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Seguridad

Los sistemas antidrones refuerzan el control del espacio aéreo de Canarias

Los cuerpos policiales y las Fuerzas Armadas cuentan con equipos avanzados capaces de detectar, neutralizar e inhibir drones amenazantes

Sistema antidrones para el espacio aéreo canario

E. D. / L. P.

Las Palmas de Gran Canaria

La creciente amenaza de los drones viene a sumar un nuevo factor de inseguridad y por eso los sistemas antidrones son cada vez más avanzados y sofisticados. Canarias no es ajena a este fenómeno por su situación geoestratégica y tanto las Fuerzas Armadas como los Cuerpos de Seguridad del Estado cuentan con equipos de detección, neutralización e inhibición de estos aparatos cuando no cumplen la normativa o pueden suponer una amenaza para la seguridad.

El equipo Pegaso de la Guardia Civil, la Unidad de Medios Aéreos de la Policía Nacional o el C–UAS (siglas en inglés de Sistema contra Aeronaves no Tripuladas) del Ejército del Aire forman parte de los dispositivos existentes en las Islas para vigilar y controlar el espacio aéreo frente a este tipo de dispositivos.

Las maniobras celebradas el pasado mes de septiembre denominadas Eagle Eye se convirtieron en un ejercicio donde, además de los entrenamientos propios del Ejército del Aire, también intervinieron las fuerzas policiales y otros cuerpos militares como la Armada y el Ejército de Tierra con la novedad en esta edición de la incorporación de sistemas de respuesta frente a drones. Uno de los objetivos principales de esta edición fue afinar la coordinación de los sistemas de defensa frente a drones de pequeño tamaño, que resultan especialmente complicados de detectar y neutralizar y que, incluso sin fines hostiles, pueden poner en riesgo aeropuertos u otras infraestructuras críticas como ya ha ocurrido en los aeropuertos de Gran Canaria y Fuerteventura.

La presencia de drones se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años y su crecimiento es cada vez mayor para todo tipo de fines de tipo comercial, profesional, cinematográfico, seguridad, obras de infraestructuras o vigilancia y seguridad. El uso militar y de inteligencia también se ha disparado a raíz de conflictos bélicos como la invasión de Ucrania, lo que ha generado una respuesta a nivel europeo con el fin de fortalecer los sistemas para hacer frente a este tipo de amenaza.

Cuatro años

Los sistemas antidrones de los que dispone la Policía Nacional y la Guardia Civil se han asentado en las Islas desde el año 2021. En estos cuatro años se han ido ampliando y perfeccionando los aparatos destinados a vigilar el espacio aéreo y detectar este tipo de dispositivos, tanto la geolocalización de los mismos como la inhibición de la señal en el caso de que se considere una amenaza.

Un agente de la Guardia Civil utiliza en Gando un fusil antidrón que neutraliza e inhibe señal del artefacto.

Un agente de la Guardia Civil utiliza en Gando un fusil antidrón que neutraliza e inhibe señal del artefacto. / José Carlos Guerra

El inspector de la Unidad de Medios Aéreos de la Policía Nacional, Juan Seguí, indica que no solo se trata de detectar un dron y seguir su trayectoria sino también de localizar la ubicación del piloto que maneja el artefacto. Antes de neutralizar e inhibir la señal del dron se intenta que sea el piloto del mismo el que lo haga previa identificación y si cumple con la normativa. «Si consideramos que es una amenaza para las personas o bienes, con nuestro equipo lo podemos interceptar y neutralizar», añade el responsable policial.

En cualquier caso, los sistemas antidrones no están para destruir los artefactos sino para interceptar la configuración del vuelo o la señal GPS y, en caso necesario, neutralizarlo para que se quede parado sin señal y que aterrice sin que suponga un riesgo añadido.

La normativa y los requisitos para poseer y pilotar un dron son amplios y exhaustivos tanto a nivel europeo como nacional. En la UE, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (Easa) y en España la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) son los organismos encargados de regular la utilización de los drones. Los operadores de estos aparatos tienen que poseer licencia de piloto y estar dados de alta en estos organismos para manejar este tipo de artefactos, además de contar con seguro, estar registrados y notificarlo al Ministerio del Interior, a través de su sede electrónica, para que las fuerzas de seguridad del Estado tengan constancia del mismo.

