Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Migraciones

Una tesis de la ULL mejora la precisión en las pruebas de edad: "Hay un enorme margen de error. Los niños africanos tienen una maduración adelantada"

El médico y doctorando Isidro Miguel Martín Pérez está desarrollando junto a su hermano Sebastián Eustaquio, fisioterapeuta, un método "culturalmente sensible" que tiene en cuenta las diferencias en los rasgos madurativos de las distintas etnias

Isidro Miguel Martín Pérez, médico especialista en estadística aplicada a las ciencias de la salud

Isidro Miguel Martín Pérez, médico especialista en estadística aplicada a las ciencias de la salud / LP/DLP

Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

La Laguna

Isidro Miguel Martín Pérez es médico especialista en estadística aplicada a las ciencias de la salud y doctorando en ciencias médicas por la Universidad de La Laguna. Junto a su hermano Sebastián Eustaquio, fisioterapeuta especializado en estadística, ha desarrollado un método innovador con Inteligencia Artificial (IA) para mejorar la precisión de los métodos de determinación de edad que se utilizan en Canarias para las niñas y niños extranjeros no acompañados.

¿En qué consisten las pruebas actuales de determinación de edad y dónde se diseñaron?

Consisten en la comparación de una radiografía con un atlas radiográfico. Las modalidades más utilizadas son el Atlas de Tanner Whitehouse y el Atlas de Greulich y Pyle, diseñados en los años 50 y 60. Este último es el más utilizado a nivel mundial porque es de fácil y rápida aplicación. El problema es que ambos están basados en poblaciones norteamericanas e inglesas de ascendencia caucásica que procedían de zonas de alta y moderada renta. Además, en el caso inglés se descubrió posteriormente a la publicación que estos niños presentaban cierto retardo en la maduración. Estas características de partida hacen que no sea recomendable el uso generalizado en poblaciones distintas.

¿Cuál es el problema que plantea su uso generalizado?

Distintos organismos nacionales e internacionales ya han puesto en duda la veracidad de las pruebas, entre ellos varios informes del Defensor del Pueblo. Los niños subsaharianos, con su multiplicidad étnica y complejidad interna, tienen fases de maduración más adelantadas respecto a los niños caucásicos. También las dietas restringidas, los ambientes con escasos recursos y la trayectoria migratoria tienen un impacto madurativo. Esto hace que al aplicar los atlas a un niño de 16 o 17 años de origen subsahariano, le esté marcando una mayoría de edad. Se produce una sobreestimación. Dicha otra manera, estas pruebas no son universales y no se pueden generalizar sin adaptación a cada una de las poblaciones. Precisamente el trabajo de tesis doctoral en el que hemos trabajado busca reducir ese margen de error contando con los procesos o perfiles madurativos que tienen los jóvenes africanos.

¿Qué diferencias madurativas hay en las distintas etnias?

Nuestro proyecto inicialmente actualiza los datos de los niños canarios, dado que la última incursión sobre el tema se había realizado en los años 80 y 90. El segundo objetivo estaba en África subsahariana por el enorme margen de error que se manifestaba en esta población. Les dimos prioridad a través de un proyecto junto a mi compañera Sofia Bourhim, investigadora en el área de inteligencia artificial de la Universidad Mohamed V de Rabat. Fruto de ese trabajo surgió la necesidad de contar también con una base de datos específica de jóvenes magrebíes. Con eso estaríamos creando unas bibliotecas culturales o bibliotecas étnicas de acceso gratuito. Cuantas más radiografías tengamos y más variado sea ese repertorio, mejor será la IA para establecer con exactitud la edad de esa población. Puedo adelantar que los niños canarios, desde el punto de vista madurativo, mantienen muchas similitudes con los niños marroquíes.

¿De dónde proceden los datos de las bibliotecas?

Las radiografías se obtienen por mandato de la Fiscalía y proceden de centros públicos: el Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife, el Hospital Universitario de Canarias y el Hospital de Candelaria. También contactamos con el Instituto Médico Legal de Las Palmas. Esas bibliotecas están aumentando porque las fuentes de datos son inagotables y seguimos incorporando radiografías. En el caso de los subsaharianos seguimos trabajando en la comparación de radiografías para singularizar los rasgos de cada etnia. Esto es algo absolutamente novedoso y ahí ahondamos en el concepto de ser culturalmente sensibles. Por ejemplo, si el niño viene de Mali podemos pensar que es de una etnia distinta a la senegalesa, pero un niño de Mali y otro de Senegal pueden pertenecer ambos a la cultura wólof siendo idénticos desde el punto de vista madurativo.

¿Cómo operan las bibliotecas con la IA?

La prueba forense hasta ahora se basa en el análisis de una radiografía de forma analógica, que a veces puede ser complementada con una radiografía de dientes o, en los casos muy extremos, con una resonancia de clavícula. Nosotros hemos incorporado un algoritmo que parte del análisis directo de la imagen que coge cada región por separado y las puntúa realizando comparaciones. Lo que hemos hecho es incrustar las bibliotecas étnicas al algoritmo de tal manera que no se compara con una sola radiografía de un atlas, sino con cientos o miles de radiografías.

¿Plantean la colaboración con otros países e instituciones para que haya un retorno?

La colaboración institucional ha sido uno de los objetivos. Tenemos muy claro que nuestra investigación debe priorizar el interés público. Primero empezamos a trabajar con las fiscalías y los institutos de medicina legal y, sobre todo, las unidades de pediatría. Hemos colaborado con la Facultad de Informática y acabamos de cerrar un acuerdo con el Instituto de Tecnología y Energías Renovables de Canarias que cuenta con un supercomputador en el que realizaremos todos los cálculos pertenecientes a la puesta a punto entrenamiento del software. Queremos que esto sea un recurso de utilización para que otros países estudien a su propia población y que exista un retorno efectivo de todo este conocimiento científico.

¿Cuál consideran que debería ser el protocolo de aplicación de las pruebas en los menores que migran solos?

Estos procedimientos deben ser los mínimos y solo cuando no haya otra alternativa. Por otro lado, opino que se deben descartar las exploraciones físicas que son invasivas y que tampoco aportan demasiada información. La exploración de genitales es una cosa que no se debería ni admitir porque hay que contextualizarlo culturalmente. Nosotros vamos al médico y tenemos una cierta tendencia a que si el médico nos dice que nos quitemos la ropa, lo hagamos, pero hay culturas donde el desnudo no está tan arraigado. Las exploraciones deben ser culturalmente sensibles.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents