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Cooperación Internacional

Solidaridad canaria sobre ruedas

La entrega en Brikama de 700 bicicletas donadas en Canarias ha transformado la vida de cientos de estudiantes gambianos que recorren largas distancias para llegar a clase. La iniciativa, liderada por la oenegé isleña Starup, se ha convertido en un ejemplo de cooperación transparente y efectiva

Sonja Arup rodeada de estudiantes que recibieron bicicletas.

Sonja Arup rodeada de estudiantes que recibieron bicicletas. / La Provincia

Isabel Durán

Isabel Durán

Las Palmas de Gran Canaria

Todavía no había amanecido cuando, frente a la Oficina del Gobernador de Brikama -a unos 50 kilómetros de Banjul, la capital de Gambia-, cientos de estudiantes aguardaban en silencio, conteniendo los nervios. Lo que estaban a punto de recibir no era solo un objeto, sino una posibilidad real de futuro. La campaña Pedaleando hacia el futuro: bicicletas que cambian vidas, impulsada por la oenegé canaria Starup, liderada por Sonja Arup, con el apoyo de la Fundación Puertos Las Palmas, llevó hasta Gambia 700 bicicletas, consolidándose como una de las iniciativas más efectivas para mejorar el acceso a la educación en las zonas rurales del país.

En esta región rural, muchos niños y niñas recorren a pie más de 10 kilómetros cada día para asistir a clase. En un contexto así, una bicicleta puede convertirse en un ‘salvavidas educativo’. «No pude dormir de los nervios. Ya no tendré que caminar más al colegio», expresó un niño de 8 años, tras recibir su bicicleta. El Gobernador de la Región de la Costa Oeste, Ousman Bojang, destacó el valor de un proyecto que no solo entrega bicicletas, sino que refuerza las relaciones bilaterales y mejora las oportunidades educativas en uno de los países con mayor juventud de África Occidental.

Control riguroso y cooperación responsable

En tiempos en los que la transparencia es clave para la cooperación internacional, Starup ha implementado un modelo riguroso de control. Los centros educativos seleccionaron a los beneficiarios siguiendo criterios objetivos. El requisito era que tuvieran que caminar más de 10 kilómetros al día, para que así pudieran ganar tiempo que ahora pueden dedicar a estudiar. Además, cada bicicleta cuenta con un número de registro y se realizarán visitas sorpresa para verificar su uso y mantenimiento. Este sistema, avalado tanto por autoridades españolas como gambianas, sitúa al proyecto como referente de cooperación responsable y verificable.

La entrega estuvo cargada de emoción. Hubo lágrimas, risas nerviosas y abrazos que hablaban de alivio y esperanza. «Con esta bicicleta podré llevar también a mi hermanito al colegio. Él es muy pequeño para caminar tanto», explicó una niña de 11 años. Sus palabras desataron un aplauso que unió a estudiantes, autoridades y voluntarios.

Hundiendo los pies en los caminos rojos de Brikama, decenas de niños y niñas subieron a sus bicicletas por primera vez. Algunos tambaleándose, otros pedaleando con decisión. Pero todos con la certeza de que, desde las Islas Canarias, alguien pensó en ellos.

Además de las bicicletas, Starup realizó otra entrega solidaria en el parque de Bomberos de Bakau, en la costa gambiana. Material escolar, mobiliario educativo, ropa, pañales, juguetes e incluso gofio La Piña formaron parte del envío. Estas donaciones llegaron a seis orfanatos, hogares para personas mayores sin familia, un centro para personas con diversidad funcional, la Clínica de Maternidad de Brikam, la Agencia Nacional de Nutrición (NaNA) y el Ministerio de Educación Básica y Secundaria (MoBSE). Los bomberos gambianos trasladaron todo el material en un camión dispuesto especialmente para la ocasión, con supervisión de los Servicios Sociales y de varios directores generales.

La representante de la Embajada de España, Violeta Insa Sandoval, destacó el valor del proyecto y aseguró que el esfuerzo de Starup «es un ejemplo de cooperación eficiente y humana. España reafirma su compromiso con Gambia y con proyectos que crean igualdad de oportunidades para su juventud».

Por su parte, Sonja Arup recordó la amplia red que hace posible este impacto, con colaboradores como Binter o Gesport. «Los contenedores llegan llenos de ilusión a destino gracias a una cadena humana de solidaridad canaria. Cuando la cooperación se gestiona con compromiso y empatía, los resultados son extraordinarios».

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