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Sector primario

La mala cosecha del olivar canario dispara las alarmas en el sur peninsular

Empresas andaluzas trabajan ya con variedades más resistentes al cambio climático para evitar pérdidas como las de las Islas

Un operario trabaja con la producción de aceitunas en Gran Canaria.

Un operario trabaja con la producción de aceitunas en Gran Canaria. / La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

El sur peninsular mira de reojo a Canarias. Lo que ocurre hoy en los olivares del Archipiélago podría ser su propia historia dentro de un par de años. Las fincas experimentales del Archipiélago se han convertido en un pequeño laboratorio climático para empresas andaluzas, que estudian qué variedades de olivo resisten mejor el calor, la sequía y la falta de frío que ya están diezmando las cosechas insulares. «Lo que está pasando aquí les servirá a ellos para prepararse», resume el presidente de la Asociación de Olivareros de Canarias (Asolica), Matías Suárez.

Y no exagera. El sector atraviesa su segunda campaña consecutiva nefasta. El año pasado fue directamente histórico, pero por lo bajo: la producción fue cero en buena parte de las islas. Este 2025 ha mejorado algo el panorama, aunque «ni de lejos puede llamarse un buen año», admite Suárez. En las islas orientales -las más secas- apenas se ha alcanzado el 20% de la producción habitual, mientras que en las occidentales, más frescas y húmedas, el porcentaje ronda el 50%. «Un buen año en Gran Canaria serían unos 250.000 kilos de aceituna. Este año no llegamos ni a 45.000», lamenta. Hace dos años en Tenerife se llegó a recoger más de 248.265 kilos, y este año solo 120.000.

Las causas

Las causas son tantas como los daños. Primero, la falta de horas de frío -necesarias para que el olivo florezca- dejó a los árboles sin fruto el año pasado. Este año, cuando parecía que el invierno había traído el frío suficiente y la floración se anunciaba «magnífica», una plaga, la polilla del olivo (Prays oleae), arrasó las flores en cuestión de días. A ello se sumó un golpe de calor que terminó de deshidratar los árboles. «Los olivos centenarios se están secando. Hay demasiada copa y poca agua. Si no se poda y se adapta el tamaño del árbol a los recursos disponibles, se mueren», advierte Suárez.

Sin opción

Mientras tanto, la empresa Todolivo, referente en el sector peninsular, ya trabaja con plantones de nuevas variedades de bajo porte, más resistentes a las altas temperaturas y más regulares en su producción. «Dan menos kilos por árbol, pero producen todos los años», explica el presidente de Asolica. «Nosotros no tenemos opción a no reciclarnos; si no cambiamos, desaparecemos», lamenta.

Los deberes se están haciendo mejor en la provincia occidental, donde los agricultores están apostando por nuevas variedades y varias fincas experimentales están intentando dar con los cultivos más resistentes. El Cabildo de Tenerife, a través del Servicio Técnico de Agricultura y Desarrollo Rural, tiene dos fincas de ensayo de variedades de olivo en Araya y en La Valiera, Fasnia. La variedad Arbequina se ha adaptado muy bien a la zona y a los inviernos cálidos de las islas. También se trabajan actualmente las variedades Arbosana, Koroneiki, Picual y Hojiblanca; las dos primeras también están teniendo una excelente adaptación y a las dos últimas se les cultiva por su doble aptitud, tanto aceite como aceituna de mesa.

La falta de horas de frío, los golpes de calor y la calima, causas de la escasa producción en las fincas del Archipiélago

Desde el Ayuntamiento de Agüimes -Gran Canaria es la isla con más superficie de cultivo-, el concejal de Transición Ecológica y Sector Primario, Francisco Trujillo, confirma que este tampoco ha sido un buen año para la zona sureste de la isla. «En marzo la floración fue espectacular, todos pensábamos que venía una gran cosecha. Pero en mayo llegó la plaga y se llevó por delante casi toda la flor», relata. La almazara municipal apenas ha molido unas nueve toneladas de aceituna, frente a las treinta de una campaña normal. «Eso sí, la poca que hay es de muy buena calidad», matiza.

El olivo no se cuida solo

Trujillo insiste en que los agricultores deben adaptarse a las nuevas condiciones climáticas aunque lleven toda una vida con las mismas técnicas. «Antes bastaba con regar y poco más. Ahora hay que estar encima del árbol, controlar plagas, aplicar tratamientos ecológicos, usar potasa… El olivo ya no se cuida solo», explica. Según los datos de la Consejería de Agricultura, en Canarias hay actualmente 619 hectáreas de cultivo. En Gran Canaria, son 268 y en Fuerteventura, 163. La tercera isla con más terreno cultivado es Tenerife, con 112 hectáreas de olivos.

La crisis del olivar canario no se mide solo en kilos de aceite. También afecta a un paisaje, una cultura y una forma de vida. «No se trata solo de números. Somos los jardineros de las Islas. Cuidamos un patrimonio agrícola y paisajístico que da identidad. Pero eso hay que compensarlo: si no hay rentabilidad, la gente abandona el campo», asegura. El presidente de Asolica propone que las administraciones apoyen con ayudas directas a quienes mantienen los olivares, «como ya se hace en otros países».

Aceite de calidad

En Canarias, apenas un 1% del aceite que se consume es de producción local, pero de una calidad excepcional. El terreno es limitado y las zonas donde se cultiva imposibilitan la mecanización de los procesos. «No podemos competir en cantidad, pero sí en excelencia», afirma Suárez. El secreto está en los suelos volcánicos, la mineralización, las horas de sol y la recolección manual. «Aquí no se le dan palos a la aceituna. Llega entera y sana», añade el representante del sector.

El futuro del olivar canario pasa por renovarse o desaparecer. Nuevas variedades, manejo del agua y apoyo público. Pero también por relevo generacional. «El campo no se abandona solo; se abandona porque no da para vivir. Si queremos mantener nuestras fincas, nuestra cultura y nuestro paisaje, tenemos que implicarnos todos», insiste.

20%

En las islas orientales apenas se ha alcanzado el 20% de la producción habitual.

619

Según los datos de la Consejería de Agricultura, en Canarias hay actualmente 619 hectáreas de cultivo de olivos.

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