El cine hecho en Canarias despega y alimenta el sueño de un ‘Hollywood’ propio
Los rodajes isleños emergen con premios y estrenos internacionales mientras conviven con las películas foráneas atraídas por el REF

El actor Gael García Bernal en una escena de ‘Magallanes’, de Lav Díaz, coproducida por la empresa canaria El Viaje Films. / Lp
Canarias vive un momento de esplendor en el sector audiovisual. Los rodajes en las islas –154 el último año, con más de 218 millones de euros de inversión y 14.000 empleos– han convertido al Archipiélago en uno de los territorios audiovisuales más activos del país, impulsados por los incentivos fiscales del Régimen Económico y Fiscal (REF) y por unos paisajes que siguen seduciendo a producciones de dentro y fuera de España. El resultado es claro: las Islas se han consolidado como un imán para el cine nacional e internacional.
Pero mientras esas películas van y vienen, en el territorio se ha ido gestando algo distinto: un tejido creativo que empieza a tomar forma, una generación de cineastas empeñada en contar historias propias y una industria que, poco a poco, aprende a sostenerse. Esa maduración ya es visible. Canarias encadena selecciones en Cannes, Berlín, Málaga o San Sebastián, acumula premios nacionales y consolida productoras que trabajan con continuidad.
Aparición del cine canario
Y aunque la llegada de rodajes foráneos sigue siendo fundamental –por empleo, formación y recursos–, lo que define este momento no es eso, sino la aparición de un cine canario que crece hacia fuera sin dejar de mirar hacia dentro.
Entre los títulos que ilustran este salto –solo algunos ejemplos de una lista que crece año a año– destacan Magallanes, de El Viaje Films, seleccionada en Cannes Premiere y candidata a los Óscar por Filipinas; Mariposas negras, de Tinglado Films, Goya al mejor largometraje de animación; La hojarasca, de Macu Machín, premiada en Málaga, en Documenta Madrid y seleccionada en la Berlinale; Superklaus, de 3Doubles, nominada al Goya de animación; o Catorce de marzo, del guionista canario Alberto Gross, premiada en el mercado de coproducción de la Berlinale. Canarias está, de pronto, en los mapas que importan.
Años de trabajo
Detrás de esta efervescencia hay años de trabajo, productoras que crecen a base de insistencia, proyectos que se levantan con riesgo personal, rodajes que se hacen con equipos locales y cineastas que apuestan por las islas.
En la cocina del cine canario contemporáneo hay pocos nombres tan persistentes como el de José Alayón, fundador de El Viaje Films, director, productor y artesano de un modelo que ha tardado más de dos décadas en consolidarse. Su productora nació en Arona, mantiene allí su sede y hoy opera desde Santa Cruz de Tenerife con una filosofía casi militante: está «obsesionado» con levantar proyectos desde las islas, con mirada canaria y con acento canario.
Una apuesta arriesgada
Alayón estudió en Madrid, se formó en Cuba y regresó con la convicción de que para hacer cine en Canarias tendría que aprender a ser productor ejecutivo. Tras años de trabajos comerciales, publicidad, diseño y reportajes, tomó una decisión arriesgadísima: detener toda actividad comercial para dedicarse únicamente al cine de autor. Sin ayudas suficientes y sin colchón financiero, tiró de créditos personales y préstamos bancarios. Su estrategia fue clara: hacer muchas películas pequeñas en vez de una grande, aprender desde dentro, equivocarse con sus propios proyectos.
Esa apuesta lo llevó a Slimane, su primer largometraje. Luego llegó El mar nos mira de lejos, estrenada en Berlín. Y más tarde Blanco en blanco, coproducida con Chile, premiada en Venecia y seleccionada por la Academia de Cine de Chile como candidata a los Óscar. Fue el primer gran golpe. Pero el salto crucial lo ha dado con Magallanes, dirigida por el cineasta filipino Lav Díaz y protagonizada por Gael García Bernal. El Viaje Films entró gracias a la ayuda a la coproducción minoritaria del Gobierno de Canarias, que permitió a la productora canaria sumarse a un proyecto de gran músculo internacional. Fue seleccionada en Cannes Premiere, ganó la Espiga de Oro de la Seminci y ha sido elegida por Filipinas como su candidata a los Premios Óscar 2026 en la categoría de Mejor Película Internacional.
