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Así es la técnica fotográfica que desapareció y hoy vuelve con fuerza desde Canarias

La fotografía minutera resurge en Canarias como símbolo de memoria, arte popular y dignidad histórica

Fotografía minutera

Fotografía minutera / LP/DLP

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

A veces basta un destello y un clic para atrapar el alma de una época. En una plaza de Gran Canaria, un fotógrafo con bata blanca vuelve a plantar su “cuarto oscuro ambulante”: una cámara de madera que revive el oficio de los antiguos minuteros. Sin filtros, sin pantallas, solo la luz natural y la paciencia de quien sabe que lo fugaz puede volverse eterno.

El historiador Aydan Woodward, más conocido como (@historyaydan en TikTok e Instagram), y la fotógrafa Andrea, de (@ambrotos_photography), han unido fuerzas para rescatar esta técnica ancestral en Canarias, declarada como patrimonio cultural inmaterial. Juntos, documentan paso a paso una forma de mirar y recordar que va mucho más allá de la imagen fija.

Una cámara que revela historias al instante

La fotografía minutera no es solo un modo de hacer fotos, sino un rito visual. Nació a principios del siglo XX como alternativa asequible a técnicas como el daguerrotipo o el colodión húmedo, permitiendo que miles de personas capturaran su retrato en cuestión de minutos, sin necesidad de estudios fotográficos.

“Esta cámara funciona como cuarto oscuro portátil”, explica el historiador. Se mide la luz, se expone el papel fotográfico, se revela, se fija y en minutos tienes la imagen en la mano. Esta inmediatez le da nombre: “minutera”.

Una visitante observando las fotografías de la exposición 'Historia y actualidad de la fotografía en Canarias'

Una visitante observando las fotografías de la exposición 'Historia y actualidad de la fotografía en Canarias' / Ale Barrosa

Un oficio entre plazas y paseos

Hasta mediados del siglo XX, los minuteros eran figuras comunes en plazas y puertos. Ofrecían retratos baratos y rápidos aprovechando la luz natural y recogían momentos cotidianos que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva.

Cada fotógrafo construía su propia cámara, lo que hacía de cada modelo una pieza única, y cada retrato un testimonio personal de habilidad técnica y empatía humana. El resultado es un archivo fotográfico popular que documentaba rostros, gestos y modas del pasado.

Entre el olvido y el rescate

Con la llegada de la era del color, y más tarde la fotografía digital, los minuteros fueron desapareciendo. Su técnica no fue enseñada en escuelas, ni reconocida por fotógrafos profesionales, y buena parte de ese legado visual quedó irremediablemente perdido.

Pero hoy, gracias al trabajo de asociaciones como ALTAHA y creadores de contenido, esta tradición vuelve a cobrar vida, tanto en museos como en redes sociales.El Museo de Historia y Antropología de Tenerife ha sido clave en este proceso de recuperación, valiéndose de iniciativas que rescatan la técnica minutera en su programación expositiva.

“La técnica minutera no solo hay que conservarla por lo artístico, sino porque el proceso y el oficio en sí son patrimonio cultural”, sostiene el historiador y tiktoker. Defenderla implica también preservar las cámaras, los retratos y la memoria de quienes las hacían posible. La cámara minutera es testimonio de una sociedad que valoraba el recuerdo accesible. Hoy, heroicamente, se rescata para que no desaparezca la memoria de quienes hicieron historia con luz y papel.

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