa del Vino

¿Qué hace único al vino canario?

“Su alma volcánica”, responde Aydan en su vídeo. “La tierra negra, el clima atlántico, las alturas imposibles… Son vinos laboriosos, pero el trabajo compensa”. Y para probarlo, menciona tres imprescindibles:

  • Malvasía blanca: dulce, aromática, con siglos de historia, fue el vino favorito de la nobleza europea y hasta de George Washington.
  • Listán blanco: vibrante, con notas cítricas y salinas, ideal para entender el alma atlántica.
  • Listán negro: el tinto canario por excelencia, con cuerpo, fruta madura y un sutil toque ahumado que recuerda su origen volcánico.
Museo del vino

Museo del vino / La Casa del Vino

Una historia de resistencia

Pero si hay algo que distingue al vino canario de cualquier otro, es su historia de supervivencia. En el siglo XIX, Europa vivió su mayor catástrofe vinícola por la expansión de la filoxera. Este insecto, originario de Norteamérica, devastó los viñedos del continente al atacar sus raíces. La vid europea, sin defensas naturales, fue arrasada.

En Canarias, sin embargo, las variedades locales resistieron y la plaga nunca logró establecerse. Las islas, aisladas por el océano y bendecidas por un suelo volcánico inhóspito para el insecto, se convirtieron en un refugio de cepas intactas. “Son vinos con aromas llenos de historia”, afirma Aydan. “Son un testimonio vivo de resistencia”.

Ya desde el siglo XVI, los vinos canarios eran exportados a Inglaterra, América y los grandes salones de Europa. Se hablaba de ellos en las cortes, se brindaba con ellos en las celebraciones coloniales. Shakespeare mencionó la malvasía canaria en sus obras. Y hoy, siglos después, siguen siendo únicos.

Un viaje al pasado con copa en mano

La Casa del Vino ofrece algo más que catas. Es museo, es mirador y es memoria. Desde sus terrazas se observa el Teide y el mar, mientras en su interior se descubre cómo las mujeres pisaban la uva, cómo se embotellaban los vinos y cómo se trazaban las rutas del comercio.

También hay tienda de productos locales, restaurante con vistas y eventos culturales, como talleres o cata de vinos, que celebran la identidad insular.

Tracking Pixel Contents