Lucha canaria
Hoy, la productora tiene varias películas en postproducción. Entre ellas La Lucha, un largometraje de 1,5 millones de euros sobre la lucha canaria, grabado en Fuerteventura, cien por cien canario en su concepción y producción, con una colaboración puntual de Colombia en la postproducción de sonido. Se estrenará en enero, y Alayón insiste en que esa es la prueba decisiva: que la gente de aquí vea sus historias en pantalla y las haga suyas.
En esta película está como productora asociada Macaronesia Films, otra empresa de servicios de producción netamente canaria. Su consejero delegado, Jaime Romero, resume así el momento del sector: «Los incentivos fiscales no solo han traído rodajes, sino que han permitido que empresas canarias desarrollen proyectos propios con ambición internacional».
Pero no todo es un camino de rosas. En el sistema falta una mayor inversión de Televisión Canaria, llamada a desempeñar un papel equivalente al de la televisión vasca, catalana o gallega, remarca Alayón. Aunque la actual dirección del ente audiovisual está poniendo el foco en estas ayudas, lo cierto es que aún no hay una gran inversión, también porque no tienen un presupuesto comparable, por ejemplo, al de Euskadi.
Mirada canaria
David Baute, director y productor canario, ha firmado uno de los mayores reconocimientos recientes del cine hecho en las islas con Mariposas negras, largometraje de animación producido por Tinglado Films y ganador del Premio Goya. Su trayectoria es el resultado de un proceso largo, construido paso a paso, que lo ha llevado de proyectos locales a un trabajo cada vez más conectado con el ámbito internacional. Hoy desarrolla varias producciones en paralelo –desde animación a documental– y tiene una ficción, Lejos cerca, dirigida por María Abenia.
Baute defiende que existe una «mirada canaria» reconocible incluso cuando una película no está rodada en las islas: una sensibilidad ligada al origen, al territorio y a las preocupaciones sociales y medioambientales que caracterizan buena parte de su obra. Considera que se vive un buen momento en rodajes canarios.
Moratoria en cine
Pero también advierte que el modelo actual necesita una revisión urgente y que «se debió haber planificado». Además, cree que el enfoque del incentivo se desvió. En su opinión, debió priorizar la coproducción con quienes ya estaban aquí, no la instalación de empresas externas. Señala que la presión de tantos rodajes simultáneos está dejando sin personal técnico a las productoras locales; que los salarios inflados de las grandes producciones son imposibles de igualar; y que la llegada masiva de empresas foráneas ha disparado problemas como la falta de vivienda.
A juicio de David Baute, ahora es necesario exigir, «como cuando hubo una moratoria con el sector turístico, una moratoria, un parón» cinematográfico.
La cosa en la niebla
Otro protagonista es Chedey Reyes. Con 25 años de oficio en el audiovisual canario y al frente de la productora Jugoplastika, combina la creación propia con la formación en el Instituto del Cine Canarias. Su primer largometraje, Mi ilustrísimo amigo, reconstruye la relación entre Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán, y se rodó con un equipo técnico íntegramente canario, con estreno multitudinario en Gran Canaria.
Su segundo largometraje, La cosa en la niebla, un homenaje directo al cine de John Carpenter, se filmó en una nave de El Sebadal con un avión simulado y un elenco encabezado por el actor argentino Martín Garabal.
Cantera real
La película nació y se trabajó dentro del Instituto del Cine Canarias, que figura como coproductor. El equipo mezcló profesionales veteranos con alumnos de la escuela, configurando una cantera real, viva y palpable. El productor viajará a Argentina para presentar la obra junto al actor Martín Garabal. Argumenta que los incentivos fiscales y el service son muy importantes porque van creando canteras de talento local.
Sobre los desafíos, el más complejo sigue siendo la financiación de proyectos propios, a pesar de que Canarias posee herramientas financieras como las ayudas y el incentivo fiscal. También destaca, como José Alayón, que la diferencia fundamental con otras comunidades autónomas como Galicia o el País Vasco reside en la necesidad de que la Televisión Canaria se implique más, proyecte y emita contenido propio para que el talento pueda desarrollarse y tenga un espacio donde ser visto.
Modelo americano
Lydia Palencia, de ISII Group, una estructura empresarial de inspiración estadounidense, ha irrumpido con un modelo tan atípico como contundente: financiación cien por cien privada, con la única participación pública del incentivo fiscal. Palencia explica que ISII Group controla toda la cadena: consultora fiscal interna, distribuidora, agencia de comunicación y marketing, departamentos propios de legal, recursos humanos, prevención laboral y productoras de service. Esa autonomía elimina demoras y esperas: no trabajan con subvenciones, no dependen de convocatorias. Su músculo es la inversión privada.
En su primer año han cerrado 19 producciones entre largometrajes, cortos y documentales. Cuatro de sus películas están ya en postproducción y previstas para 2026: Auri, protagonizada por Karra Elejalde y Cristina Marcos; Tal vez, el biopic sobre Pinito del Oro, con Adriana Ugarte; Trinidad, un wéstern con Paz Vega y un reparto internacional, y más de 350 trabajadores contratados para ello; y Días de agosto, dirigida por Chema de la Peña, con Roberto Álamo.
Miller Bajo
El grupo prepara estudios en Miller Bajo, en Las Palmas de Gran Canaria, con plató y un laboratorio de postproducción para hacer todo en las Islas. Mantienen una plantilla fija de 100 personas –40 de ellas en Canarias– y durante los rodajes llegan a contratar a cientos de profesionales isleños. Palencia indica que hay déficit de técnicos locales, por la gran cantidad de rodajes que coinciden en Canarias atraídos por el incentivo fiscal, pero insiste en que cada año hay más personal del Archipiélago de primer nivel. Y remarca una definición clara: si se rueda en Canarias, se postproduce en Canarias y la mayor parte del equipo es local, entonces es cine canario. Su apuesta es continuar creciendo, con proyectos de mayor envergadura.
Un sector estratégico
Canarias no ha llegado aquí por casualidad. Hay un REF que funciona, unas administraciones que están entendiendo el valor estratégico del audiovisual, un talento que ha decidido quedarse y un mercado internacional que empieza a mirar hacia estas islas con un respeto distinto.
Apuesta por las IP canarias
Pablo Hernández, presidente de la Zona Especial Canaria (ZEC), explica que desde 2022 el organismo ha priorizado la captación de entidades que se implanten realmente en Canarias y desarrollen proyectos propios desde aquí. En ese sentido, han incrementado las entidades que desarrollan IP propias desde tres en 2021 a doce en 2025.
El presidente de la ZEC subraya que Canarias es la tercera comunidad con más ayudas del Ministerio de Cultura, con un 8% del total. No es mucho, pero refleja el crecimiento en producción propia y denota que la mayor parte de la actividad es service internacional. El inmovilizado inmaterial –indicador de ese desarrollo– en los últimos años aumentó unos 3,6 millones de euros por año y alcanzó los 47,3 millones en 2024, expone.
Cinco millones, una cantidad modesta
Cristóbal de la Rosa, director general de Innovación Cultural e Industrias Creativas del Gobierno de Canarias, subraya que los incentivos fiscales del REF «no son un regalo», sino herramientas reguladas que exigen impacto real en el territorio. El Certificado Canario de Obra Audiovisual obliga a contratar personal local y a desarrollar el rodaje en las islas, lo que –según destaca– ha generado un efecto directo en la profesionalización y la consolidación del talento canario, tanto en proyectos nacionales como internacionales.
El responsable público pone el acento también en el crecimiento de la industria propia y en el salto cualitativo de las ayudas autonómicas. Explica que el Gobierno ha estructurado un sistema que cubre «toda la cadena de valor»: desde la escritura de guion y el desarrollo, hasta la producción, la coproducción minoritaria, los cortometrajes, los eventos audiovisuales y, desde 2025, las ayudas a la creación de guiones canarios y al mantenimiento de salas.
Estas líneas, que ya rondan los cinco millones de euros –una cifra aún modesta teniendo en cuenta el coste de las películas, en torno a tres millones de media– han impulsado obras que dan visibilidad internacional al Archipiélago, asegura. De la Rosa defiende que este acompañamiento, reforzado por la presencia en mercados internacionales junto a Proexca y por el papel creciente de Televisión Canaria, está encaminado a consolidar una industria sostenible y reconocible.
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