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Entrevista |

Eduardo González: «Entre ‘La lapa’ y ‘Mararía’ existe una conexión inconsciente»

En ‘La Lapa’, el dibujante tinerfeño Eduardo González adapta al cómic una novela de Ángel Guerra que retrata la sociedad canaria del siglo XX como también sucedía en su sensacional ‘Mararía’.

El dibujante tinerfeño Eduardo González

El dibujante tinerfeño Eduardo González / LP / DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Por qué ha escogido una obra de Ángel Guerra como su último trabajo?

Bueno, realmente fue un encargo de Ediciones Idea y de la Fundación Cine + Cómics, a través de Paco Pomares. Las anteriores experiencias de adaptaciones literarias a cómic que habíamos realizado juntos creo que resultaron bastante positivas y eso hizo que volviesen a confiar en mí, cosa que agradezco.

¿Qué destacaría de la novela original?

Su retrato de la sociedad canaria de principios del siglo XX, especialmente en todo lo que se refiere a Lanzarote. Y ese lenguaje realista, de crónica social, heredero de Galdós.

¿Guarda este título conexiones con su anterior adaptación Mararía de Rafael Arozarena?

Sin duda. De hecho creo que hay una conexión inconsciente entre ambas. Las dos obras son dramas que se desarrollan en Lanzarote, centradas en dos personajes superados por sus propias circunstancias. Uno en los primeros años del siglo XX y la otra sobre mediados del mismo, sin embargo el marco en donde se desarrollan es prácticamente el mismo.

¿Qué ha sido lo más complejo que ha tenido que en esta ocasión desde el punto de vista artístico?

En este tipo de obras con un trasfondo histórico muy concreto y definido, es para mí la ambientación. A pesar de que no estamos hablando de una obra documental, sino literaria, a mi juicio es imprescindible dotarla de coherencia y credibilidad histórica. Algo a menudo difícil. Afortunadamente, Mararía me había allanado mucho el camino en lo que se refiere a fondo documental. Tenía ya archivados un buen número de referencias de la época, fotos, películas, arte, etc. Lanzarote había cambiado muy poco entre La lapa y Mararía.

¿Considera que en sus trabajos ha habido una evolución desde sus inicios más experimentales como Dentro de la noche hasta ahora?

Creo que sí. He tenido que aprender a bregar con el color. Yo me encuentro muy cómodo en el blanco y negro. Me gusta su capacidad expresiva y me ayuda a sintetizar. Pero en este tipo de obras el color es para mí, fundamental. Los paisajes y la tierra son un personaje más. Y uno muy potente. Así que el color me pedía protagonismo, aún más presencia Sobre todo dándole entidad expresiva. Creo que el color más que un elemento decorativo debe de servir como vehículo de expresión para los distintos momentos narrativos. Eso es lo que intenté tanto en Mararía como en La lapa, depurando en lo posible el estilo en la segunda. También está el hecho de que entre aquellas primeras obras y estas últimas ha pasado tiempo y eso hace que varíes estilos y referencias.

¿Cuáles han sido sus autores de referencia a modo de influencias?

Como decía Carlos Giménez, todo el que ha dibujado antes que yo. Todo lo que has leído o visto te impregna, voluntaria o involuntariamente. Admiro a demasiados como para nombrarlos. De Moebius a Paco Alcázar. Todos distintos.

¿Cree que existe alguna unidad en cuanto a temáticas o intereses personales a la hora de observar su carrera?

Pues la verdad es que hasta la fecha ha sido bastante ecléctica. Desde el terror psicológico al humor, desde la crónica histórica al deporte y desde el relato costumbrista a la adaptación literaria. Al final esto es un medio para contar historias. Y ahí cabe de todo, incluidas cosas que pensé que jamás narraría.

¿Hasta qué punto se ha aprovechado de las herramientas tecnológicas para realizar sus creaciones?

Yo por edad, me desarrollé y empecé a ejercer como profesional con técnicas totalmente tradicionales: lápiz, tinta china, gouache, acrílicos, anilinas, pasteles… hasta pasados los treinta años no llegué al digital. Y a pesar de las reticencias y los prejuicios que teníamos los de mi generación, y algunos siguen teniendo, sobre este mundo, descubrí que los distintos tipos de software como Photoshop, Corel, Clip Studio… Aplicados a lo gráfico pueden ser herramientas de una enorme utilidad. A mí me gusta utilizarlas de la misma manera con la que me desenvolvía con las tradicionales, a veces mezclando ambos mundos.

¿Cómo valoraría sus inicios cuando publicaba historias cortas antes de su primera novela gráfica?

De puro disfrute y libertad. Hay dos cosas que siempre me han fascinado, el relato inquietante y la narración corta. Cosas que ya no se estilan demasiado, en un mundo donde el formato ‘novela gráfica’ especialmente larga y unitario suele estar más demandado. Creo que en aquellos días fue donde di mi cara más personal. Y donde mejor lo he pasado. Quizás porque tampoco tenía otras expectativas. Y aunque ahora me encuentre muy cómodo y realizado en este mundo nuevo, volveré a ello.

¿Hay obras que le hayan sorprendido recientemente?

Me gustaría estar más al día con lo que se publica, pero desgraciadamente no paso lo que debiese por la librería. Lo que sí quiero es destacar la enorme calidad que tenemos en las islas. Tenemos autores y autoras absolutamente geniales que están empezando a darse a conocer y a los que me gustaría ver con proyección al exterior.

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