Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tres apellidos y un pueblo: así es cómo se convirtieron en la herencia viva de Canarias

La divulgadora Ana Navarro explica el origen y la perpetuación de los apellidos más frecuentes del Archipiélago

Publican un manuscrito inédito de 1687 de la Conquista de Canarias

Publican un manuscrito inédito de 1687 de la Conquista de Canarias / LP/DLP

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

En Canarias, apellidarse Rodríguez, González o Hernández no es casualidad. De hecho, uno de cada tres canarios nacidos en el Archipiélago lleva uno de estos tres apellidos. ¿Qué nos dice eso sobre nuestra historia? Según la divulgadora Ana Navarro @anaencanarias, detrás de esta estadística hay siglos de imposiciones, mezclas culturales y una identidad marcada a fuego desde la Conquista.

Y es que estos tres apellidos no son solo los más comunes hoy día, sino que ya lo eran hace más de 400 años, cuando los primeros censos comenzaban a recoger los nombres de quienes poblaban las islas.

Un legado impuesto y heredado

La investigadora parte del estudio de Francisco García-Talavera, autor del libro 1100 apellidos arraigados en Canarias, donde se constata que, tras la Conquista, muchos canarios fueron forzados a adoptar apellidos hispanos o portuguesas. "Hay que recordar que muchos de los colonos que se asentaron en las islas después de la conquista". 

La Conquista de Canarias por la Corona de Castilla

La Conquista de Canarias por la Corona de Castilla / LP/DLP

Así, nombres como "Rodrígues", "Gonsálves" o "Hernándes" frecuentes en los colonos portugueses se castellanizaron en "Rodríguez", "González" y "Hernández", y fueron transmitidos de generación en generación.

Pero no solo hubo imposición, pues también hubo mezcla. Como explica Ana Navarro, fue frecuente el matrimonio entre hombres portugueses o castellanos y mujeres indígenas. Sus hijos conservaron los apellidos paternos, asegurando su continuidad en el tiempo y su arraigo en la población.

Apellidos con una historia

Hoy, si extrapolamos los datos actuales de Canarias a una comunidad como Madrid, donde viven 7 millones de personas, nos encontramos con un dato revelador: solo 16 se apellidan Hernández. En Canarias, en cambio, se estima que por cada 1.000 habitantes, 78 llevan ese apellido.

Para Navarro y otros expertos como Talavera, este dato no solo demuestra la influencia demográfica de los colonos, sino también cómo sobrevivió la población guanche tras la Conquista, a pesar de los esfuerzos por borrar sus huellas.

Esta pervivencia cultural, apunta la divulgadora, también se ve respaldada por estudios genéticos recientes que confirman una fuerte continuidad de linajes indígenas en la población actual del Archipiélago.

Memoria entre documentos y silencios

El rastreo documental también respalda esta historia. Talavera localiza datas, partidas de bautismo, documentos hospitalarios y notariales que demuestran cómo los guanches comenzaron a figurar con nombres y apellidos castellanos o portugalaicos.

Aunque en muchos casos se trató de una imposición o una necesidad para integrarse en la nueva sociedad colonial, estos nombres se convirtieron, paradójicamente, en testimonio de resistencia cultural.

Un tercio de identidad

Según Navarro, hoy en día estos tres apellidos Rodríguez, González y Hernández siguen presentes en un tercio de la población nacida en las islas. Es decir, casi un millón de personas comparten una herencia común que se remonta al siglo XVII. Lejos de ser una casualidad, es el resultado de procesos históricos profundos que aún laten en la genealogía canaria.

A veces, la historia no se escribe en los libros, sino en el apellido que firma una carta, una matrícula escolar o un documento médico. Rodríguez, González y Hernández no son solo nombres frecuentes. Son vestigios vivos de una historia que se resiste a desaparecer y que, gracias a la labor divulgativa de proyectos como Ana Navarro, empieza a ser contada desde quienes la llevan a cuestas.

Tracking Pixel Contents