Cuando un operador realiza un trabajo con drones con fines profesionales o de trabajo, captura de imágenes, con fines recreativos o de cualquier otra índole tiene que tener al día su licencia, el seguro y cumplir los requisitos que exige Interior y AESA, sobre todo si los vuelos se realizan en áreas urbanas, sobrevolando concentraciones de personas, zonas restringidas o espacios naturales protegidos. «Cualquiera que tenga un dron, aunque sea de uso particular, que supere los 250 gramos y tenga cámara tiene que estar dado de alto y figurar en AESA, incluso por debajo de ese peso si tiene cámara o capta imágenes», advierte el inspector Seguí. Solo quedan exentos los drones de juguete que no disponen de cámara.

Desde que en 2021 comenzaron a desplegarse en Canarias los sistemas antidrones ha habido un aumento «exponencial» de las operaciones con este tipo de aparatos. Estos sistemas se han convertido en un elemento más añadido a los dispositivos de seguridad cuando se celebran acontecimientos masivos de tipo deportivo, religioso o civil, en partidos de fútbol de Primera y Segunda División, en la protección de personalidades de alto rango o la vigilancia de infraestructuras estratégicas como aeropuertos, puertos, helipuertos, instalaciones militares, zonas industriales o de alto valor económico y espacios naturales especialmente protegidos.

Dispositivos de colaboración

El sargento primero de la Guardia Civil Lorenzo Negrín, de la unidad Pegaso, relata la utilización de este sistema en la última bajada de la Virgen del Pino a la capital grancanaria, el Rally Islas Canarias, la Transgrancanaria o la visita del buque escuela Juan Sebastián Elcano con la Princesa de Asturias a bordo. Tanto la Policía Nacional como la Benemérita colaboran en la protección de autoridades con la Casa Real o en las últimas visitas que los mandatarios de China suelen hacer con escala en Canarias. En estos casos, los equipos de seguridad de las autoridades traen sus propios sistemas y las fuerzas de seguridad colaboran para complementar la seguridad.

El sargento Lornezo Negrín muestra el geolocalizador que detecta los drones en pleno vuelo.

El sargento Lornezo Negrín muestra el geolocalizador que detecta los drones en pleno vuelo. / José Carlos Guerra

El equipo Pegaso comenzó en 2019 y llegó a Canarias en 2021, con instalaciones propias en la zona de Gando entre el Aeropuerto y la Base Aérea. Según Negrín, el sistema antidrones es uno de los elementos que se utilizan para «el buen uso del espacio aéreo» en colaboración con el operador Enaire y Aena. Los aeropuertos tienen sus propios protocolos en caso de detección de drones que invadan el espacio aeroportuario y, en este tipo de casos, solicitan la ayuda de la Guardia Civil.

El sargento Negrín recuerda el incidente ocurrido en el aeropuerto de Fuerteventura y advierte que «paralizar las operaciones de un aeropuerto es muy grave y las sanciones son cuantiosas». También el recinto aeroportuario de Gando se ha visto afectado por este tipo de artefactos.

La Base Aérea de Gando, instalación militar estratégica tanto de España como de la OTAN, cuenta desde septiembre con un sistema antidrones o C–UAS que posibilita la neutralización de estos aparatos si suponen una amenaza contra la seguridad de las operaciones aéreas militares y civiles. Con este despliegue, el Ejército del Aire y del Espacio busca contribuir a incrementar la capacidad de reacción que ya poseen las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales en la zona del espacio aéreo tanto de la Base militar como del Aeropuerto de Gran Canaria.

Alterar el curso normal

El aeródromo grancanario es el que registra mayor tráfico aéreo de Canarias y el quinto por operaciones de vuelo y sexto por número de pasajeros, por lo que cualquier amenaza que pueda alterar el curso normal de su funcionamiento conlleva un gran impacto tanto en la seguridad del mismo como en el coste económico. El sistema instalado en la Base Aérea de Gando consta de dos subsistemas: el primero tiene capacidad de detección y neutralización del dron en vuelo y de localización de la posición del piloto. El segundo subsistema se dedica exclusivamente a la neutralización del dron actuando directamente sobre la aeronave, una vez es localizada por medios electrónicos o visuales.

La Armada cuenta con tecnología antidrón instalada en sus buques. El sistema que se emplea en los barcos es el DroneDefende V1LF de la empresa SDE–Defense con un hardware y un software que trabajan en combinación para la detección de drones tanto amigos como enemigos. El hardware está compuesto por equipos modulares y escalables de fácil instalación.

El Ejército de Tierra en Canarias cuenta con defensas antiaéreas contra aeronaves pero no antidrones, si bien en las maniobras se desplazan equipos para ensayar con este tipo de sistemas.

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