Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El sector alojativo tradicional canario tiene menos camas, más clientes, menos pernoctaciones y más ingresos

La irrupción de los pisos turísticos permite absorber el incremento del 14,5% que registra la llegada de visitantes a las Islas en los últimos ocho años

Dos ciudadanos pasan junto a un edificio de pisos turísticos en la capital grancanaria.

Dos ciudadanos pasan junto a un edificio de pisos turísticos en la capital grancanaria. / ANDRÉS CRUZ

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

La suma de las plazas disponibles en todos los hoteles, villas, apartamentos turísticos y bungalós de Canarias alcanzaba en septiembre las 368. 511. La cifra es un 11% inferior (45.880 menos) a la registrada en el noveno mes de 2017, según datos del Instituto Canario de Estadística (Istac). En paralelo, en los nueve primeros meses de este año han llegado al Archipiélago 13.514.565 turistas, que son 1,71 millones más de los que lo hicieron en el mismo periodo de aquel 2017. Muchos más visitantes en medio de una reducción de la oferta de dos dígitos.

El crecimiento del segmento del alquiler vacacional es responsable en buena parte de que esa asimetría haya podido ser asumida por las Islas. Esta ya no tan nueva modalidad de alojamiento «ha llegado para quedarse», como han expresado no pocos operadores del sector en los últimos años. Esta semana el Parlamento de Canarias aprobará la ley que regula esta actividad económica.

El Parlamento de Canarias aprueba la próxima semana la ley de vivienda vacacional del Archipiélago

En los últimos ocho años, las posibilidades de alojarse en una vivienda vacacional en el Archipiélago han crecido un 89,6% (145.413) hasta llegar a las actuales 307.656 plazas. Solo en el último año, desde que se conoció el texto de la norma, se produjo un efecto llamada que sumó otras 45.398 camas (17,31%). El crecimiento en número de establecimientos discurre en paralelo, es del 88,5% en los últimos ocho años –hoy hay 72.790 viviendas vacacionales en la comunidad autónoma– y del 16,6% en los últimos doce meses.

Evolución contraria

«Mientras, la planta alojativa tradicional pierde plazas», recalca el vicepresidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), Fernando Estany. Y lo ha hecho en más de una cuarta parte (26,8%) medido en número de establecimientos que tienen abiertas las puertas. Canarias tiene hoy 1.292 hoteles, apartamentos, bungalós y villas a disposición de la clientela; en septiembre de 2017, eran un total de 1.765.

El diferente comportamiento que reflejan unas y otras modalidades de alojamiento llevan a Estany a afirmar que poco tienen que ver en los continuos incrementos del número de visitantes –14,5% en los últimos ocho años– que se anota el destino tras la pandemia. «Si se logran tasas de ocupación similares es por el descenso del número de plazas», explica el también presidente de la patronal extrahotelera de la provincia oriental. Hasta septiembre de este año, las empresas alojativas isleñas lograron llenar, de media, el 81,6% de sus plazas, porcentaje que se queda un 1,5% por debajo del registrado en los tres primeros trimestres de 2017.

Menor duración

Hay más. Si antes de estallar la pandemia global por coronavirus, los turistas que se desplazaban a Canarias prolongaban su estancia hasta los 7,8 días, hoy la han acortado hasta los 6,9. Es una caída del 11% que no tiene visos de frenarse en el corto plazo. Al menos no lo ha hecho en el último año, durante el que la merma de las vacaciones se ha llevado por delante un 2,2% de su duración. Menos camas disponibles y periodos de alojamiento más cortos tiene una traducción lógica en el apartado de las pernoctaciones, que se han desplomado un 10,5% desde 2017. En ese tiempo han pasado de 82,8 millones a 74, se han perdido más de ocho millones, uno por año.

Los empresarios hoteleros y extrahoteleros han incidido de manera reiterada ante los masivos incrementos de llegadas de visitantes en esta variable. Explican con ello que si bien es cierto que estadísticas como las que ofrece Frontur (Movimientos Turísticos en Fronteras) reflejan un crecimiento del número de turistas que escogen el Archipiélago no es a costa de que sus hoteles estén más llenos.

Ola inflacionaria

Si no es así, ¿por qué le va bien al negocio turístico tradicional canario? Por la intensidad con la que ha incrementado sus precios. Eso explica que con menos plazas disponibles sus ingresos hayan crecido un 40% y hayan alcanzado al paso por septiembre los 4.280,7 millones de euros. La ola inflacionaria que se generó a partir de 2021 y se agravó cuando Vladimir Putin decidió entrar en suelo ucraniano por la fuerza explica en parte la subida de precios.

El resto de la cuota, no menor, de responsabilidad la tienen la caída de la oferta –la referida pérdida del 11% de las plazas disponibles– y el fuerte incremento de la demanda. La afirmación de Estany de que es la vivienda vacacional la que disfruta del aumento de las llegadas no oculta que también el negocio tradicional ha pescado una parte del intenso incremento de llegadas. Quienes vienen son más, se quedan menos tiempo y pagan más caro, lo que genera una mejora de los ingresos.

Más empleo

Eso ha generado también un crecimiento del empleo en el sector del 20% a lo largo de los últimos ocho ejercicios. La Seguridad Social registraba en septiembre 232.125 afiliados a la Seguridad Social en el epígrafe de las actividades turísticas. Es decir, en ocho años, en consonancia con el galope de la llegada de viajeros se han generado 38.534 puestos de trabajo. Con la llegada de la temporada alta en la que ya estamos inmersos, hoy son más.

Ante las quejas suscitadas por el aumento de la presencia de turistas, Fernando Estany añadió a la escasa participación del negocio tradicional en el intenso incremento de las llegadas, la «redistribución» que supone la generación de empleo. Una de las cuestiones que los dirigentes públicos han puesto sobre la mesa es la necesidad de que aumente la participación de toda la población en los réditos que aporta el negocio. «Estamos haciendo los deberes», señaló el vicepresidente de la FEHT.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents