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El año nuevo del verano: esta es la verdadera fiesta guanche de Canarias

Se celebraba en agosto, bajo la luna llena y con juegos, bailes y abundancia

Beñesmer

Beñesmer / ACFI

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

En pleno mes de agosto, cuando el calor abrasa los barrancos y las cosechas llenan los graneros, los antiguos canarios daban la bienvenida al año nuevo. Lo hacían con fuego, danza, concursos y comida compartida. Esta celebración ancestral no tenía fecha fija en el calendario, pero sí una brújula clara: la luna llena de verano.

“Soy canario y no sabía que los guanches celebraban el año nuevo en verano”. Así lo confiesa el profesor y divulgador Luis Cabrera (@historiaparagandules), que ha recuperado para las redes el legado del Beñesmer, la gran efeméride agrícola de la población indígena.

Una fiesta marcada por los ritmos de la tierra

“Se trata del Beñesmer, un momento de abundancia y prosperidad”, explica Cabrera. No era un capricho ni una celebración cualquiera. El Beñesmer coincidía con la recolección del grano, un punto clave en el ciclo agrícola. El año nuevo amazigh insular comenzaba cuando la tierra ofrecía sus frutos y el cielo se llenaba de luz plateada.

“Se celebra en agosto porque esta era la época en la que se recogía la cosecha y el grano. Tenía una gran importancia en la sociedad indígena”, recuerda el profesor, que insiste en que no había un día fijo para su celebración. “El momento exacto lo determinaba la luna llena”.

Así era el Beñesmer

Durante el Beñesmer se instauraba una especie de tregua sagrada. “El Beñesmer suponía un momento de paz en el que dejaban de lado cualquier conflicto y festejaban con comida, bailes, juegos y concursos”, cuenta Cabrera.

Era una fiesta comunitaria, abierta y colectiva. Se reunían clanes, se compartía el alimento, se fortalecían los lazos. Según las crónicas más antiguas, se celebraba en Tenerife, pero Marín de Cubas, uno de los primeros cronistas de las islas, escribió que también se realizaban celebraciones semejantes en Gran Canaria.

Gáldar celebra el Beñesmer 2025, la fiesta ancestral de la cosecha

Gáldar celebra el Beñesmer 2025, la fiesta ancestral de la cosecha / LP/DLP

Del pasado al presente

Hoy, siglos después de la conquista, el Beñesmer vuelve a cobrar vida. “Ustedes también tienen la oportunidad de aprender más sobre el tema asistiendo al festival Beñesmer que se celebrará los días 8 y 9 de agosto en El Agujero, en Gáldar”, anuncia Cabrera.

Allí, en uno de los enclaves con más historia del archipiélago, tendrá lugar un homenaje vivo a esa fiesta del ciclo agrícola y lunar. Talleres, música, encuentros y actividades servirán para reconectar con la raíz amazigh de Canarias, reivindicando un calendario propio, ligado a la tierra y no al reloj colonial.

Luna, la cosecha y la memoria

El nombre Beñesmer es probablemente la transcripción más antigua y cercana al término original amazigh. Como explica Cabrera, el pueblo indígena “articuló su cultura y sociedad en torno a una visión del mundo donde todo estaba interconectado”.

Para los antiguos isleños, conocer los ritmos naturales del sol, la luna y la tierra era una forma de asegurar la supervivencia colectiva. Y esos conocimientos, transmitidos oralmente de generación en generación, fueron en gran parte arrebatados tras la colonización europea.

Mientras los calendarios gregorianos siguen marcando diciembre como fin de ciclo, el Beñesmer reivindica otro comienzo posible, uno que llega con la cosecha, la luna llena y el encuentro. En El Agujero de Gáldar, durante dos noches, la historia vuelve a celebrarse con cuerpo, con voz y con identidad.

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