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Los venezolanos en el exilo isleño atisban la caída del chavismo

Los súbditos de la 'novena isla' residentes en las Islas se mueven entre la "ilusión" por el posible cambio y la escalada del conflicto con EEUU

Nicolás Maduro sigue por unos prismáticos una movilización la semana pasada en Caracas.

Nicolás Maduro sigue por unos prismáticos una movilización la semana pasada en Caracas. / Efe

Santa Cruz de Tenerife

La tensión entre Donald Trump y Nicolás Maduro ha reabierto una herida que nunca terminó de cerrarse para cerca de 7,9 millones de venezolanos que tuvieron que salir de su país buscando protección y una vida mejor y que hoy siguen repartidos por el mundo. En Canarias, donde la comunidad venezolana está plenamente integrada, muchos vuelven a sentir el mismo nudo en el estómago que cuando dejaron su país, pero reconocen que también algo de esperanza. Confían en que las amenazas del magnate estadounidense sirvan para derrocar el régimen chavista.

Las recientes advertencias de Trump –el cierre del espacio aéreo venezolano, la posibilidad de ataques contra redes del narcotráfico y una presión que crece cada día– han encendido todas las alarmas en el régimen. Mientras el gobierno de Maduro habla de una agresión externa, muchos venezolanos lo viven como un capítulo más de un país que ya no se reconoce en su propio reflejo. Agustín Rodríguez, vicepresidente de la Unión Canario Venezolana, lo explica con claridad: "Lo vivimos con incertidumbre por lo que pueda llegar a ocurrir". Para él, la raíz de todo sigue siendo una crisis que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano: sueldos que apenas superan los 200 dólares; precios ‘dolarizados’; y familias haciendo magia para comer. "Allá la vida se trata de sobrevivir el día a día", resume.

Pero lo que más pesa no es solo la economía, sino el miedo que impera entre buena parte de la sociedad a su propio Gobierno. Rodríguez asegura que los poderes del país se encuentran secuestrados y que en cualquier momento "te pueden meter preso sin un juicio previo". Una situación que califica como "una injusticia".

"Maduro es capaz de cualquier cosa"

Ahora que el clima político se calienta cada vez más, la preocupación aumenta. El vicepresidente de la Unión Canario Venezolana recuerda lo que ya ha pasado otras veces: "Maduro saca a las personas de la cárcel para crear caos. Y ese caos trae daños colaterales que pueden acabar en desgracias". Aun así, mantiene la esperanza de que el conflicto acabe siendo "para bien, y que recuperemos la democracia en Venezuela".

Por su parte, Moisés Fernández, otro integrante de la Unión Canario Venezolana, resume el ambiente en las Islas y asegura que se está viviendo con expectación. "Tenemos sentimientos encontrados entre la ilusión por un posible cambio y el miedo por si se convierte en un conflicto que acaba con vidas". Su gran esperanza es que Maduro entregue el gobierno sin causar "ningún tipo de caos". No en vano, considera que el chavista "es capaz de cualquier cosa, y se ha visto a lo largo de los años".

Miedo a las consecuencias

Aunque muchos dan la cara, otros prefieren el anonimato para poder hablar desde una posición más segura. Es el caso de una joven venezolana residente en Tenerife, María G., cuyas hermanas aún residen en el país sudamericano. "A muchos nos da miedo hablar por si algún día regresamos, sigue el gobierno de Maduro y por ver algún mensaje raro nos envían a la cárcel". Ella ve la situación desde la distancia y confiesa que a veces se le hace "muy complicado". Tanto ella como su familia viven en un estado de ánimo cambiante: incertidumbre, esperanza, angustia, tristeza y miedo, todo a la vez.

María cuenta que a veces evita leer las noticias, porque "ver cómo mi país se cae y no poder hacer nada es horrible". Como muchos, sueña con poder volver algún día. Pero también sabe que escapar se está convirtiendo en un lujo. Considera que salir del país es lo más seguro, pero "emigrar es cada vez más difícil". La joven conoce casos de personas que lo han intentado y no han podido porque "hasta los países vecinos nos ponen inconvenientes para entrar".

Otro de los aspectos que más le "duele" es el hecho de que gran parte de su generación está dispersa por el mundo y que muchos jóvenes no han podido vivir en un país "que quitando el Gobierno, es maravilloso". Es decir, detrás de la situación en Venezuela hay un éxodo masivo de personas, pero también de talento. "Nuestros mayores han dado todo por construir el país y ahora están viendo cómo lo destruyen".

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