Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Superseñorita Cineasta y DJ

Superseñorita

Cineasta de día y DJ de noche, tan fina como su nombre

Superseñorita

Superseñorita / La Provincia

Job Ledesma

¿Superseñorita es una DJ de…?

Superseñorita es una DJ de punto suspensivo: dejo que la gente complete la frase según lo que viva en la pista. Mi gusto es profundamente ecléctico, me muevo desde el disco al techno oscuro, pasando por territorios sonoros que no tienen etiqueta porque, sinceramente, me niego a ponérsela.

¿Por qué se hizo DJ?

Porque la música para mí es tan importante como respirar. Descubrí que hay dos tipos de personas: quienes esperan a que suene su canción favorita… y quienes se dejan sorprender por un sonido nuevo y sienten la necesidad de compartirlo. Yo elegí lo segundo.

¿De dónde viene su nombre artístico?

Mi primer bolo estaba a la vuelta de la esquina y yo no tenía ni la menor idea de cómo llamarme como DJ. Una noche salí con un amigo -creativo de agencia en Madrid, de esos que bautizan hasta a las servilletas- y le conté mi drama existencial: ‘No sé qué nombre ponerme, y como además soy superseñorita para todo, elegirlo me va a costar la vida’. Él me miró, levantó la copa y dijo: ‘Ese. Ese es el nombre: Superseñorita’.

Si le dijeran: ‘Pon lo que quieras y lo que te gusta’ en cualquier sesión, ¿qué pincharía?

Creo que sería incapaz de pinchar música que no me gusta o que no conecta conmigo. Podría ser una mezcla: dark disco, techno oscuro y alguna joya olvidada que suena a que te despiertas en un club de Berlín sin recordar cómo llegaste ahí. Y si el público tuviera el oído más abierto -esa rara especie en vías de extinción- entonces sí, me permitiría el lujo de pinchar puro IDM, sin anestesia.

¿Cuál es la mayor locura que cometió por culpa de la música?

¿Quizás crear a Superseñorita?

La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música… ¿Qué le da de comer?

Durante una larga época lo hizo, pero siempre fue el cine, la dirección, la producción, la edición, la docencia, los proyectos culturales y, ocasionalmente, la capacidad de hacer diez cosas a la vez sin derramar el té. Y si nada más funciona, tranquila: Superseñorita se encarga.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents