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Análisis

Comisarios políticos y presupuestos apocalípticos

El miserabilismo argumental de la oposición quedó patéticamente reflejado en el relato montado a toda prisa por el PSOE y NC en contra del nombramiento de César Toledo

Manuel Domínguez y Fernando Clavijo, ayer durante el pleno.

Manuel Domínguez y Fernando Clavijo, ayer durante el pleno. / Ramón de la Rocha / Ef

Alfonso González Jerez

Alfonso González Jerez

En la primera jornada del pleno ya se habló, por supuesto, del Muñeco Diabólico, es decir, la Radio Televisión Canaria, aunque para ser sinceros los políticos siempre se refieren a la televisión pública: la radio les importa un bledo. Forma parte del amplio analfabetismo mediático de sus señorías. Como ocurrió en la comisión parlamentaria que debatió la idoneidad del candidato del Gobierno, César Toledo, la oposición, y con especial saña el PSOE, se tiró a degüello. Como los insultos, descalificaciones y ninguneos salen gratis, la señora Nira Fierro le negó incluso a Toledo la condición de periodista. Algún espíritu malvado podría regatearle a Fierro su condición de politóloga. ¿Dónde ha ejercido como tal, sea como docente, sea como investigadora, sea como analista? A poco de obtener licenciatura -o grado- su señoría fue nombrada asesora de Aurelio Abreu, a la sazón vicepresidente del Cabildo de Tenerife. Se encargó de pasarle papeles, subrayarle documentos, revisar sus discursos y, desde luego, husmear el estado de ánimo del resto de los consejeros socialistas de la corporación y del mismo gabinete vicepresidencial. ¿Todo en orden? ¿Algún chismoso? ¿Alguien que no actúa lealmente? Por eso es casi divertido que llame a Toledo comisario político del Gobcan en la tele autonómica ahora encumbrado al trono de Satanás.

En una entrevista, hace ya varios meses, Fernando Clavijo declaró que la tele canaria formaba parte del Gobierno. No fue ningún lapsus: simplemente el reconocimiento de una realidad administrativa y funcional. El ente público RTVC está integrado en el Gobierno autonómico. No en el presente gabinete, sino en todos los gobiernos desde 1999. Por eso es precisamente una televisión pública. Se me antoja delirante que se intente afear la conducta política del Gobierno reprochándole la naturaleza pública -es decir su dependencia orgánica del Ejecutivo- a una televisión pública. Don Luis Campos habló de Tele Clavijo y el presidente se rió desde su escaño. «Le ha traicionado el subconsciente», saltó Campos, como si la risa de Clavijo fuera una prueba obvia de criminalidad. Todo muy loco, como dicen los milenians. El miserabilismo argumental de la oposición quedó patéticamente reflejado en el relato montado a toda prisa por el PSOE y NC. En casi dos años y medio no han abierto el pico sobre la programación ni han denunciado ninguna manipulación informativa o desinformativa.

Cuando se nombró a María Méndez administradora única de RTVC era un monigote de Clavijo, según el saber y entender de todas las niras y campos. Ahora, trasmutada según el cuento psocialista en una técnica maltratada, abandona el cargo porque César Toledo la estaba puenteando. ¿Para que necesitaba el Gobierno un comisario político para puentear a otra comisaria política? ¿Con que objeto el Gobierno pretendería privatizar los servicios informativos (en el muy dudoso caso que pudiera hacerlo jurídicamente) si según la vieja cantinela socialista CC ha manipulado desde siempre la televisión autonómica sin mayores problemas? En sus intervenciones del martes, en las preguntas al presidente del Gobierno, ni el PSOE ni NC hicieron una sola observación crítica o aportación concreta a los verdaderos problemas y desafíos -económicos, tecnológicos, administrativos u organizativos- de la RTVC. Pero ni uno.

Quizás Nira Fierro podría proponer a Silvia Intxaurrondo como administradora única de la televisión autonómica y garantizar así una plena objetividad política y una corrección deontológica intachable. Ayer se votó finalmente el nombramiento de César Toledo que resultó elegido por la mayoría parlamentaria (CC, PP, ASG y AHI) con el voto en contra de los socialistas y NC, y la abstención solitaria de los tres diputados de Vox, a los que en general no les gusta le televisión, salvo cuando la financia El Yunque.

Ayer miércoles la mayor parte del tiempo se concentró en el debate presupuestario, cuyo trámite terminará con el debate y votación de las enmiendas parciales el próximo día 16. Como era previsible fueron rechazadas las tres enmiendas a la totalidad presentadas por el PSOE, Nueva Canarias y Vox. En nombre de los ultras Nicasio Galván repitió todos los tópicos, bobadas, prejuicios y mentecateces que caracterizan el discurso boxístico. Galván es incansable aunque hay una cosa, una cosa precisa y concreta, que debe decirse siempre a su favor: se sabe anudar admirablemente las corbatas. El hombre se hace un nudo Windsor perfecto y esa suele ser su mayor aportación al debate parlamentario. El resto es perfectamente prescindible, aunque en ocasiones divertido. Por ejemplo, su insistencia ante Matilde Asián -consejera de Hacienda- para que los conservadores, democratacristianos y liberales rompan cuanto antes con los socialdemócratas en Bruselas. «¿Por qué continúan ustedes negociando y votando con los socialistas en la UE», replicaba Galván, «cuando tienen una alternativa, los Patriotas?». No sé si alguien ha tenido la caridad de decirle al señor Galván que la suma entre el Partido Popular Europeo y el parque de atracciones fascistoides de Los Patriotas no suman una mayoría viable en la Eurocámara. Luis Campos contó a quien quisiera oírle que el proyecto presupuestario era un horror derechista diseñado cruelmente para enriquecer más a los ricos y empobrecer más a los pobres.

No obstante el retablo más oscuro lo pintó Sebastián Franquis. Como orador es fama que el señor Franquis no muestra proclividad hacia la ironía disolvente o la crítica sarcástica. Está convencido de que el buen orador es un señor invariablemente cabreado, indignado, harto por las injusticias calamitosas de un Gobierno que solo piensa en sí mismo y en sus amigos los multimillonarios, los rentistas, los que aprovechan para morirse y no pagar nada en concepto de impuesto de sucesiones. Franquis iba muy justito así que repitió por enésima vez que CC y PP prometieron bajar el IGIC durante la campaña electoral de 2023 y no lo han cumplido. El portavoz socialista lo repite como si fuera un talismán. No puede descartarse totalmente que se lo haya tatuado en el pecho para librarse de todo mal. Los presupuestos para 2026 del Gobierno de Clavijo «son un cuento, un engaño, una mentira, no están ustedes a la altura». Socialistas y canaristas coincidieron en criticar el aumento presupuestario de 25 millones de euros para la Presidencia del Gobierno. «No se los dio usted a las Universidades y lo emplea para alimentar publicidad y mejorar la imagen del Gobierno», sentenció Franquis. Luego tomó asiento. Parecía tan exhausto como su argumentario. Asián respondió con casi desmayada elegancia. Y nada más.

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